Crónica de un Pleno en el que el PP demostró seguir, ideológicamente, en el siglo pasado y la oposición anduvo perdida, ingenua y sobrada, respectivamente

El Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de ayer estuvo muy entretenido y tuvo muchas cosas que contar. Muchas. No estuve presente en la sala y bien que lo siento pero, a través de la web, pude ver infinidad de detalles y gestos muy interesantes. Por ejemplo, observé que el Gobierno no tiene iniciativa ninguna ni piensa tenerla en toda la legislatura y que este PP de Pozuelo se ha quedado en el siglo pasado, ideológicamente hablando. Y, por ejemplo también, vi que Ciudadanos está más perdido en el Pleno que el barco del arroz. Que el PSOE es algo ingenuo y solo salta cuando lo provocan. Y que el portavoz de Somos Pozuelo va de sobrado. Estuvo a punto de meterle un gol por toda la escuadra al Gobierno y menos mal que lo paró, in extremis, la alcaldesa Quislant. Ahí estuvo lista la presidenta del Pleno. Me sorprendió gratamente.
Pero vayamos por partes, como siempre, y como decía Jack El Destripador.
La sesión empezó con un protagonismo inusitado de Paloma Tejero. Creo que estaba todo apalabrado en comisión y no era necesario llegar a tanto, pero reconozco que intervino con destreza y conocimiento. Debería corregir un poco ese tono tirando a pijo que tiene, aunque eso no es lo peor que mostró en sus intervenciones. Lo peor es que, en cualquier momento, puede decir Móstoles. Y lo dirá. Se aceptan apuestas.
Después, intervino Isabel Pita y, con su aire de maestra de escuela, volvió a decirnos lo fantástico que es ahorrar y tener superávit en un ente público. Supongo que no debe ser fácil asumir el error al que la condujo la Olvidable.
Y tras varias exposiciones dignas de una oposición a notaría que nos hizo, como siempre, doña Elvira debido a que no hay quien la entienda, pasamos a las mociones. Ayer, emociones.
La moción de Ciudadanos sobre el desarrollo tecnológico en Pozuelo era muy buena. Ya lo dije. Lo vengo diciendo desde hace mucho. Pero la oposición cogió el rábano por las hojas y la chafó. Sí pero no y se fueron a lo fácil, a descalificar el concepto Silicon Valley y a evitar entrar al meollo de la cuestión que es la búsqueda del progreso de Pozuelo, que tanta falta le hace. Y en tantos aspectos.
Sabía que Ciudadanos perdería. El PP del Smart City y la tecnología no fue capaz de ver lo que ofrecía a Pozuelo. Bueno sí, Pablo Rivas lo vio pero tenía orden de ridiculizarlo. Primera demostración de un PP del siglo pasado. En cualquier caso, Berzal y los suyos deberían trabajar más la puesta en escena. Cuando hablan parece que piden perdón.
A continuación el portavoz de Somos Pozuelo, en su moción, nos aleccionó sobre refugiados. En su línea habitual, nos largó una de sus acostumbradas peroratas a favor de corriente. El sabía que jugaba con ventaja y se creció. Se creció tanto que estuvo a punto, como decía, de meterle un gol al Pleno por toda la escuadra ya que, lanzado en la cuesta debajo de la demagogia, quiso colarle al Pleno todo su ideario político. Si la alcaldesa no se da cuenta y lo matiza, ayer se aprueba en Pleno de Pozuelo hasta el Manifiesto Comunista de 1848.
No hay nada más brillante que un político hablando de solidaridad cuando no tiene ninguna responsabilidad en ella.
Lógicamente, Somos Pozuelo proponía una moción a favor de obra y era lógico que se aprobase por unanimidad.
Después, le tocó el turno a la moción socialista. Una moción muy propia de tiempos de crisis y llena de imaginación y buena voluntad y en la que el PP volvió a demostrar que, políticamente, sigue creyendo que estamos en los años 90 del siglo pasado. En lugar de coger esta ilusionante moción y hacerla suya, la intentó desacreditar. En lugar de decir sí, dijo no. En lugar de ir al norte, fue al sur. En lugar de aprovecharla para demostrar que son tiempos nuevos desde la individualización del problema para contrarrestar, ideológicamente, la colectividad socialista, se defendió de mala manera.
Tendría que haber dicho: el Gobierno de Pozuelo le comprará esos libros a quien realmente los necesite y ayudará a quienes no les llegue para comprarlo. Y, además, puede hacerlo porque la compra de libros también es inversión, hay dinero y se tienen los medios necesarios para actuar sobre quien lo necesite y en la medida que lo necesite.
Porque esa es la función social de la nueva derecha. La derecha y la izquierda solo se diferencian ya entre la atención que prestan al individuo o al colectivo, pero siempre para resolver los mismos problemas. Lo demás, son matices.
Lo está poniendo en práctica Cristina Cifuentes en la Comunidad, sin ir más lejos. Pero parece que en el PP de Pozuelo tienen prohibido mirar. Y Oria menos. Su defensa fue infumable por antigua y torpe. Y Bascuñana, claro, lo “mató”. Entró en el debate con cierta ingenuidad pero el mediocre de Oria lo encendió y lo terminó destrozando, políticamente.
Pero lo peor fue que la ilusionante moción socialista se perdió. Una pena.
Las mociones del PP, por su parte, fueron rellenos. Ni merecen comentarse. En la que presentó sobre las ayudas a los comerciantes del centro también fue antiguo. No se puede ayudar a todos de la misma manera y de forma colectiva. Hay que ayudar al comerciante que lo necesite. Las ayudas colectivas son la mayoría de las veces injustas.
La moción que defendió Diego de Aristegui no la entendí. Además creo que era innecesaria. Resulta sorprendente que el Gobierno se niegue a apoyar la moción de Ciudadanos y 20 minutos después venga con milongas de no sé qué papelitos como señal de modernidad.
De la felicitación a la Poza no tengo nada qué decir. Me pareció todo un gesto. Bueno sí, diré que me sorprendió el comienzo de la intervención de Mónica Gª Molina. Parecía una adivinanza. Se nota que quiere ser una buena concejala de Cultura.
Y poco más. Aunque quiero destacar, antes de terminar, que Almudena Ruiz no tenía necesidad de machacar al inocente concejal Raúl González, de Ciudadanos, de manera tan inmisericorde. No hacía falta, Almu. Y bien lo sabes. Sabes, perfectamente, que el Hospital de Plantas lleva dos legislaturas abandonado. Los vecinos no saben ni ir y te escribieron en un papelito decenas de chorradas para que tu las repitieses.
Raúl solo buscaba mejorar lo que solo tenéis regular. Y, aunque subió tu autoestima, no debes olvidar que la piedad sólo es patrimonio de las grandes mujeres.
El Capitán Possuelo






