Voto útil…¿por qué?
Cuando el ilustrado lector lea estas líneas, la suerte ya estará echada y el conjunto de los españoles, habremos considerado nuestra opción de voto y en cumplimentación del derecho que nos asiste, habremos dispuesto la oportunidad de dar nuestra confianza, de forma directa, a cualesquiera de las opciones políticas, más allá de que la inmensa mayoría, desconozcamos el programa político de la elección afectada. La ventaja es que como los Programas, imagino yo, los carga el diablo, dado que ni se cumplen, ni se tienen en consideración; el conocerlo o no, simplemente, es una opción que solo puede llegar a encabronarnos por los hechos posteriores tan alejados de lo escrito y comprometido en los mismos. Así, no conociéndolos…, cabreo que nos ahorramos.
Cada una de las cuatro formaciones políticas de obligado cumplimiento, si tenemos en cuenta los esfuerzos de los medios de comunicación hacia esa dinámica, nos han machacado con la necesidad de su elección, para evitar la dispersión del voto “ inútil “ que no se refrenda en diputados y que significa : dar munición al enemigo…político. Es una pena que no se den cuenta que los verdaderos enemigos de los ciudadanos son ellos, como han puesto de manifiesto tras las anteriores elecciones, en las que pudiendo abjurar de su intereses, han preferido obligar nuevamente al ciudadano a malgastar un domingo de verano y elegir, visto lo visto, entre lo malo o lo peor ( aquello de susto o muerte…); eso sí, sin ceder ninguna de sus prebendas.
De sus bocas hemos escuchado todo tipo de expresiones: grandilocuentes y patéticas; hermosas y pendencieras; irónicas y macarrónicas; amenazantes y fraternales…, pero siempre con un objetivo final: si me votas venceremos y si vencemos, vivirás mejor.
No hay mucho más que deshojar de esta margarita electoral. Acabamos siempre en el: “o yo o el caos” con la sorpresa que supone, para el potencial votante, que las razones de los unos, suelen ser las sinrazones de los oponentes. Pero, eso sí, coincidiendo en la conclusión: vivirás mejor.
No seré yo el que les diga a quién votar, aunque mi voto esté ya definido, pero si les recordaré que en nuestro espectro político hay más opciones que posibilitan, al ciudadano, otras consideraciones políticas y sociales y que, también, son un reflejo de la Sociedad y, si me apuran, una oportunidad para el cambio.
Estoy convencido que a partir del 27J, nos vamos a entretener y si la responsabilidad de nuestros elegidos, sigue a la misma altura que la vez anterior…, ya nos podremos preparar y allá por la Navidad, cargados de juguetes, mazapanes y turrones, nuevamente, nos encaminaremos a las urnas. Sería muy descriptivo, entonces, que la fecha la hiciesen coincidir con el 28D y así ya nadie tendría dudas de las bondades del sistema, ni de los valores de sus miembros.
Por eso y para evitar el voto perdido, a todos les invito a votar útilmente que no es más que cada uno haga elección de lo que le gusta y/o convence y proceda a depositarlo en la urna de su mesa electoral. Ya los sesudos hombres de Marketing del conjunto de Partidos existentes le buscarán sentido; aunque Vd. lo desconozca, ellos seguro le explicarán el porqué de su decisión. ¡Mira que son listos!
En última instancia les animo a que analicen, mediten y piensen, alrededor de una definición de Democracia, trasladada en aquel curso de COU ( 1976 ) por aquel profesor de Introducción a la Política, en sustitución de la ya extinta F.E.N. tras la muerte del dictador :
“La democracia consiste en la oportunidad que tiene el elector, en el espacio temporal de aproximadamente cuatro minutos; tiempo que supone llegar al Colegio Electoral, localizar la mesa de uno, aproximarse a las distintas papeletas, elegir una de ellas, introducirla en un sobre, mostrar el DNI y, tras las comprobaciones de rigor, escuchar con el asentimiento de los miembros de la mesa electoral : ¡ Vota!. A partir de ahí, uno ha votado IZQUIERDA RADICAL y las elecciones son ganadas por RADICAL DERECHA…”¡qué quieren que les cuente más!
Aprovechen el día 26, caminen hacia su Colegio Electoral, tomen la papeleta y, decidan lo que decidan, seguro habrán acertado. Lo malo es que las decisiones de su futuro ya dependerán de los intereses de los vencedores que no tienen que ser coincidentes, ni siquiera, con lo mitineado a sus propios simpatizantes.
Imagínense Vds. la que nos puede caer, si no votamos a cualquiera de los cuatro fantásticos que, como todos sabemos, nos arreglarán: familia, dinero y amor, porque, queridos lectores, salud y trabajo nos sobran.
A. Nogueiro




