Mis cafés apócrifos con gente de Pozuelo: Hoy, con una amiga de Susana Pérez Quislant, una mujer empeñada en lavar la imagen de la alcaldesa de Pozuelo y denunciar a los que la han traicionado

El sábado volvíamos Luis y yo de dejar a los niños en el campamento. Después de los correspondientes llantos, claro. Me sigue dando pena dejarles 15 días. Regresábamos a nuestro pueblo. De repente, mi móvil se volvió loco. Empecé a recibir avisos de llamadas perdidas de un teléfono desconocido. Mensajes de voz, escritos…
Miré a Luis y me explicó, “es que no teníamos cobertura”. Y marqué el número del pesado.
Y esa llamada me llevó ayer a tomarme un café en la Cruz Blanca. Era pesada. Una desconocida pero, me dijo, que era íntima amiga de Susana Pérez Quislant. Y que tenía mucha información pero que no podía desvelar su identidad. Al principio no la creí, hasta que me dio tantos datos que no tuve más remedio. Total, solo sería un café.
Esta mujer no es de Pozuelo, así que se perdió al entrar por la 503 y llegar a Luis Béjar. La esperé y estuve indicándole para que no diera más vueltas. Y por fin, llegó.
“Muchas gracias, Sira. Si no es por tus indicaciones, ni llego”. Yo me quede pensativa: ¿Está tan mal señalizado Pozuelo? Bueno, eso ya lo miraré en otro momento. Estaba frente a una mujer que quiere a Susana, la forastera Alcaldesa de mi pueblo, y eso merecía mi consideración. Una mujer que me habló de traidores. De “gentuza”. De imposiciones. Incluso, de conspiraciones.
Ella me explicó que Susana jamás aceptará mi invitación al café. Nos echa la culpa de todas sus desgracias. Sobre todo a mi Capi. Me acusó de cebarnos con ella. Y de ser muy injustos.
Yo la dejé hablar. Y le agradecí su sinceridad. Pero está tan equivocada como su amiga. Cuando quise explicar mi posición y los motivos de por qué no me gusta la Quislant, enmudecí ante las palabras que escuché: “Sira, pero después de lo visto, prefiero para ella 1.000 Capitán Possuelo o 1.000 Siras antes que 15 traidores y supervivientes del PP”.
Me dijo 15. Y los nombró a todos. A mí no me salían las cuentas. Pero escuchándola, lo entendí. Son 15 traidores. 13 más 2.
Lo peor de todo es que esta maniobra para exigirle que no se presente a la presidencia de la Agrupación lleva gestándose mucho tiempo. Y, lo peor, con algún que otro traidor que le negaba a Quislant estar detrás de ningún movimiento contra ella. Susana es mujer de partido. Ella no pidió ser cargo público. Se lo dieron. Ella es más de despacho. Pero le exigieron asumir esa responsabilidad. Y ella, aceptó.
Su querida amiga me contó que Quislant nunca pidió ser la número dos de Pozuelo. Fue una decisión de Paloma Adrados y Esperanza Aguirre. “Adrados repudiaba a todos los concejales. Los llamaba vagos.” Eso es lo que me contó con palabras textuales. Susana, en cambio, es muy trabajadora y así se lo han pagado.
Yo le recordé que Susana traicionó a Paloma Adrados. Que no lo olvidara. “Quien a hierro mata, a hierro muere”. Pero la defensora Quislant me respondió que Susana no le debía nada a Paloma Adrados. “Nada, Sira, salvó algún que otro disgusto”. Paloma es desconfiada por naturaleza. Y hoy aquellos que la criticaban y la critican por la deriva del PP en Pozuelo, se han puesto a su lado porque es “amiguísima” de Cristina Cifuentes. Así de triste es la política.
Y si, es lo que parece. El lunes pasado Quislant vivió la traición. Pero ese día no empezó a gestarse su fin político. Y ahora se ha dado cuenta. El final de su carrera empezó cuando Cristina Cifuentes alcanzó la presidencia del PP de Madrid. Y cuando los traidores pactaban con ella y negaban su participación en conspiración ninguna y, por detrás, le estaban clavando el puñal más envenenado de la historia política pozuelera.
“Pero ella no se va a marchar, Sira”, me confirmó su amiga. Susana se mantendrá en su lugar y esperará. Sí, vale, ella tiene la cruz por ser de Esperanza y de Ignacio González pero no es una traidora. Ella fue designada por ellos. Los repudiados…. Pero no fue la única.
Susana es del Partido Popular. Y viven ella y su marido de esto. Hace un par de meses le prometieron darle una salida. Quien se lo prometió, hoy se hace el sueco y no quiere saber nada. “Ella caerá, pero todos caerán con ella”.
Luis, ya en casa, y tras contárselo me dijo: “Al menos, tiene una amiga”.
¿El PP de Madrid sigue designando candidatos en los despachos, me preguntó después? ¿Estuvieron Ángel Garrido y Jaime Taboada dando instrucciones a todos los ediles el otro día en Génova?
No lo sé. Solo sé que la última en entrar fue ella. Fue una falta de respeto a la Alcaldesa de Pozuelo. Eso es verdad.
No le han pedido la alcaldía o, al menos, es lo que me contó su amiga. Ella hará su papel. Dirá que ella ha sido quien ha decidido no presentarse. Pero todos sabemos que eso no es cierto. Me dio hasta pena su situación. Ella que hablaba de libertad cuando Carlos Ulecia dijo lo que dijo. Que afine la suya.
Llegando a Pozuelo, Luis me despertó. Y mi primer pensamiento fue para Susana Pérez Quislant. Para ella y todos esos traidores de la política municipal y pozuelera. El PP de Pozuelo necesita una renovación profunda.
Sira Q.






