Crónica de un Pleno del Ayto. de Pozuelo en el que los portavoces apenas hablaron de seguridad y en el que se produjo un hecho pasmoso y que el Gobierno quiso ocultar como fuese

El Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de ayer no tenía ningún interés para la ciudad. Estamos en los minutos de la basura de la legislatura y ya los grupos municipales están a otra cosa.
Como a otra cosa estaba la mesa presidencial. No había más que mirar verlos.
De derecha a izquierda del espectador: El Interventor San Segundo (o Sansegundo, que nunca sé cómo llamarle en Pozuelo) hizo un “Spottorno” (en definición de la propia alcaldesa), en cuanto empezó el Pleno; Isabel Pita era una estatua de sal (luego se demostró que no estaba bien de salud); la alcaldesa Quislant se miraba las uñas y ponía cara de diputada (ay, qué pesadez de Pleno); Eduardo Oria mostraba preocupación (luego se supo que, en términos taurinos, humilló ante Pablo Perpinyà y eso solo es bueno en la tauromáquia) y, allí, en el córner, Gonzalo Cerrillo cumplía con su trabajo y mostraba respeto y atención a los oradores. Al menos lo aparentaba. Todo un profesional. Apúntate 9, Secretario.
Y poco más.
La moción de Ciudadanos Pozuelo iba sobre un tema que nunca debió presentar salvo que estos aguerridos políticos naranjas sean “masocas” y les guste que les den leña. Presentar una moción sobre la que ni el Ayuntamiento de Pozuelo ni la Comunidad de Madrid tiene competencias es arriesgado salvo que te vaya la marcha.
También puede ser que, por la cuenta que les tiene, quisieran consolar a los líderes de Ciudadanos Madrid que ya habían perdido esta misma moción en la Asamblea de Madrid y que, como Juan Rubio (uno de los ponentes regionales) tiene “influencia” en la Agrupación naranja pozuelera, el Grupo Municipal haya querido consolarlo. No hay otra explicación posible. El naufragio parlamentario de Adolfo Moreno defendiendo la moción era un poema.
La moción del PSOE fue más de lo mismo pero ya en precampaña electoral. Ángel Bascuñana tiene prisa y presentó una moción en la que pedía un imposible. A cinco meses de las elecciones municipales no se puede presentar la propuesta de creación de un Patronato Municipal para la gestión de El Maisán.
Estoy seguro de que Ángel sabía que perdería pero le daba igual. Abordaba el Medio Ambiente, un tema fundamental para el PSOE de Pozuelo, y desarrollaba uno de los puntos de su programa electoral. Tumbaron la propuesta, claro.
Y digo que el PSOE está en precampaña porque han recuperado los Ruegos. Los Ruegos no sirven para nada pero a Bascuñana le valen para exponerse y para, posteriormente, venderlo en los medios. A mí no me parece ni bien ni mal. Es una táctica política como otra cualquiera.
Durante este debate sobre El Maisán, Isabel Pita se mareó. No entraré en más detalles. Luego nos dijeron que se había recuperado y eso es lo único importante.
He dejado para el tercer lugar la moción de Somos Pozuelo porque durante su debate se produjo un hecho insólito, pasmoso, en un Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo. Al menos, que yo recuerde.
La moción morada proponía al Gobierno algún tipo de medida para evitar el desahucio de José y Petra, esos dos pozueleros viejecitos que se habían visto envueltos en un grave problema.
Y como creo que su debate, que terminó con la aprobación de la moción por unanimidad, ha sido extraordinario quiero analizarlo más detenidamente ya que olía a gato encerrado.
Así que vayamos por partes que diría Jack El Destripador.
Y el gato estaba en la intervención de Eduardo Oria. En un tema social, lo suyo es que interviniese Beatriz Pérez Abraham. Pero, no, lo iba a hacer el primer teniente de alcalde. Raro.
Y cuando, al menos yo, esperaba que, como otras veces, el portavoz popular sacase el látigo de nueve colas para azotar sin piedad y sin venir a cuento a Pablo G. Perpinyá (como hizo el Pleno pasado), se postró de hinojos (otro término taurino) y dijo que se entregaba. Insólito. El gran Oria, azote de herejes, echaba balones fuera diciendo que la alcaldesa Quislant ya había resuelto el problema de Petra y José… ¿Cómoooorrrrr?
Aquello no cuadraba ni a martillazos, Eduardo, que nos conocemos.
¿Cómo era posible que se anunciase algo tan importante para la proyección política de la alcaldesa Quislant y que, precisamente ahora, tanto necesita?
Tenía que haber trampa. Y no por el hecho de que se solucionase, que era lo más normal del mundo en un poderoso Ayuntamiento como el de Pozuelo y de una derecha social. Los desahucios, queridos peperos, ya es un tema trasversal y afecta también a la derecha.
Lo raro era la puesta en escena, casi pidiendo perdón, del tipo duro del Gobierno y diciendo una y mil veces que la alcaldesa lo había solucionado hablando con dos personas del banco Santander.
La alcaldesa había hablado muchas veces con la pareja de ancianos y muchas más con los representantes del banco pero que, como era un tema delicado, no lo habían hecho público. ¿Comoooorrrr, pecadorrrr de la pradera?
Eso era imposible, ¿que una señora que se hace una foto porque pintan el suelo del mercadillo iba a dejar pasar la oportunidad de dar una noticia (foto con los viejecitos incluida) que había ya saltado a la prensa nacional? No te lo crees ni tú, Edu.
Lógicamente, la intervención posterior de Perpinyà fue otra. Es más, me dio la sensación de que lo sabía. De que sabía que Oria iba a decir eso. Modificó su discurso y se convirtió en diputado de la Asamblea de Madrid. No tenía nada qué decir.
Al terminar el portavoz de Somos Pozuelo, tomó la palabra la alcaldesa Quislant (no podía ser de otra manera) y también sintiéndose diputada, se echó unas rociadas de colonia por si no había quedado claro lo que Ella vale.
Pero aquello no estaba claro. Y lo investigué.
¿Qué había pasado para que se produjese ese insólito momento?
Y según he podido investigar, el tema pilló a Quislant y a Oria fuera de juego. Era un problema de Beatriz y ellos estaban a otra cosa, pero todo se había disparado mediáticamente al saltar a nacional y había que pararlo. Le haría daño a la alcaldesa. Y movieron ficha con el banco de Santander. Y los representantes de este banco que huyen de estos temas mediáticos le prometieron a Quislant que le darían una salida airosa.
Pero la moción ya estaba a punto de saltar al ruedo. Faltaban escasos minutos para que sonasen los clarines del miedo. Y el miedo se apoderó de la alcaldesa (algún día tengo que hablarles de los tres miedos de la alcaldesa)
-Que venga Pablo.
Y Pablo fue. Y le pidieron que retirase la moción. Ya estaba todo resuelto. Pero Pablo dijo no la retiraba porque estaba resuelto pero no estaba cerrado.
Entonces, Quislant le comunicó que intervendría Oria que era quien se sabía la historia en lugar de Pérez Abraham, que se quedó compuesta y sin novio. Ay, qué dolor.
Y esta es la historia. La auténtica historia. Y ahora que la vendan como quieran…
Por cierto, Eduardo Oria, no nos tomes el pelo con tu respuesta a la pregunta onanista y ese rarito premio a la transparencia del Ayuntamiento de Pozuelo… Es muy molesto. Al menos para mí… Para que no saques pecho, aquí te dejo otro enlace que mide lo mismo que los catalanes…
https://www.dyntra.org/indices/ayuntamientos-de-espana/comunidad-de-madrid/
Y, en este, Pozuelo sale peor.
El Capitán Possuelo






