El Gobierno debería trabajar para que Pozuelo dejase su imagen de ciudad rica y pija y aspirase a parecer lo que en realidad es: una gran ciudad moderna

Ayer, el diario El Mundo publicó un reportaje en el que comparaba la vida en la ciudad más rica y en la más pobre de la Comunidad de Madrid. Entre Pozuelo de Alarcón y Fuenlabrada. Una vez más, la fama de esta ciudad se imponía para un periodista que tocaba de oído y se dejaba llevar por la tontería. Es tan fácil jugar, periodísticamente, con eso. Y tan estúpido. Y tan falso. Y tan poco profesional.
Pozuelo es la pera limonera sobre el papel y los periodistas bobos lo compran. Es tan fácil escribir sobre tópicos.
Pero, últimamente, esta forma de hacer periodismo empieza a ser recurrente. Cuando un redactor jefe tiene que rellenar parte de su periódico, especialmente de fin de semana, pide a uno de sus periodistas que le escriban un artículo sobre Pozuelo de Alarcón, en donde se destaque la pijotería y el glamour. La tontería y lo guay de Pozuelo cubre dignamente los huecos de un periódico. Ayer fue El Mundo, anteayer fue El País. Todo basado, por supuesto, en unos datos estadísticos leídos desde la simpleza y la banalidad. Espumeando. Datos que hablan desde la trivialidad y no desde la realidad. Pozuelo es la ciudad más rica de la Comunidad porque en ella viven algunos de los ciudadanos más ricos de la Comunidad. Pero nada más. Habitan, mejor dicho. Esos ricos habitan en Pozuelo pero no viven. No se les ve. No salen de sus casas. No pasean por las calles. No compran. No toman café en las cafeterías y no comen en sus restaurantes. No viven la manera de vivir de Pozuelo como vive el resto de vecinos. Son gamusinos. Números de una lista de números. A veces, he pensado que son mentira. Papel cuché.
Pero, sin embargo, esos números marcan la ciudad. El resto de vecinos no tiene nada que ver con ello pero son vistos como ellos.
Y eso empieza a ser algo pernicioso, y no ya porque sea mentira sino porque nunca es bueno pillar el rábano por las hojas y eso nos está perjudicando gravemente a todos en su conjunto porque nos está creando una fama impropia.
Pozuelo no es como nos lo quieren hacer ver. Pozuelo ya no es una ciudad dormitorio donde viven los ricos sino una ciudad muy moderna que tiene, sin duda, una proyección de futuro casi infinita porque ya es la más importante ciudad de la comunicación, por poner un ejemplo, de la Comunidad de Madrid. En Pozuelo están las mayores empresas de contenidos, muchas grandes empresas de comunicación y una gran parte de los grandes carriers de España. A Pozuelo acuden a diario miles de personas a trabajar. Pozuelo es ya uno de los grandes pulmones de la creación de empleo de la Comunidad. Pozuelo ya forma parte de la nueva economía que exige España si quiere prosperar.
Pozuelo, además de ser la gran ciudad de la comunicación tiene todas las posibilidades para ser referencia medioambiental. Lo he dicho muchas veces. Y para ser referencia cultural. De esto ya no recuerdo las veces que lo he pedido.
Pero todo eso es muy difícil de hacérselo entender a un Gobierno lleno de catetos forasteros que lo único que hacen es presumir en lugar de trabajar. Pozuelo no es Marbella, señores del Gobierno. Pozuelo es una ciudad que lo tiene todo para ser algo más que la residencia donde viven unos ricos.
Pero la culpa de que suceda todo esto no es de ese reportero que ha escrito un artículo cogiendo datos de Google, no. Ni de ese redactor jefe que considera que hablar de la riqueza de Pozuelo le bien rellena espacio en su periódico, tampoco. La culpa es de un Gobierno de Pozuelo que no se entera de nada. Lleva siete años sesteando. Sin hacer nada por intentar alejar la ciudad de esa imagen rica y pija que tanto daño le está haciendo. Posiblemente, porque no sabe. Porque los encargados de cambiar esa imagen son amateurs y porque, temerosos, no se atreven a contratar a profesionales para que lo hagan por ellos.
La culpa es de un Gobierno que lleva 7 años sin hacer nada por combatir esa idea perniciosa y que tanto daño está haciendo a esta ciudad. Es más, creo que no solo combate esa maligna idea sino que la favorece, confundiendo el culo con las témporas.
Por supuesto yo no me quejo de vivir en la ciudad más rica de la Comunidad o de España. Todo lo contrario. Lo que no llevo bien es que el Gobierno crea que ese es el objetivo y no el camino para conseguir unos objetivos importantes en los nuevos tiempos.
El Capitán Possuelo






