Carta a los Reyes Magos para pedirles que hagan reflexionar a la señora Quislant y ello la lleve a ser una alcaldesa a la altura de Pozuelo de Alarcón. Que aún puede.

Queridos Reyes Magos:
Un año más, os escribo esta carta con la esperanza de que hagáis realidad mis sueños sobre Pozuelo de Alarcón. Ya sé que no es fácil pero mi fe en ustedes es grande y sé que son capaces de todo. Yo he hecho, a lo largo de estos 360 días, todo lo que estaba en mi mano pero me ha sido imposible. A fin de cuenta sólo soy un simple y limitado periodista.
Ya sé que todos los años les pido lo mismo. Ya sé que soy muy pesado. Ya sé que siempre propongo las mismas cosas. Cosas que ya me han negado por activa y por pasiva. Lo sé. Pero mi destino es piedra y camino, que decía la coplilla.
Sin embargo, este año, no temáis. Este año no os volveré a hablar sobre las posibilidades que tiene esta ciudad en relación al Medio Ambiente o la Cultura. Ni siquiera hablaré de la importancia que, para esta ciudad, tienen sus universidades como he hecho otras veces. Nada. De eso no hablaré nada. Tampoco hablaré de los errores políticos que ha cometido este Gobierno en apenas 200 días de gestión. Errores graves. Y no ya para los pozueleros sino para el buen nombre de esta ciudad.
Hoy, en esta sencilla carta, solo voy a pediros ayuda. Ayuda para que la alcaldesa Susana Pérez Quislant supere sus miedos y recelos políticos. Solo eso. Fácil.
Susana Pérez Quislant tomó política posesión de la alcaldía de Pozuelo contra natura y ese simple hecho está lastrando su gestión de una manera tal que va cuesta abajo en la rodada, decisión errónea tras decisión errónea. Algo, dicho sea de paso, que terminará perjudicando seriamente su carrera política. Que la tiene. Tardía, pero la tiene.
La señora Quislant no fue la alcaldesa elegida por los vecinos. Eso es un hecho. Pero alguien, a partir de ese hecho cierto, empezó a aconsejarla mal y haciéndole creer lo contrario. Son las cosas de las malas compañías interesadas. Y la alcaldesa empezó su gestión con mal pie. Era un problema de asunción. Se creía elegida para la gloria y no era así. Susana no asumió su realidad y, a partir de aquel momento, ha ido construyendo una alcaldía entenguerengue. Precaria. Sin estabilidad. Basada en la ‘potestas’ y no en la ‘auctoritas’ y los tiempos de ser alcaldesa ‘porque yo lo valgo’ solo se da en los anuncios de L´Oréal Paris.
Es cierto que la alcaldesa Quislant intenta hacer esfuerzos ímprobos por aparentar serenidad y dominio. Incluso, buenismo político. Pero no cuela. Es más, su postura blandiblú de los Plenos, a veces, es tan guay que cae en la ridiculez. Creo que todo debido a su inseguridad. Una inseguridad que la trasforma, de puertas a dentro, dicho sea de paso también, en una alcaldesa ‘caprichos’, enfurruñada y altiva.
Entiendo que no es fácil ocupar un puesto de responsabilidad sin estar preparado para ello. Entiendo que esa falta de preparación produzca una gran inseguridad. Inseguridad que deriva, casi siempre, en autodefensa. Entiendo que uno es como es y se comporte como tal. Y Susana es como es y se comporta como tal. El problema es que solo quiere oír halagos y tiene quien se los da.
Y cuando solo quieres oír que eres la más grande, las consecuencias son catastróficas. Están siendo catastróficas porque la han convertido en una alcaldesa inaguantable. Y a las pruebas me remito. En 200 días ya se le han ido dos colaboradores cercanos porque no la aguantan, tiene abandonado el Gobierno al que desprecia y algunos concejales empiezan a pensar si aguantar algunas cosas y gestos merece la pena.
Y éste es, queridos Reyes Magos, el motivo de mi carta. Como a Susana Pérez Quislant va a ser imposible cambiarla, me gustaría, al menos, que le abrierais los ojos políticos y le hicieseis reflexionar sobre su posición política.
Pozuelo es una ciudad bicoca. Y necesita muy poco para que los políticos triunfen en ella. Y Susana también podría hacerlo aunque partiese de una situación política anómala.
Me gustaría que hicieseis ver a la alcaldesa que no debe refugiarse en asesores pelotas y que debe buscar colaboradores válidos aunque, muchas veces, le digan lo que no quiere oír.
Ya sé que no tiene mucho donde elegir pero intenten insuflarle el talento necesario para que, como Diógenes, trate de encontrarlos aunque sea a la luz de un candil.
El Capitán Possuelo






