Lío en el Ayuntamiento de Pozuelo a costa de la desidia gubernamental en la depuradora de Húmera. Curiosamente, ni Mónica Gª Molina, ni Eduardo Oria ni Susana P. Quislant son pozueleros. Cosas.

Trece y martes. Y como dice el refrán, “ni te cases ni te embarques”. Al menos eso piensan los supersticiosos. Yo no lo soy. Así que no he dejado de publicar mi notita. Martes. Trece. Febrero. En Marzo también pasará. Me da igual. Mientras mi taller funcione y mi Capi lo permita, yo seguiré escribiendo ‘Entre Costuras’.
Y más esta semana que se presenta calentita. Cómo iba a dejar de publicar cuando, al parecer, bastantes concejales del PP del Ayuntamiento están siendo investigados.
Dicen algunos que, incluso, lo está la Alcaldesa. Mientras escribo y miro por la ventana, ha salido el sol. Me voy a conectar a la página oficial de mi Ayuntamiento. ¿Habrá algún comunicado oficial? Y no. Por ahora, no. Máxima opacidad del gobierno de Quislant. Son las 14 horas y nadie ha explicado nada.
No es que me preocupe que sean investigados por el tema de la depuradora varios concejales, probablemente es lo que tiene que hacerse. Sobre todo cuando ha existido una absoluta desidia por parte de dos gobiernos del PP a los que afecta este escándalo. El de Paloma Adrados y el de Susana Pérez. Me preocupa mucho más que esta situación haya llegado hasta aquí y se haya perjudicado a tantos y tantos vecinos del barrio de Húmera.
Me preocupa la falta de transparencia. La falta de empatía. La falta de profesionalidad de estos políticos. Seguramente, entre los llamados habrá quienes nada tengan que ver. Pregunté por Gonzalo Aguado, Sáenz y Pérez Hickman. ¿Por qué están ellos investigados? Los hechos ocurrieron muchos años después de que estos tres concejales dejaran de serlo.
Mi prima Paqui me respondió que nunca se sabe. A veces los jueces hacen cosas que no tienen mucho sentido a simple vista. Y me habló del caso del Puerta de Hierro en el que están investigando a una concejala que ni siquiera lo fue de Majadahonda en 2008. Y según parece, con un informe del SEPRONA alegando que no es delito. Pero al juez le da igual. África Sánchez debe acudir acompañada de abogado cuando se sabe y es público que no fue concejal de Majadahonda en 2008.
En Pozuelo es distinto. El SEPRONA parece que ha confirmado vertidos ilegales. Ahora tendrá que calificar de delictivo o no la actuación de diferentes cargos públicos. Y para ello está llamando a capítulo el Juez a varios ediles.
El papel de Mónica García Molina es crucial en este asunto. Pero me cuentan que todos andan preocupados porque esta mujer es manipuladora nata. Es capaz de echar la culpa a medio Ayuntamiento presente y pasado con tal de salvar su más que notable responsabilidad. Me decía una amiga. “Seguramente ese día vaya con el vestido de “tonta”. Mónica es así. Sabe como cambiarse el vestido o la chaqueta a su conveniencia”.
Hace tiempo un empresario contaba cosas de esta superviviente sin méritos, sin capacidad y sin padrino reconocido, aunque haberlo ‘haylo’. Como no sé si es cierto lo que me contaron. No lo escribiré. No estoy a favor de condenar a nadie antes de que haya una sentencia. Una compañera me dijo que eso “no está de moda”. Pero yo es que creo en la presunción de inocencia. ¿Por qué? Porque he sido testigo de linchamientos públicos a imputados que luego han sido archivados. Y siempre me he preguntado, ¿me gustaría a mí recibir ese trato si soy inocente? Sinceramente, no.
También está de moda difamar o desprestigiar a alguien sin motivo. Y me parece repugnante. Yo soy crítica. Y seguiré siéndolo. Pero con argumentos y a veces cierta ironía e indignación. Ahora bien. Nunca condenaré a nadie ni le llamaré delincuente si antes no hay un juicio justo y una condena firme. Lo siento. Los jueces no siempre tienen razón.
Por eso esta vez, simplemente, quiero dejar constancia de mi sorpresa. Sorpresa porque nuestra querida forastera e impuesta Alcaldesa actual y anterior, se vanagloriaban de que con ellas no existirá la sombra de la duda jamás. Ellas son y eran la perfección política y de gestión. Miraban hacia atrás con desdén e incluso por encima del hombro.
Y ahora resulta que un concejal o alcalde puede ser imputado por acción. Como aquellos a los que ellas siempre han despreciado y con ello la presunción de inocencia. Y también lo son por omisión. Por no hacer. Por desidia. Por irresponsabilidad. A costa de todos los vecinos. Sobre todo los de Húmera.
Lo curioso es que ni Mónica, ni Oria, ni Susana eran vecinos de Pozuelo. La alcaldesa se vino a nuestro pueblo meses después de coger el bastón de mando tras cuatro años de concejala. Pero los otros dos… Los otros dos siguen chupando de nuestros impuestos, sin aportar ni un solo euro a las arcas municipales. Dudo que la docta concejala haya pisado la depuradora alguna vez en su vida. O que Oria sepa ubicarla en un Google Maps.
Qué pena me da esta situación. Sobre todo porque ya lo venía advirtiendo El Correo y el Capitán.
Parece que al final no va a llover. Después de comer iré a darme una vuelta por la Plaza Mayor y a tomar un café. Quizás alguien quiera contarme algo.
Sira Q.






