¿Qué está pasando con la auditoria de ARPO que tiene revolucionado a medio Ayuntamiento de Pozuelo y a la alcaldesa Quislant al borde de un ataque del nervios?

La auditoría sobre las cuentas de ARPO, que se encargó hace un año por la entonces Primera Teniente de Alcaldesa y concejala de Urbanismo Susana Pérez Quislant, y que tanto la enfadaba cuando algún concejal de UPyD sacaba el tema en el Pleno, sigue coleando.
Pasado el tiempo, me dicen en voz baja muy baja y fuera de los muros de la Casa Grande, que la auditoría está terminada, y desde hace meses, pero que no está firmada. Nadie la quiere firmar. Ni los auditores ni los funcionarios. Las cuentas no cuadran y nadie quiere arriesgar ni en la Gerencia de Urbanismo ni fuera de ella. Con el escándalo McDonald, aún no explicado del todo, se cerró el portafolio de firmas.
Y me cuentan en voz baja muy baja, ya que el Ayuntamiento de Pozuelo se está convirtiendo en una especie de antiguo túnel de la bruja de las ferias en donde, en cuanto te mueves, recibes un escobazo, que el tema está provocando muchos nervios. Tantos que la alcaldesa Quislant está al borde de un ataque de nervios. Las malas lenguas dicen, incluso, que el tema puede romper la relación Quislant-Tejero.
Al parecer, las empresas seguradoras y bancos quieren empezar a construir en ARPO por aquello de la salida de la crisis y el Gobierno de Pozuelo no sabe ya qué decirles para justificar que la auditoría no está firmada… Ni se espera…
Huele a nuevo escándalo.
La Piraña del Meaques





