El Presidente Ángel Garrido anda como pollo sin cabeza, intentando ser lo que no es y tener lo que no tiene. La última vez en Pozuelo para celebrar la ‘incelebrable’ Copa de Navidad pepera

El Presidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido vino el jueves pasado a Pozuelo. En teoría a acompañar a los afiliados del PP de Pozuelo que celebraban una “incelebrable” Copa de Navidad de una Agrupación enferma. Agonizante. Y lo que podía haber sido un honor, terminó siendo algo bastante pobre.
Casi nadie entendió su presencia. Anda como pollo sin cabeza, intentando ser lo que no es y tener lo que no tiene. Pero nadie le dice que se tranquilice…
Una pena. Si al menos yo tuviese la suerte de que alguien cercano al Presidente Garrido leyese esta humilde opinión, lo mismo le recomienda que pare… Que se está disparando a los pies y se quedará cojo…
Es cierto que el PP de Madrid, el Regional, ha sufrido mil y una vicisitudes. Más, si se me fuerza. Aquellas mayorías prepotentes de Aguirre y Gallardón no auguraban nada bueno… Nada. Y el PP lo sabía, lo que pasa es que nadie tenía valor ni posibilidad de pararlo. Ni siquiera Aznar. El poder lo tapa todo. Lo que vino después, incluida Cristina Cifuentes, era muy previsible. Y tras ellos, el caos.
Pero no es cosa, hoy, de volver atrás. No se debe llorar por la leche derramada. Nunca me gustó lo del “ya te lo decía yo…”
El caso es que traspiés a traspiés, la cosa terminó en el dúo Pío García Escudero y Juan Carlos Vera para que pusieran algo de cordura en el dislate pepero. Y cuando parecía que lo iban a conseguir, llegó Pablo Casado y mandó parar. Normal. El PP necesita un punto de sentido común y un rearme ideológico y el joven líder quiere pensárselo para no dar pasos en falso…
Pero esa búsqueda de sentido común, al menos en la Comunidad de Madrid, ha caído en baldío. No ha servido para nada. Creo que todo lo contrario. Especialmente en la Puerta del Sol, donde un “acarismático” Ángel Garrido lucha a brazo partido por subirse a un tren que él nunca pensaba que pasaría a su lado. Ni en sus mejores noches de vino y rosas ideológicas entre el centro y la derecha, Garrido llegó a pensar que iba a ser Presidente de la Comunidad de Madrid. Pero lo fue. La vida política te da sorpresas.
El problema es que, como suele pasar en estos casos de ascenso súbito, Garrido también pensó que era un elegido para la gloria y que eso de mandar era lo suyo. Y enfermó de la maligna erótica del poder. Si, además, tienes a tu lado gente que te anima, por la cuenta que le tiene, te pones como una moto…
Y Ángel, el bueno y fiel Ángel, se puso como una moto. Y, en lugar de quedarse quietecito porque las circunstancias no eran las más propicias para andar mamoneando, pensó que había que moverse. A río revuelto, ganancia de pescadores. Y ahí le tenemos.
Garrido quiere ser el candidato del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Como sea. Y, encima, reivindicando el centrismo. Si será torpe. Ángel se vanagloria de ser centrista cuando esa negación de ideología ha sido una de las causas por las que el PP ha perdido identidad y ya no sabe dónde está…
Ángel es un político clásico, sin ideología, a quién le da vergüenza decir que es de derecha y se apunta a ese anodino centro que nunca existió en España más allá del marketing político.
Y lo dramático para él es que, cuando Casado está intentando un rearme ideológico del PP, aparece este personaje, que fue aguirrista (manda güevos), con planteamientos centristas…
En fin, Ángel, cálmate un poco que te va a dar algo…
Y yo que tú, me temería lo peor…
Juan Manuel Sánchez






