La Junta de Gobierno de Pozuelo abre una rendija por la que poder empezar a mirar dentro y lo que se ve es una cadena de errores inasumible. Qué desastre.
Reconozco que este diario es pesado con la transparencia política. Reconozco que yo mismo soy un cansino con esta nueva forma de entender la política. Desde hace muchos meses vengo diciendo, y no solo en este periódico, que el auténtico espíritu del 15M, aquel movimiento trasversal del que se apropió la extrema izquierda, trajo a la política española dos cosas fundamentales: la participación de los ciudadanos en la gestión política y la transparencia de la política misma.
Sobre la participación se están buscando canales ya que no es fácil de conseguir. No hay que confundir participación ciudadana en la gestión pública con la propia gestión pública, como se está tratando de llevar a cabo en algunos partidos, porque ello anularía uno de los principios de la propia democracia representativa.
Pero la transparencia sí ha sido fácil de poner en marcha. Ha bastado con que los Gobiernos abran una web en internet, un medio de comunicación con capacidad infinita de contenidos, y cuelguen en ellos los documentos que manejan para que sean observados y estudiados por los ciudadanos. Así de simple. Cuántos problemas de corrupción se habrían evitado con esta exposición de datos y documentos. Voy más allá, creo que es la única forma efectiva de luchar contra ella. La transparencia es la única manera de prevenir ese mal de la política que produce la condición de algunos políticos.
No hay partidos políticos ni gobiernos corruptos, hay políticos corruptos.
¿Y a qué se debe que, un día más, vuelva a repetir este rollo?
Fácil respuesta. Primero porque es necesario que muchos políticos, muchos gobiernos y muchos ciudadanos se enteren de la nueva política (toda piedra por pequeña que sea hace pared) y, segundo, porque mis pesadas oraciones han empezado a ser escuchadas por el Gobierno de Pozuelo de Alarcón, hasta ahora poco dado a mostrarse transparente aunque nos cuente milonguitas de datos poco contrastables.
Desde hace varios meses vengo pidiendo transparencia a su Junta de Gobierno, porque me parecía y me sigue pareciendo que se maneja en la opacidad cuando no tiene ninguna necesidad de estar en ese oscurantismo. Le vengo pidiendo que abra sus puertas y ventanas y que nos cuente, en lenguaje que se entendiese fácilmente los contenidos tratados, lo que aprueba en ella. Como hacen todos los Gobiernos. Y creo que, por fin, ha abierto una rendija por la que poder empezar a mirar. Aleluya. No es mucho. Aleluya. Casi nada. Aleluya. Pero Zamora no se conquistó en una hora. El caso es empezar. Hay que tener paciencia porque aún tienen miedo a desnudar su gestión. Amén.
En los acuerdos de la Junta de Gobierno del pasado día 2, la primera de la temporada, publicados el día 3 (todo tiene su trantran en el Ayuntamiento) parece que se ha abierto esa rendija de la que hablo. En medio de su galimatías y de sus acertijos escritos con palabras y cifras ininteligibles, uno de sus apartados dice: “Solicitudes de información de los concejales. Se pueden consultar las solicitudes pinchando aquí”. Y pinchas y allí están. Parece increíble pero están la solicitudes de información de la oposición.
Es un escrito sencillo en el que se recogen las solicitudes, personalizadas, de la oposición de los documentos relacionados, se supone, con los trabajos que están realizando. Aleluya. Con lo que los ciudadanos vamos a poder saber, por fin, quienes y en qué están trabajado, supuestamente, para el siguiente Pleno.
Pero… Mi gozo en un pozo. Como no podía ser de otra manera, en el documento mostrado hay errores tremendos que lo desacreditan todo. Aunque parece que con ello hay que contar en este Ayuntamiento porque no es la primera vez que pasa.
El documento confunden a la señora Moreno García con la “señora” Moreno Fraile. Los meten a las/los dos en el Grupo Municipal Socialista. Unas veces se habla del señor González Bascuñana y otras del señor González de GMS. En fin, como digo, algo muy propio de la falta de atención que se pone en muchos departamentos del Ayuntamiento y que demuestra que hay una cadena de errores comparable al “panchovillismo”.
Para esto también sirve la transparencia.
Alguien escribe mal el documento y se lo pasa a su jefe, que no lo lee. Éste se los pasa a su jefe que tampoco lee y que, finalmente, se lo pasa, se supone, a los asesores del correspondiente concejal, que tampoco detecta los errores. Total que el documento llega a la Junta de Gobierno y ningún miembro de ella se detiene a leerlo porque supone que lo han leído antes y que no hay errores. Pero los hay. Y no es serio que se aprueben cosas con errores en las Juntas de Gobierno. Inasumible.
Luego, el encargado de publicarlo en la web tampoco lo lee y, cuando se publica, el ciudadano lo lee y dice ¡qué desastre!, con lo que cuesta mantener la administración municipal.
Pero una mala tarde la tiene cualquiera y puede que esto sea solo un error de bulto. Quiero pensarlo. Indulgencia festera.
Saquemos en conclusión solamente que se ha abierto una rendija y que la cortina de la opacidad de un órgano tan fundamental como es la Junta de Gobierno se ha empezado a rasgar.
¿O ha sido todo un error y la publicación del documento ha sido también por error?
Puf… Cualquiera sabe. Lagarto-lagarto.
El Capitán Possuelo






