La Universidad Rey Juan Carlos o la historia de lo que pudo ser y no ha sido y lo que costará que vuelva ser. Yo espero que sí, merece la pena. Un artículo de un Juan Pozuelo que trabajó allí

Tutelada por la Comunidad Autónoma de Madrid, nació la URJC a finales del año 1996, dirigida por una Comisión Gestora.
Desde el principio, se trabajó con gran interés en la realización de los Planes de Estudio de las carreras que se iban a impartir en unos edificios cedidos por los Ayuntamientos de Móstoles y Alcorcón.
Las primeras personas llegaron de otras Instituciones Públicas y fueron escogidas por su buena y eficaz carrera administrativa. Se instalaron en un edificio, recuerdo bien, cedido por el Ayuntamiento de Móstoles en la calle Independencia.
Allí, se respiraba un ambiente de ilusión, trabajo, compromiso y todos se ayudaban en la gran labora de crear la mejor Universidad de España, en excelencia académica y de investigación. Nadie regateaba en esfuerzos y todos formaban un magnífico equipo al servicio de la URJC.
En octubre de 1998, se inauguraron los primeros Campus de Móstoles y Alcorcón con edificios propios.
Todos estaban muy orgullosos de estos logros y ya con las primeras carreras en funcionamiento, la Universidad iba creciendo. Hubo que implantar nuevos Planes de Estudio para las nuevas titulaciones. Era lo lógico.
El Rectorado se trasladó definitivamente al Campus de Móstoles y se empezaron a construir los nuevos edificios en el Campus de Fuenlabrada.
Entonces, se sacaron las primeras oposiciones, pues el trabajo aumentaba y no venían funcionarios de otras Instituciones.
Empezaron a producirse los primeros favores políticos a personas sin la suficiente preparación, dándoles una plaza en propiedad. La cizaña se sembró y se desarrollaron carreras administrativas fulgurantes con el único mérito de la lealtad al Poder. Lástima.
Se constituyó el primer Claustro con gran intervención del Poder Reinante que, desde entonces, siempre estuvo condicionado. Las fisuras entre el personal de la Universidad empezaron a aparecer y la desconfianza se fue extendiendo.
La URJC absorbió el Campus de Vicálvaro, que era un Centro adscrito a la Universidad Complutense. El número de profesores y personal administrativo se triplicó. El Poder se desplazó a Vicálvaro al tener una mayor representación y la mayoría de los vicios de la antigua Universidad Complutense se adquirieron (apatía, desunión, politización…). El equipo fundador desapareció y nuevas figuras de poder en el panorama universitario surgieron, pues anhelaban una Universidad más grande para aumentar su propio poder (el tamaño ideal de Universidad es de unos 25.000 alumnos).
El tiempo pasó y se aprobaron los nuevos Estatutos, pasando la Universidad de tutelada a estatutaria. El único eslabón de unión que queda con la Comunidad de Madrid es el presupuestario.
La independencia llegó y la Universidad se convirtió en un reino.
¿Quién dijo que había terminado la Época Medieval?
Tenemos un Rector que manda en un gran territorio, distribuido en distintos municipios, sobre muchos nobles (catedráticos y titulares, que eligen por mayoría al Rector) y un gran número de vasallos (resto de profesores, personal de administración y estudiantes).
Todo se controla rigurosamente desde el Poder.
También se crearon los Institutos como premio para algunos y retiro agradecido para otros, sin hablar de los codiciados Proyectos de Investigación, que aportan un complemento extra para los adjudicatarios.
La Universidad que se creó muchos años atrás, ya no la reconoce ni quien la fundó. Los favores personales y el clientelismo abundan. El buen ambiente de trabajo y paz, prácticamente, ha desaparecido y la violencia se ha abierto paso (por ejemplo, dos catedráticos se pegan por el hecho de haber metido uno de ellos a sus hijos en la Universidad, práctica corriente).
En la Universidad existen muchos clanes familiares o de poder político. Cualquier favor se puede conseguir si interesa al Poder.
¿Dónde está el afán por el conocimiento y la transmisión de la sabiduría académica sin plagios ni cortapisas?
¿Se recompensa mejor el espionaje y los favores políticos?
Pero todo esto no es el fin, se puede volver a las raíces, a recuperar las ilusiones, a realizar un magnífico trabajo en excelencia académica e investigación, porque en la URJC todavía quedan muchas buenas personas dispuestas a ello.
Juan Pozuelo (Trabajó en la URJC)






