Un lazo para la esperanza: Un color para la unión que el español Josep Guardiola prostituye para conculcar la legislación vigente, la misma que le permite ser libres a los catalanes

Si el muy mejor amigo de Forrest Gump, Bubba, en vez de disertar sobre las variedades de gambas, posibles y venideras, acometiera su ejemplo sobre los lazos, hablaría primero de la amistad y de la vecindad, de los lazos del pelo, también de las corbatas y pajaritas; diría que hay lazos que nos unen y lazos que nos atrapan y atraen, no se olvidaría de los colores y diría que los hay, tantos, como una paleta de pintor con tonalidades y efectos a gusto del consumidor.
Si el muy mejor amigo de Forrest, hubiese vivido en la España contemporánea, lo veríamos con un lazo azul solidarizándose con los familiares y amigos de los secuestrados por la banda asesina etarra, en prueba de valentía y apoyo a los que dieron su vida y hacienda por derechos y libertades; lo veríamos con un lazo rosa, apoyando a todas las mujeres que sufren la pena de la herida y del desconcierto del por qué a mí, tras el mazazo del cáncer en sus carnes. Lo encontraríamos con familiares y amigos y desde su corazón inmenso trataría de dar apoyo y luz a los que así encontrara.
Lo imagino con un gran lazo rojo, apoyando a las víctimas del SIDA, abrazándose con ellas, animándolas a seguir en su lucha y en su caminar. Lo veríamos con un hermoso lazo naranja, poyando la diversidad cultural, la tolerancia racial….
Bubba se enfundaría en un maravilloso lazo blanco, como hicieron miles de canadienses aceptando el compromiso de no cometer, permitir, ni silenciar la violencia contra las mujeres.
También portaría un llamativo lazo verde, contra el abuso sexual de niños y adolescentes, transformándose en defensor de tanto indefenso y abandonado.
Si Bubba nos acompañase en nuestra España de hoy, cual imagen de su amigo Forrest, izaría la bandera orgulloso de lo suyo y de su símbolos, no como defensa de sus intereses, sino como estandarte que nos une, representándonos como un todo, lleno de partes, pero de todos.
Si Bubba, nos pudiese acompañar y entender, le diría al entrenador del City, que tuvo la oportunidad y la ocasión de tantos lazos y defensas, no solo en su periplo triunfal azulgrana, sino en los campos Qataríes, en la bota italiana, o más recientemente, en el norte de la Pérfida Albión en el recuerdo de cuando Escocia fue un reino independiente.
Es curioso, tantos lazos que nos unen y el Sr. Guardiola solo se aplica el único que conculca la legislación vigente, la misma que le permite ser libre.
A. Naseiro





