La torpeza del Gobierno de Pozuelo convierte un camino forestal en una escombrera que complica el transito a los visitantes del Parque Adolfo Suárez. Un artículo de Juan Pozuelo

El único acceso al antiguo cementerio de Humera y a la entrada del Parque Adolfo Suarez ha sido acondicionado por el Ayuntamiento de Pozuelo dentro de la operación asfalto de este mes de agosto.
Un acondicionamiento que ha consistido en extender en el viejo camino de tierra los escombros resultantes de la extracción de la capa de rodadura deteriorada de calles que han sido obsequiadas este verano con una nueva capa asfáltica.
Con esta operación, el camino de acceso, que ya presentaba varios inconvenientes para el tránsito, se le añade ahora un suelo de escombros por el que se hace difícil caminar o rodar.
Anteriormente los viandantes soportaban el barro en invierno y enormes polvaredas en tiempo seco. Sobre todo cuando los automóviles llegaban al Parque o salían de él en fila india a las horas de cierre. Pero al fin y al cabo el viandante que por él se aventuraba sabía que iba por un camino de tierra de toda la vida.
Ahora eso se acabó. La tierra ha sido sepultada debajo de los escombros que algún iluminado ha confundido quizás con la zahorra que se extendía en los caminos para evitar los arrastres de tierra que la lluvia suele provocar.
Pero los escombros sacados de una capa de rodadura estropeada no es zahorra. Los escombros arrojados encima de la tierra han quedado sueltos y actúan de arenas movedizas bajo los pies. Y sobre todo bajo las ruedas de los ciclistas, niños o mayores, que sobre dos ruedas visitan el Parque. Porque las ruedas se encallan entre los escombros y se dificulta la marcha. El obligado zigzag de la rueda delantera ofrece bastantes posibilidades de acabar con el cuerpo en el suelo al atrevido visitante.
Que decir si se intenta llegar en silla de ruedas o en los ligeros vehículos eléctricos que algunas personas mayores o impedidas usan para desplazarse.
No se me olvidan tampoco las mascotas. Ahora obligadas a pisar las piedritas puntiagudas con sus plantas desnudas. Mi perro ya no quiere ir al parque.
Entiendo que este acceso situado en zona verde se haya querido mantener como camino y no se quiera asfaltar de verdad. Aunque no lo comparto.
No lo comparto porque en realidad ese camino es ahora la continuación de una calle urbana de Húmera a la que se ha sometido a un tráfico a veces muy intenso:
Tráfico de camiones que llenos de “fango apestoso” entran y salen de la Depuradora a diario.
Tráfico de autobuses que constantemente llevan de visita al Aula de Medio Ambiente a los niños de los colegios y a otros colectivos.
Coches que entran y salen del parque, sobre todo en festivos, ya que se habilitó en él un gran parking que se suma al existente en el cementerio.
Por tanto este camino es en realidad la carretera de acceso al cementerio y al Parque. Un parque que nos recibe al atravesar su puerta con una calzada precisamente asfaltada que conduce hasta el aparcamiento.
Pero además de todo esto hay una razón más para que el Ayuntamiento de Pozuelo se hubiera planteado acondicionar debidamente este camino que conduce al Parque. Es que al tener su inicio al final de la calle Monte Bajo como un camino de tierra, algunos visitantes desisten de rodarlo con sus automóviles.
¿Y qué sucede?
Que muchas veces la encrucijada de la calle Monte Bajo y Calle Fuente, se ve colapsada de vehículos aparcados ante las puertas de las viviendas. Algo que los usuarios pueden hacer con la sana intención de llegar al parque andando, pero que quizás se haga sobre todo porque los conductores al ver el camino de tierra no quieren someter a su vehículo al desagradable bacheo, o bien simplemente porque desconocen que al final del camino se encuentra el Parquin.
Un error que convierte las calles de la urbanización en el verdadero aparcamiento del Parque.
Y a los vecinos en los sufridores que ven sus aceras llenas de coches, las salidas de sus casas a veces obstaculizadas, o lo que es peor, teniendo que soportar en numerosas ocasiones los motores encendidos de los autobuses que llevan y esperan a los visitantes de actos en el Parque o en las sesiones de los colegios en el Aula de Medio Ambiente.
En invierno por mantener la calefacción. Y en verano para alimentar el aire acondicionado de los choferes durante la espera.
Es por todo esto que sería lógico que el viejo camino al cementerio de Humera pudiera estar acondicionado como una calle bien urbanizada. Con su calzada, las rayas pintadas, sus aceras y sus alcorques bien cuidados, el letrero de Parque y la indicación del parquin bien señalada.
Dando así, ya desde el mismo acceso, la buena imagen que ese Parque Forestal merece.
Pero en caso de que una inusitada conciencia ecologista haya asaltado a los responsables de nuestro Ayuntamiento impidiéndoles asfaltar un antiguo camino de tierra, al menos, por favor, que no lleven el escombro que les sobra al primer camino más cercano.
Por favor rectifiquen.
Gracias.
Juan Pozuelo






