Trump ha ganado en EEUU: como demócrata sólo resta felicitarle y decir que ha ganado quien ha querido la mayoría de norteamericanos
Las encuestas volvieron a equivocarse. Y también el deseo de los que no somos norteamericanos. Y el mundo reacciona. Y en EEUU un republicano ha ganado las elecciones. Y hablamos de populismo. Y ganó Trump. Pero también su partido, los republicanos. Y lo han decidido los norteamericanos. Y, aquí, los españoles miramos hacia el otro lado del Atlántico esperando. Expectantes. Unos criticando, otros respetando. Pero lo único cierto es que el 8 de noviembre de 2016, Donald Trump ganó a Hillary Clinton. Y será el próximo Presidente de EEUU. Nos guste o no. Así es la democracia. Y hay que aceptarla con respeto.
Pues bien amigos. No todos los políticos reaccionan igual. Y por sus reacciones les conoceremos. Eso sucedió el martes con Hillary Clinton. Que perdió. Y no se dignó a hablar. La demócrata se mantuvo callada hasta ayer. Y esa reacción, amigos, demuestra que no estaba preparada para presidir un país como EEUU. Porque, si un candidat@ sale a ganar. Lo primero que debe tener en cuenta es que también puede perder. Y asumir una derrota es parte del “paquete de candidat@”. Hay que ser humildes y tener fortaleza para salir y decir gracias a los tuyos, a la prensa y reconocer que has perdido porque lo han decidido los votantes.
Sinceramente no me ha decepcionado mucho, pues jamás me convenció demasiado. Por no decir nada. Que la mayor fortaleza de un candidato sea que otro no gane, me parece que es algo tan débil como se ha podido demostrar el martes en EEUU. Tampoco me sentía muy identificada en esa campaña de “la primera mujer Presidente de EEUU”. Nunca he aceptado que las mujeres se nos “promocione políticamente” por el hecho de ser mujer. Pero, entiendo que pudiera parecer tan apasionante la posible llegada de Clinton a la Casa Blanca como fue la de Barack Obama. Al margen que hay cuestiones de valores y principios que en algunos aspectos me alejan demasiado de la candidata demócrata; aunque en otros, los comparto. Si a la vida. No a la discriminación racial y si a la igualdad de sexos. Respeto por todos.
Pero es evidente que el otro candidato se alejaba mucho más de mi. Lo reconozco. Me parece grosero, populista, demagogo, xenófobo, engreído, machista y mal educado. Pero ha ganado. Me gusta tan poco como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Evidentemente, con características personales muy diferentes entre ellos y Trump, pero con el mismo fondo populista que me preocupa. Aunque me preocupan unos más que otro.
Pero los españoles que representan el populismo se han enzarzado en una pelea por sus descalificaciones a Donald Trump y entre ellos. Curioso, amigos.
Es cierto. El populismo/demagogia ha vuelto a triunfar en EEUU. Pero hubiera sucedido también con Clinton. Lo que pasa es que es más estridente Trump y por eso nos asusta más. Pero el martes Trump habló. Y yo escuché su discurso. Y tengo que reconoceros que me alegré de que empiece a cambiar su radicalidad y su gorra de campaña por la moderación y el traje de Presidente de EEUU.
No sólo se excusó por hacer esperar a la gente, sino que habló con respeto y reconocimiento de Clinton y su trabajo por su país. Dijo que será el presidente de TODOS y apostó por la unidad de EEUU. Sus palabras terminaron con un “I LOVE THIS COUNTRY” y yo espero que por ese amor desaparezca el personaje y descubramos un hombre de estado. Eso sería bueno para él, para EEUU y para el mundo.
Así que, como demócrata sólo me resta felicitarle a él y decir que ha ganado quien ha querido la mayoría de norteamericanos. Y en eso consiste la democracia. Quienes votan son quienes deciden. Y si se han equivocado, será el riesgo que debemos asumir por creer en este sistema. Y yo quiero seguir defendiendo la democracia, amigos.
Ahora bien, me parece una absoluta incoherencia que haya políticos españoles. Populistas moderados, pero populistas, que hayan aplaudido el sistema electoral americano, como un ejemplo de regeneración política. Y, ahora, como el resultado no le gusta, a Rivera, se despache afirmando que los resultados electorales reflejan que la libertad pierde hoy y gana el proteccionismo.
Donald Trump es el resultado del populismo. Si. Pero, ¿nos vamos a asustar ahora? El populismo no es una novedad. Llegó a EEUU hace ocho años y a España hace dos. Seamos serios, por favor.
Queridos amigos. Me encantaría que en nuestro país fuésemos capaces de sacar la paja que tenemos en nuestro ojo y evitemos señalar tanto la viga en el ojo de los demás. Y que no nos llevemos las manos a la cabeza. No pasa nada. El populismo gobierna en España, en grandes e importantes ciudades. Se han unido para quitar el poder a quienes ganaron elecciones. Han votado hoy una cosa y mañana la contraria. El populismo ha llegado a las instituciones y ahora sufrimos las consecuencias. Pero ha sido la voluntad de los votantes. Y de los demagogos que les han apoyado, cuando no han tenido votos suficientes. Y ahora salen en tromba a criticar el populismo de Donald Trump. Increíble.
El populismo apela a sentimientos y a criterios de oportunidad. Y de eso los españoles sabemos un rato. Pero también los americanos.
Amigos, el populismo tiene como eje central para su predicación a un líder carismático. No tenemos que irnos a USA. Partidos que giran en torno a su líder. Partidos nuevos (viejos) y emergentes. Que culpan a los partidos tradicionales de todos los males de la sociedad. Y dicen que ellos nacen del pueblo (PODEMOS) o de una sociedad civil (CIUDADANOS). No son políticos. Son los que luchan contra los políticos. Y con esas mentiras han conseguido más de ocho millones de votos. ¿Nos sorprende el resultado americano? A mi, no.
Donald Trump es un populista. Sin duda. Pero no muy diferente a lo que tenemos aquí. Y por ello no podemos demonizar al electorado de cada uno de estos líderes carismáticos. Albert y Pablo. Ni mucho menos. Lo que tenemos que hacer es convencerles de que la radicalidad de uno o la inconsistencia del otro solo les beneficia a ellos. No al resto.
Y esa es una labor importante que tienen que hacer los partidos políticos que tienen una ideología. Que tienen un proyecto. Que respetan a los ciudadanos. Que no utilizan la demagogia para alcanzar el poder. Que son honestos y no mienten para dar titulares. Que no buscan aprovecharse de sentimientos oportunos de cansancio y enfado. Que respetan el Estado de Derecho. Que no proponen ideas para ver quién es el más regenerador, sino que defienden nuestro sistema de derechos y libertades.
Amigos. Trump ha ganado en EEUU.
Sólo espero y deseo que EEUU no se arrepienta de la decisión que ha tomado. Espero y deseo que los españoles tomemos nota. Que analicemos lo que hemos hecho, estamos haciendo y lo que tenemos. Y, espero y deseo, que la seriedad, los proyectos, las ideas y la honestidad vuelvan a la política y pronto desplacen a los hipócritas populistas que tanto daño están haciendo a nuestro país .
Gracias.
Yolanda Estrada




