El sectarismo demostrado por Carmen Calvo y Fernando Grande-Marlaska debería tener consecuencias y el Presidente Sánchez debería cesarlos: Sus manifestaciones son intolerables

Las muestras de sectarismo en política y en la vida, solo llevan al precipicio moral a quienes lo practican. Y caerán, antes o después. No me cabe la menor duda.
Los intransigentes o fanáticos de sus propias doctrinas o pensamientos que no admiten críticas, están avocados a su final. Aunque les queden años por disfrutar de “gobiernos”, cargos o puestos públicos. Esos años, amigos, se reducen, en el peor de los casos, a cuatro. Queda espacio para la esperanza. Yo no desespero.
Y aún creo que sería enormemente saludable mantener, en el día a día, una relación básica de convivencia política: Educación y respeto.
Imaginaos que un vecino, del municipio que sea (Pongamos que hablo de Pozuelo) comprueba cómo un cargo público niega o hace negar a otros el saludo ya sean adversarios políticos o a sus propios compañeros. Una negación basada en que esos otros, no comparten las ideas del “intransigente”. Imaginaos, digo, lo que debe pensar ese vecino.
Obviamente el vecino quizá pueda intuir ese desencuentro ideológico en esa actitud sectaria, pero, en el mejor de los casos, lo que sí va a advertir es una falta de respeto y una mala educación impropia de cualquier cargo público al comprobar la catadura moral de sus representantes políticos.
¿Os lo imagináis? Escandaloso.
Cuando detectamos a políticos que desprenden por sus acciones y palabras actitudes sectarias y de mala educación, tendríamos que actuar. Dar un giro de 180 grados y denunciar y acabar con esas inmorales actitudes.
El lunes, en cualquier caso, disfruté de otra fiesta más de Nuestra Señora del Carmen en Pozuelo Estación. Otro mes de julio en el que afiliados de mi partido, el PP, nos reunimos con la ilusión de saber que entre todos debemos tirar para adelante, valorar la sociedad en la que vivimos en nuestra Comunidad y contemplar el futuro con ilusión.
Como afiliada del PP de Pozuelo me enorgullece ver que cada año nos mantenemos un número considerable de afiliados de base que, año tras año, gobierno tras gobierno, dirección tras dirección, permanecemos firmes y leales a nuestro proyecto político.
Un proyecto que no es de nadie y, al mismo tiempo, es de todos. Para todos.
Siempre hay incorporaciones nuevas y siempre, tras unas elecciones, hay bajas. Pero, lo más importante, es que quienes seguimos, quienes amamos nuestro pueblo, defendemos nuestras siglas y nuestro proyecto, y quienes somos leales al interés general, cada año, queremos más y mejor política.
Y ahí llegó esa conversación sobre sectarismo. Sectarismo de algunos, absolutamente bochornoso. Y que no solo describe a quien no transige, sino a quien se deja “dominar”.
El sectarismo va unido a la mala educación. Y esa mala educación es sintomático de quienes tienen mucho que esconder y poco que decir, con transparencia.
Una puede no compartir criterios políticos con concejales o diputados del PSOE, que no los comparto. Pero, siempre, siempre, la educación está por encima de esas diferencias políticas. De la misma manera que, por muy alejada que sea mi posición política de la izquierda radical de SOMOS POZUELO, mi respeto me obliga a saludarles con educación y, cuando llegue el caso, debatir con libertad sobre nuestras ideas.
Pero, por desgracia, hay alguna que otra mujer en política que destaca por ser precisamente lo contrario a lo que yo defiendo. Alguna mujer y algún hombre. No seamos tan feministas o machistas. Lo del sectarismo no conoce de géneros ni sexos. Y de la mano le sigue la mala educación.
Pues bien, creo que es necesaria una regeneración y una limpieza de todos aquellos políticos que apestan a sectarismo.
Y sí, pongo nombre y apellidos. Una mujer y un hombre. Podría poner otros nombres pero estos fueron los protagonistas, por desgracia, de las conversaciones de la noche del PP de Pozuelo.
Carmen Calvo, Vicepresidenta en funciones del gobierno de PS, y Fernando Grande-Marlaska, Ministro en funciones de ese gobierno socialista de PS.
La primera al derrapar con palabras y expresiones sectarias sobre el feminismo. ¿Verdad, bonita?
Grande-Marlaska al justificar, de alguna manera, ataques contra la libertad de cargos públicos de otros partidos políticos que no defienden lo mismo que esa izquierda radical que representa él.
Ambos, cortados por un mismo patrón. Si no aplaudes las ideas, propuestas y principios de la izquierda radical, te descalifican, ¿verdad, bonita?
Creo que no es necesario entrar en más detalles.
Dos políticos devaluados por sus palabras y acciones que requieren, sin duda alguna, una consecuencia política. Una consecuencia que debe impartirla un partido que realmente apueste por la libertad, el respeto, la convivencia y la ausencia de sectarismos en sus filas. Si el PSOE fuese así, debería exigir al Presidente del Gobierno, en funciones, el cese inmediato de ambos Ministros, en funciones, del Gobierno de España.
¿Lo hará Pedro Sánchez?
Por desgracia, ambos ejemplos, no son únicos. Tampoco el sectarismo es exclusivo del PSOE. No, amigos, el sectarismo es connatural a la persona que lo es. Así que si esas personas quieren vivir de lo público, tendremos que exigirles un mínimo de respeto. Y si no son capaces de respetar por sus propias frustraciones y limitaciones intelectuales, personales o profesionales, tendremos que mostrarles, entre todos, la puerta de salida.
Si, amigos: EXIT. La regeneración empieza por los detalles que a veces pasan inadvertidos. Pero esos detalles son con los que se queda la ciudadanía.
Al menos yo, si. ¿Y, tú?
Gracias.
Yolanda Estrada



