Me voy pero volveré, como dice la canción. Pero, antes, ahí les dejo unas notitas de las Fiestas del Carmen y de ese PP de Pozuelo más viejo que la Tana
Luis está apurándome para que termine las maletas y todo quede preparado para marcharnos de vacaciones. Está como loco por irse. Yo también. Estoy ansiosa por separarme, al menos, “geográficamente” de mi pueblo y “mentalmente” de este gobierno municipal.
Nos quedan horas para partir a tierras asturianas. Con mi familia. Me apetece muchísimo. Los niños disfrutan allí y yo me oxigeno con el aire fresco, las conversaciones de media tarde arreglando este mundo y recargo pilas, que lo necesito.
Pero antes de marcharme, quería dejaros mi notita. Esa notita personal que durante semanas he querido enfocarla como un adiós; pero, viendo lo que he visto los últimos días, será un hasta luego porque algunos debemos seguir hablando. Contando la verdad.
Fuimos a la procesión de Nuestra Señora del Carmen, como todos los años. Y allí vimos la cohorte municipal. Esa que tantos sinsabores están dejando en mi pueblo. Aunque es probable que lo peor de estas fiestas, que algunos concejales siguen sin conocer, sea la foto que me mandó un lector en el que Alcaldesa Accidental daba comida al “pueblo”, ese pueblo pobre. Ese pueblo elegido. Ese pueblo de algunos, de ellos, para los suyos. En consonancia con esa política vieja y amortizada que el PP de Pozuelo sigue llevando a cabo aquí. En Pozuelo.
Aquel jueves Paqui me llamó. Quiso ir a ver las caras de los que “chupan” de todos nosotros. Quiso acudir a probar la famosa paella. Quiso que yo la acompañara y me enfrentara a la Alcaldesa Accidental y a su pública eterna sonrisa forzada.
Si tuviera terapeuta probablemente me hubiera hecho desistir del intento, pero como no lo tengo, simple y llanamente le dije que “No”. No quería ser partícipe de ese paripé municipal. Yo no quiero concejales y Alcaldesa dando comida. Yo no quiero falsas sonrisas. Yo no quiero que me traten como a una pobre. Yo no quiero eso. Quiero otra política en mi pueblo. Quiero a otras personas haciendo política. Quiero que se piense en los pozueleros. Quiero que mi pueblo sea gestionado desde el respeto y el cariño. Y quiero política. Políticos de verdad. No quiero lo que veo. Lo siento. Paqui me comprendió. Se enfadó, pero me entendió. Ella es así.
Paqui estuvo allí. Y a regañadientes, acabó contándome lo que vio.
Entre que el arroz estaba pasado, la cola que se había formado y los concejales que no conocían nadie aquello fue bastante penoso. La Alcaldesa desconocida. Andrés Calvo Sotelo en una esquina escaqueándose, para variar. A menos de cien metros, el PP de Pozuelo celebrando su fiesta. Todo, todo, era un despropósito, me confesó Paqui. A mí me preocupaba quién fue a la fiesta del PP. Sebastián se negó a ir. Está muy enfadado con la división del PP de Pozuelo y exige un cambio ya.
Paqui, bajó la voz susurrándome nombres. Cuando de repente me dijo: “Alfredo”, ¿Alfredo?, pregunté yo… “Pablo Rivas…”¡Espera, espera!”. ¿Pablo Rivas… has dicho?
Así que he decidido colgar el cartel de “VACACIONES” a esta notita semanal. Como os he dicho. Lo necesito.
Pero volveré con más fuerza. El otoño-invierno promete darnos muchas noticias locales. Y otras, las daré yo. Hablaré de ellos. Los concejales. De juicios que empezarán. De investigaciones en curso. De portazos en los despachos. Conspiraciones. Demandas. Se prevén cambios en las agrupaciones locales de los partidos. Todos, pero la más interesante, la del PP. ¿Habrá Elecciones Generales por tercera vez?
Tantas cosas dejo en el tintero, que ya, a punto de cerrar mi notita de despedida, me acuerdo de uno solo. Aquél que siempre se libra. El que repite y repite. El que se va, pero se queda. El que todos conocemos y ninguno entendemos. El cinéfilo. El “majete”. Si, Andrés, me acuerdo de ti. Quizás nos veamos por Asturias. Puede ser. Puede que alguien te mire demasiado, pero tú no te darás cuenta. Seguirás aquí o allí o en el cine. Pero siempre, seguirás.
¡Felices vacaciones a todos!
Sira Q.






