Cambio soterramiento de las vías del tren por rotondas. El apaño presupuestario del PP pozueleño con VOX frustra la gran quimera electoral verde que prometía el huido Aizcorbe

Pozuelo se está convirtiendo en la ciudad de las rotondas. Pero nada comparable con las que se ubican en la Avda. Juan XXIII. Serán cosas del Altísimo, al extremo que solo falta una recordando al “espiritual“ amigo del gobierno Pozuelero: D. Jesús Higueras, aunque , seguro, todo se andará.
Y es que desde el inicio de Juan XXIII y en recuerdo al hoy cerrado Kiosko de Antoñito, toda la Avenida se ha convertido en una reconversión “rotondera” para arrimarse a los intereses peperos locales.
Continuaron con la que dará salida al nuevo espacio ESIC en su confluencia con Oblatos, rotonda a la que se llega en paralelo, pero se atraviesa de uno en uno, pero claro ¿va a saber más el ciudadano que la sufre, que los políticos y los ingenieros que la diseñan…, pero no utilizan?
Pero como el compromiso político exigía en su momento, el PP local permitió a sus, entonces, socios de VOX, presentar en la persona de Ángel Hernando la propuesta de dos nuevas rotondas que “facilitarían la movilidad en el entorno de La Estación” y, se cedió a los “Voxeros” locales, un triunfo que ya tenían para presentar los discípulos de Teodoro en la plaza.
Como el soterramiento no dependía de Susana y, mucho menos, de Aizcorbe que se fue corriendo, cual Paloma Adrados cualquiera, reflejo del respeto que los ciudadanos de Pozuelo les merecemos a ambos; cambiamos soterramiento por rotondas y aquí paz y después… apaños.
El PP le regaló a VOX dos rotondas. No sé si necesarias, pero, sin duda prescindibles, como permuta por una Estación subterránea de imposible cumplimiento y, a cuenta de apoyos que ya volaron, en recuerdo del “más que ayer, pero mucho menos que mañana” que ya se sabemos lo difícil del querer cuando la política está por medio.
Seguro que, Susana, estará dolida con ese “regalo” porque los ayer socios, hoy contrincantes, no se merecían esa dádiva pepera, incluso hubiese quedado mejor si la misma – ¿altruismo azul? – se la hubiesen concedido a los naranjas, tan segura su desaparición de la mesa Consistorial de nuestra villa como Susana de nuestra alcaldía.
Las nuevas rotondas de formas extrañas, ajenas a la racionalidad del trazado pre-existente, tratarán de dar más seguridad y sostenibilidad a la movilidad pozuelera si, además, conllevaran que las fuerzas locales ocupasen más tiempo en los espacios públicos en beneficio del ciudadano… es lo que nos llevaríamos por delante.
Pero me temo que, hasta en la coincidencia con los horarios lectivos, verdadero cuello de botella de estas dos nuevas rotondas y la consabida y obligada presencia de la policía municipal facilitadora del tráfico, poca solución de viabilidad, añadida, darán a nuestro Pozuelo diario, más allá del acostumbramiento del conductor local a la nueva disposición viaria fruto del compadreo PP-VOX.
¡Tanto por hacer en nuestra villa y el problema eran dos rotondas… políticas!
Alejandre






