Ni los más viejos del Estadio Santiago Bernabéu recuerdan una situación parecida a la que vive el Real Madrid este año como consecuencia de la megalomanía de Florentino Pérez

Pese al resultado de ayer frente al Betis, ni los más viejos del lugar, es decir del Estadio Santiago Bernabéu, recuerdan una situación parecida a la que vive el Real Madrid este año.
Es así porque el Madrid, mejor dicho, el Ser Superior que rige sus destinos está empecinado en tener el mejor estadio del mundo, el de mayor capacidad, el más funcional, el más bonito y moderno.
Pero esto cuesta dinero, mucho dinero, más aún, muchísimo dinero. Los asamblearios madridistas se dejaron convencer por el megaproyecto florentiniano sin alcanzar a ver las consecuencias de tal decisión.
Y es que el Madrid no genera los ingresos necesarios para financiar el proyecto de remodelación del Bernabéu y mantener una plantilla de futbolistas de élite porque, entre otras cosas, se acabaron los tiempos en que Caja Madrid ponía la pasta.
Los Ronaldo, Bale, Benzema, Kroos, James vinieron como grandes fichajes. Florentino Pérez siempre tenía el golpe de efecto de fichar figuras consagradas. Pero cuando no entra más crédito y hay que financiar la renovación del Bernabéu pasa lo que ocurre ahora. Es el quiero y no puedo.
Para hacer equipo de futuro se fichan jovencitos prometedores con mucha proyección que salen por cincuenta o sesenta millones de euros, tirando por lo alto.
Hasta que se hacen y encajan en el equipo lleva tiempo. Eso lo sufre la afición, que ve como su equipo no consigue los éxitos a que les tenía acostumbrados.
Ganar uno o cinco Mundialitos es, permítanme la expresión, el chocolate del loro.
Lo de la Champions es otra cosa pero eso ya es pasado y yo hablo de presente y de futuro.
José Antonio Rosa




