Ventajas de tener facturas electrónicas en los servicios que utilizamos: Evitamos costes y salvamos árboles, que falta nos hace

Siempre me ha sorprendido como los españoles somos tan modernos para algunas cosas y tan antiguos para otras.
Digo esto en referencia a que, a estas alturas del año 2017 en que vivimos, la factura electrónica no sea la escogida por la inmensa mayoría de las personas a la hora de pagar diferentes servicios de suministros y/o servicios que tenemos como energía o telefonía.
Como sabemos casi todos, la factura electrónica es la versión digital de las facturas tradicionales de papel que comenzó a despegar en nuestro país hace unos 7-8 años y, poco a poco, más empresas y usuarios se han unido a esta tendencia inexorable.
Para las empresas, supone un gran ahorro en costes administrativos, manipulación, transporte y, el más importante, en papel. Para los usuarios, evitamos el riesgo que esa factura pueda ser robada o extraviada por el camino, las recibimos en menos tiempo y sentimos una gran satisfacción al saber que evitamos que se estén talando árboles para que nosotros recibamos nuestras facturas en papel y así ayudamos al medio ambiente.
Por supuesto, es complicado convencer a personas mayores ( sobre todo de 80 años en adelante) para que se pasen a este tipo de factura ya que son muy reticentes a los cambios y les cuesta adaptarse a las nuevas tecnologías, aunque cada vez hay más gente mayor que se anima. Poquito a poco.
Quitando eso, el resto de rangos de edad es perfectamente capaz de cambiar todas las facturas en soporte de papel al formato electrónico y no debería haber ninguna excusa. El 95% de los hogares españoles posee una conexión a internet en el hogar y somos campeones europeos con la mayor tasa de penetración del Smartphone con internet con un 90% de la población.
Los suministros de luz, gas, agua (enlace a para darse de alta en la factura electrónica del Canal de Isabel II) telefonía o recibos del banco son las principales opciones que podemos modernizar en nuestro día a día.
Hacer esta gestión es tan fácil como llamar a nuestra compañía y pedirles este cambio o en el área de clientes de su respectiva web se puede hacer de forma online en pocos minutos.
Ya conocemos las bondades de pasarnos a este sistema y solo hace falta que la totalidad de las facturas de los suministros y servicios lo tengamos de la misma manera, además de intentar convencer a aquellos familiares y amigos que aún se resisten a abandonar el uso del papel se animen a probarlo un tiempo y, si no les convence, volver al sistema tradicional que también lo permiten.
Explicada estas ventajas, ya solo falta aprovechar este estupendo fin de semana que comienza para hacer limpieza y poner un poco de orden para tirar aquellas facturas que muchos tenemos en la estantería del salón, habitación o despacho de la factura de la luz de 2005 o las páginas amarillas del año 2002 que nunca se usó. Eso sí, siempre en el contenedor azul de papel.
El Maquinista






