Guardiola lleva un lacito amarillo y reniega de España porque, al aplicarse la ley, ha dejado a su hermana sin 80.589 euros al año y ha registrado su avión por si lo usaba Puigdemont

La patética actitud de Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, luciendo un lazo amarillo por la situación político-delictiva en Cataluña, ha motivado que la Federación Inglesa de Fútbol le abra expediente informativo ya que vulnera las normas federativas inglesas por llevar símbolos con trasfondo político.
Es más, este domingo declaró, en actitud desafiante, que lo llevará siempre, afirmando que lo puede llevar en el bolsillo del pantalón o en la chaqueta pero que no se lo quitarán.
La soberbia del técnico catalán empieza a ser infinita.
Pero todo tiene su lógica. Es muy posible que Guardiola esté dolido con España porque su hermana ha perdido un suculento empleo en Copenhague como una de las llamadas embajadoras catalanas en el extranjero que, tras la aplicación de la Constitución española, han sido cerradas y cesados sus responsables. Cobraba 80.589 euros al año.
Más aún, puede que esté más dolido aún porque, legalmente, su avión privado ha sido registrado dos veces para comprobar que en él viajaba el presunto delincuente Carles Puigdemont. Y esto escuece. La sospecha, lógicamente, se ha debido a su beligerancia a favor de la opción separatista de Cataluña de España.
La verdad es que aquí, en España, estamos de Guardiola hasta los tacones. Sobre todo porque no dice la verdad y su manera de entender la democracia es bastante deficiente. Aquí, Pep, no hay ni encarcelados injustamente ni hay exiliados en el extranjero. Unos están en la trena por orden de un juez y los otros han salido por pies para no tener que rendir cuentas ante la justicia.
En fin, querido Pep Guardiola, gran futbolista que fuiste y gran entrenador de grandísimos jugadores comprados a precio de oro, cuenta tus sesgadas verdades a los ingleses que aquí, en España, te tenemos muy calado.
José Antonio Rosa






