Las 22 obras que ha puesto en marcha Quislant y que pondrán a Pozuelo patas arriba los próximos meses, tienen motivos puramente electorales. Un artículo de Juan Pozuelo

Ayer me fijé en la ventana “La Junta de Gobierno a Examen” de este diario y como siempre que se empeña el Capitán, el texto mostraba claramente la estrategia electoral que ha iniciado nuestro malquerido gobierno municipal.
Nada menos que 22 obras de construcción, a las que habría que añadir otras cinco del Plan Prisma de la Comunidad de Madrid, se están poniendo en marcha en Pozuelo para que culminen, qué casualidad, antes de las elecciones municipales de mayo de 2019. Es decir, a partir de enero o febrero de ese año, la Alcaldesa Quislant, si no ha dimitido para entonces, pretende coger las tijeras y cortar las cintas de las inauguraciones que le vayan preparando los muchachos de su gabinete y ¡hala, a inaugurar se ha dicho!
Nada menos que tres concejalías se han movilizado para su ejecución: Obras e Infraestructuras, Medio Ambiente y Deportes. Tenemos obras para todos los gustos: rehabilitación del casco urbano, supresión de barreras arquitectónicas, alumbrado público, viviendas de promoción pública, renovación de áreas infantiles, mejora del entorno de arroyos, pistas deportivas … ¡Qué locura!
La estrategia desvela con tristeza que los dineros públicos son empleados por los gestores políticos cuando ellos quieren, no cuando el ciudadano los reclama. Resulta que es en el último año de la legislatura cuando los intereses de los políticos en los que ha confiado el pueblo, se concentran para realizar, en poco tiempo, una gran cantidad de obras. Pero hasta que ese tiempo no llega, nuestros gobernantes se tiran a la bartola y hacen poco menos que jugar a la brisca.
Las 22 obras tienen una duración media de 6,36 meses y su presupuesto total se eleva a 19.812.000 euros, a los que habría que añadir otros 7 millones de euros de las cinco obras puestas en marcha del Plan Prisma. Con todo esto, nuestra ciudad se pondrá patas arriba por esta ingente cantidad de obras concentradas en tan poco tiempo. Y todo para que el ciudadano de Pozuelo perciba “la intensa acción del gobierno municipal” y les anime a votar al Partido Popular.
Las políticas que más le gustan al PP son la construcción de infraestructuras y las obras urbanas y medioambientales, porque son las que más se ven y las que más valoran los ciudadanos. En un lado discreto de su estrategia política quedan las políticas sociales dirigidas a nuestros mayores o a las personas con riesgo de exclusión social o a las personas con discapacidad. También quedan apartadas las políticas dirigidas a promocionar el comercio, el apoyo a la cultura, el compromiso con el deporte y la educación …
Una vez, hace tiempo, entrando con el coche en una población media y después de contemplar una espectacular fuente de altos chorros en una rotonda, me dijo una amiga que viajaba conmigo que no hacía falta preguntar qué partido político gobernaba ese municipio: el Partido Popular. Efectivamente, así era.
Juan Pozuelo






