Consorcio de Transportes y Patrimonio Histórico tienen la última palabra: El cambio de nombre y de símbolos del Arco de la Victoria entra en guerra de competencias

La propuesta del Comisionado de la Memoria del Ayuntamiento de Madrid, además de cambiarle el nombre al Arco de Triunfo de Moncloa, quiere modificar la leyenda y los diferentes signos externos del arco, algunos con claras referencias al franquismo.
La inscripción, en la que puede leerse (en español): «A los ejércitos aquí victoriosos la inteligencia, que siempre es vencedora da y dedicó este monumento, y, en referencia a la vecina Ciudad Universitaria: Fundado por la generosidad del Rey restaurado por el Caudillo de los españoles, el templo de los estudios matritenses florece bajo la mirada de Dios», siempre ha sido objetivo de peticiones de retirada por parte de asociaciones de la memoria histórica, no obstante, hasta ahora nunca había sido el Ayuntamiento de Madrid quien liderara la propuesta.
El Comisionado también quiere hacer una intervención en el área externa del monumento para hacer un acceso peatonal al mismo e insertarlo en la estructura urbana. Además, en sus planes también está que su espacio interior albergue una exposición permanente sobre la Batalla de Madrid o «cualquier otro asunto relacionado con el objeto por el que fue erigido el arco».
Para llevar a cabo todo esto, Carmena necesita el visto bueno de Cristina Cifuentes, ya que, al parecer está construido sobre un suelo que es competencia del Consorcio Urbanístico Ciudad Universitaria, que forman las universidades Complutense, Politécnica, UNED y Ayuntamiento de Madrid, su mantenimiento depende del Consorcio Regional de Transportes, pero al estar protegido como Bien de Interés Cultural, la última palabra sobre todo lo que afecte al arco es de Patrimonio Histórico y por tanto tiene que tener el visto bueno del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid.
La iniciativa de levantar el Arco fue de la Comisión Permanente de la Junta de la Ciudad Universitaria, a instancias del entonces ministro de Educación, Ibáñez Martín, en 1942, aunque las obras se iniciaron en 1950 y concluyeron siete años después. Mientras unos aseguran que se erigió para conmemorar la victoria franquista sobre la República; otros afirman que recuerda el lugar donde se produjo la batalla de la Ciudad Universitaria, la más cruenta de la Guerra Civil en Madrid.
La obra fue encargada a los arquitectos Modesto López Otero y Pascual Bravo Sanfeliú. Los frisos alegóricos son obra de Moisés de Huerta, y la cuadriga de Minerva, que corona el monumento, de los escultores Ramón Arregui y José Ortells.





