Enrique Ponce, «con la pierna destrozada» tras la gravísima lesión en Fallas, será operado en Madrid

«Enrique tiene la pierna destrozada y él está destrozado». Los peores augurios se confirman: el parte médico de Ponce (Chiva, 1971), con una durísima cogida ayer en Fallas, hablaba ayer de rotura del ligamento cruzado [lesión que ya arrastraba] y del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda, además de la cornada de dos trayectorias en el glúteo. Pero a todo ello se suma que tiene «la tibia rota y una costilla rota también».
Así lo cuenta su suegro y apoderado, Victoriano Valencia, que lamenta la lesión de su yerno y su torero predilecto «en un grandioso momento». «Qué pena, el percance vino cuando estaba cuajando al toro, al que iba a cortar las dos orejas. Había cortado una al anterior y otra en su primera corrida. De no ser por la espada y por este gravísimo percance hablamos de un torero de seis orejas en Fallas».
El veterano torero valenciano, de 47 años, ha pasado la noche con muchas molestias y fortísimos dolores, acompañado en todo momento por su mujer, Paloma Cuevas, su apoyo incondicional. Hoy, en el día grande de Fallas, además de pasar el día del padre junto a sus dos hijas, iba a recoger el Premio de Cultura de manos del Rey. El percance con el toro «Declamador», número 56, negro, de 532 kilos, de Olga Jiménez, cambia todos los planes. Ponce viajará hoy mismo hasta Madrid para ponerse en manos del doctor Ángel Villamor con la intención de ser operado cuanto antes.
Sobre los plazos de recuperación, Victoriano Valencia cree que «cuatros meses no se los quita nadie». «Qué pena, con la temporada tan bonita que estaba haciendo (la faena a placer de Olivenza en el recuerdo) y que tenía planificada, y con la categoría que venía a Madrid, con ese gesto de apuntarse al bombo». A la espera del diagnóstico de Villamor, parece difícil el milagro… Eso sí, con una figura de la talla de Ponce, que no se operó de la rodilla por no abandonar la campaña americana, nunca se sabe. «Si fuera por él…»





