Antoine Griezmann se ha ido del Atlético de Madrid indecentemente. Nadie del club ni de la afición lo merecía. Y eso, a la larga, traerá consecuencias

Tengo para mí que el Barcelona está queriendo ganar tiempo para reunir los 120 millones de euros para que Antoine Griezmann pague su cláusula de libertad que dé por finalizado su contrato con el Atlético de Madrid.
Griezmann tiene depositar el dinero de su cláusula de rescisión en la sede de la Liga de Futbol si quiere fichar por el Barcelona y no lo ha hecho. Por lo tanto, sigue siendo del Atlético de Madrid.
Es jugador del Atlético de Madrid pero no se ha incorporado a la disciplina del equipo…
Con ésta fórmula dilatoria el Barça y jugador ganan unos días para, como decía, reunir los 120 millones de euros. Cantidad muy importante que el Club catalán debía haber previsto de antemano. Pero como la intención de Bartomeu y compañía era, y sigue siendo, negociar pagos a plazos, mucho me temo que intentarán seguir dilatando el proceso aunque ya con poco margen de tiempo.
El Barcelona no ha obrado bien porque, en todos los casos de compra de libertad de un jugador a su club, el maletín con el dinero va por delante. Y al contado.
En éste caso, el club catalán se ha pasado de listo porque su actitud fue un claro exponente de desestabilización de una plantilla de futbolistas en la que Griezmann ocupaba un puesto relevante.
Es lógica, por tanto, la indignación de los del Metropolitano con una negociación a sus espaldas que viene desde el mes de marzo cuando el Atlético de Madrid compitiendo en la Champions.
En cualquier caso, la culpa de todo la tiene el jugador (este niño rico y mal criado) que se ha burlado del Club que le dio todo y de su afición que lo tenía en palmitas…
Antoine Griezmann se ha ido del Atlético de mala manera. Indecentemente, mejor dicho. Y eso tendrá consecuencias. NO se puede ser tan impresentable.
José Antonio Rosa





