La visita de Quislant y Molina a la ECAM debería haber sido un paradigma de la nueva política cultural de Pozuelo pero me temo que solo fue turística

Debo empezar diciendo que la visita de la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Susana Pérez Quislant y de la concejala de Cultura Mónica García Molina a la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM) de la Ciudad de la Imagen me ha sorprendido gratamente. Si he de ser sincero, nunca pensé que lo harían. Como tantas otras cosas que se pueden hacer en Pozuelo y no se hacen. Pero esta vez, lo han hecho. Albricias.
Dice la nota de prensa que, puerilmente, no nos envía el Gabinete de Comunicación del Gobierno de Pozuelo y que tenemos que andar ‘robando’, que esta visita potenciará “el desarrollo de la industria cinematográfica con una serie de medidas”. Bien, eso está muy bien. Incluso, suena ambicioso. ¿Y qué medidas son esas?
Y, tras esa pregunta, mi entusiasmo bajó. Las medidas son algo tan etéreo como “el apoyo a la formación de nuevos cineastas en este prestigioso centro de la Comunidad de Madrid y cantera de grandes profesionales del sector en España”. Mi gozo en un pozo.
Esto quiere decir que nuestras dos autoridades pasaron por la ECAM de visita turística y que Gonzalo-Salazar Simpson, su director, hizo de guía por los platós, las salas de montaje, las de edición y grabación de sonido, y la sala de mezclas de sonido. Lo dice la nota de prensa también.
De hecho las fotos que, infantilmente, tampoco nos envían muestran que nuestra alcaldesa y nuestra concejala de Cultura se lo pasaron estupendamente. Sus caras de admiración ante lo que veían lo muestran claramente. Guau, qué bonito es todo esto, Mónica. Hay que ver las cosas que tenemos en Pozuelo. No me explico cómo Javier Romero no eligió otras fotos, él que es tan cuidadoso con estas cosas, que mostrasen algo más de seriedad en la visita.
El caso es que, tras leer la noticia completa, mi gozo inicial no solo bajó al pozo sino que se quedó helado. Todo era relleno. Paja wiki.
¿Por qué la alcaldesa y la concejala de Cultura no llevaron propuestas concretas a esta reunión con la dirección de una institución tan importante como pozuelera?
No lo sé. No quiero especular con ello. Aunque, en este caso, estoy seguro de que acertaría.
¿Tal vez no se llevaron porque nuestras representantes solo sabían de la ECAM por lo que pone en su página web?
¿O tal vez porque, de verdad, no sabían qué ofrecerle e iban a tantear el terreno?
No lo sé tampoco ni me preocupa saberlo. Solo sé que Pozuelo de Alarcón tiene muchas cosas que ofrecerle a la ECAM y que todo indica que a nuestra alcaldesa no se le ocurrió ninguna.
Y es que eso del apoyo a la formación de nuevos cineastas en este prestigioso centro de la Comunidad de Madrid, y cantera de grandes profesionales del sector en España, es lenguaje propio de quien no tiene nada qué decir. Políticamente correcto, pero insulso hasta decir basta. Encierra un resultado pobre. De lo más pobre.
Solo les faltó decir que ‘ambas partes nos reuniremos más adelante para estudiar propuestas concretas’.
Igual hasta pensaron en eso de crear una comisión conjunta que estudie esas propuestas concretas. Qué triste.
Cuando se va a un sitio de estos, señora, se llevan propuestas concretas y en la propia reunión se empiezan a discutir condiciones. Porque ya se ha hablado antes entre los ‘fontaneros’. No hay tiempo que perder.
Estoy convencido de que no existe ninguna institución del mundo que rechace algo bueno, gratis y les sirva de promoción.
Ay, la Cultura en Pozuelo. Ay, esa asignatura pendiente que me temo no aprobaremos nunca cuando tenemos todos los medios necesarios para sacar matrícula de honor.
Pozuelo de Alarcón lo tiene todo para ser una referencia cultural en la Comunidad de Madrid. Todo. Lo he dicho tantas veces que ya me aburre repetirlo pero me creo en la obligación de insistir. Y es que los últimos Gobiernos de Pozuelo no acaban de pillarlo.
Llegué a definir el Complejo Cultural MIRA como el Bolshoi del Noroeste. Les pareció muy gracioso y lo despreciaron. No entendieron nada.
Siempre había una disculpa. Unas veces porque al alcalde le quedaban dos telediarios en el cargo; otras porque no había dinero y otras porque no hay imaginación. Y otra más porque nadie tenía claro qué había y qué hay que hacer o no quería o no quiere complicarse la vida, el caso es que, teniéndolo todo, nos hemos convertido en una ciudad más en eso de la Cultura, tirando a vulgar, salvo raras excepciones. Carlos Ulecia debería explicarle a la alcaldesa la parábola de los talentos.
En Castilla, más prosaicamente, se dice que Dios da pañuelo a quien no tiene nariz. Y es una pena.
No quiero terminar la columna en un claro estado de depresión pero me temo lo peor. Porque nos quedan casi cuatro años de legislatura.
A ver si me paso por el Aula Medioambiental… Lo mismo allí cultivan valeriana y me traigo un par de haces… Los voy a necesitar.
El Capitán Possuelo






