Hoy se espera el gran caos: El Ayuntamiento de Madrid ya multa sin pantallas que informen sobre los «parkings» libres en Madrid Central

Las denuncias por atravesar la línea roja de Madrid Central sin autorización comenzaron el sábado. Sólo hay una forma de poder acceder al área cero emisiones con un vehículo con etiqueta B y C: aparcando en un parking de los 56 que figuran hasta el momento en la web del Ayuntamiento de Madrid.
Pero ojo, puede haber otros autorizados que no estén en esta lista. Las prisas por la puesta en marcha real de esta medida han hecho que estacionar dentro de Madrid Central se convierta en una ruleta rusa fiscal. Las pantallas que ha de instalar la Corporación para detallar a los usuarios cuáles son los garajes y las plazas libres que tienen no llegarán hasta mayo, pese a que estos negocios ya han realizado una inversión de muchos ceros para ajustarse a la nueva Ordenanza de Movilidad.
Ante esta tesitura, el conductor hoy no tendrá claro en qué recinto puede meter su coche si va circulando por la zona, a menos que se haya empollado a conciencia el listado de garajes que se han incluido en la web municipal, o vaya mirando el móvil (multas de 200 euros y 3 puntos por usar el teléfono incluso con el coche parado) para encontrarlo. Y aun así, puede caer en la trampa. La calle de Atocha es un buen ejemplo.
En su acceso desde la plaza del emperador Carlos V, a la derecha, el aparcamiento público de Atocha, 123, ubicado en el edificio del Hotel Paseo del Arte, anuncia con un letrero luminoso «parking sin multas»; a la izquierda, el que está en la plaza del Reina Sofía, el de Sánchez Bustillo no pone nada.
Ante la duda, cualquier piloto entraría en el primero, que no aparece como autorizado en la web municipal. En el hotel aseguran que está libre de multas. Una llamada al 010 tampoco resuelve la duda: «No nos aparece dicho parking en la base de datos, pero no quiere decir que no esté adherido. Quizás no se ha actualizado en la página web y sí figura como aparcamiento autorizado». El de Sánchez Bustillo, por el contrario, aunque no publicita el «salvoconducto», está libre de expedientes sancionadores.





