¿Qué hacía Gonzalo Guitián, líder de esa extraña y caprichosa rebelión de Somosaguas Centro, en el balcón del Ayuntamiento hablando con el Concejal de Obras? ¿De qué hablaban?

(Este artículo se publicó el año pasado en el Correo de Pozuelo y fue el descubrimiento de uno de los hechos más oscuros del año pasado en esta ciudad…)
(9-09-2015)
Repasando la foto de invitados de honor al Pregón de las Fiestas de la Consolación resulta que me encuentro, nada más y nada menos, que con Gonzalo Guitián, el inefable líder de esa extraña y caprichosa rebelión que ha montado en Somosaguas Centro para su mayor gloria. Y digo extraña y caprichosa porque llevo investigando el tema desde hace unos meses y sólo encuentro, en ese gran problema del McDonalds, unos argumentos poco consistentes, unas explicaciones bastante peregrinas y, especialmente, una actitud extrañamente consentidora por parte de algunas autoridades pozueleras.
Por eso, me ha extrañado mucho que ahora, de golpe y porrazo, aparezca el señor Gonzalo Guitián de invitado de honor en la balconada del viejo Ayuntamiento de Pozuelo, en medio del meollo del poder de Pozuelo de Alarcón. Y, encima, hablando animadamente, cosas de la vida, con Pablo Gil que es el actual Concejal de Obras y Segunda Prelatura Personal de la alcaldesa Quislant.
¿Cómo es posible eso?
¿Qué intereses espurios se esconden detrás de todo esto?
No es fácil estar invitado a esa balconada. Ahí van sólo elegidos. Autoridades y amigos íntimos.
¿De quién es amigo el señor Guitián para estar ahí arriba?
Y resulta más incomprensible todavía si tenemos en cuenta que el señor Guitián, que va por la vida de Presidente de la Asociación de Propietarios de Unifamiliares Agrupados, que no de la Junta de Propietarios de la Comunidad, no haya hecho otra cosa que insultar a la alcaldesa Quislant y a medio Gobierno de Pozuelo a través de todos su fakes y troll de Twitter, protestando por una decisión reglada y, por lo tanto, legal del propio Ayuntamiento como ha sido una licencia de obras.
Qué raro es todo esto. Les insulta y lo invitan… No tiene sentido.
La verdad es que todo es raro en este personaje y en este mal llamado caso McDonalds.
Es rara la representación que se arroga Guitán, cuando solo cuenta con el apoyo del 28% de los propietarios de esa zona de Pozuelo. Es raro el consentimiento e impunidad con los que convoca manifestaciones y corta carreteras. Es raro que ponga tanta pasión en defender, con tan endebles argumentos como los que usa, que no se construya un Mc Donalds a la entrada de esa urbanización. Fuera de la urbanización, dicho sea de paso. Es raro el abuso que hace de cuentas falsas de twitter para presionar a las autoridades de Pozuelo con fines poco claros.
Y, por supuesto, es rara la presión que, presuntamente y sin argumentos, está ejerciendo para conseguir que se revoque una licencia concedida según la ley. O, lo que creo más probable, la presión que, presuntamente, está usando sobre los actuales propietarios del terreno para que se lo vendan. Presuntamente también, para hacerse con el MacDonalds y llevarlo como negocio él mismo.
Y esto último lo deduzco de sus propias palabras en el Recurso de Reposición contra las resoluciones administrativas del Ayuntamiento de Pozuelo, en las que dice que él estuvo, precisamente, implicado en la construcción de un MacDonald, hace años, pues iba a ser propietario de uno de ellos. Sin duda debe considerarlo negocio.
¿Piensa o pensaba poner, en ese cuestionado terreno, un MacDonalds y ha visto que se le adelantaban otros y por eso anda montando el circo?
Los argumentos que da don Gonzalo para su lucha, sin duda no tienen ningún valor. Son caprichosos. Y él lo sabe. Lo sabe perfectamente. Y eso, lógicamente, nos incita a pensar que hay algo más detrás. Sus métodos de presión nos hacen recordar muchas películas americanas.
Pero vuelvo al principio, ¿qué hacía el señor Guitián en sitio tan privilegiado, como es la balconada del viejo Ayuntamiento, hablando con el concejal de Obras, después de conocerse públicamente los métodos, poco éticos, que se están usando para conseguir, presuntamente, ese terreno o impedir que se construya el MacDonalds?
¿Quién le invitó a la balconada? ¿De quién es amigo? ¿Con quién más habló en ese acto? Y, sobre todo, ¿de qué habló?
¿Quién, dentro del Ayuntamiento, le consiente que monte numeritos, cada dos por tres, frente a una obra legal (reconocida por la propia alcaldesa Quislant en un tuit) o que corte la circulación de la carretera en esa rotonda en la que está el terreno con total impunidad?
¿Acaso, se lo permite el concejal de Seguridad? ¿O es cosa de algún jefe de policía?
¡Qué raro es todo, insisto! Huele mal por todos lados.
¿Está volviendo el Ayuntamiento de Pozuelo a viejas y poco recomendables prácticas? ¿Por qué no se detiene de una vez este desgaste impresentable?
¿Qué tiene que decir de todo esto la alcaldesa Quislant? Pero en persona-personal, que dice Carlos Herrera. Nada de twitter.
Por cierto, ¿habló el señor Guitián con la alcaldesa tras el pregón?
¿Y la concejala forastera de Urbanismo, qué tiene que decir? Aunque es posible que la señora Tejero no sepa de qué va la cosa por el poco tiempo que lleva en el Gobierno y por lo poco que manda.
¿Qué tiene que decir Pablo Gil? Pablo Gil está hablando con él en la balconada… Se ve nítidamente…
¿Qué tiene que decir, por último, la oposición a este extraña componenda?
Puf, insisto, algo huele mal en Pozuelo de Alarcón, Presidenta Cifuentes.
El Capitán Possuelo





