Santiago Espot es el ‘intelectual’ al que siguen los catalanes como borreguitos para pitar al Himno Nacional: se gana la vida como delator

(29-07-15) Santiago Espot es el autor intelectual de la pitada al Himno Nacional en la última final de Copa del Rey por lo que ha sido multado con 90.000 euros.
Este personaje del soberanismo radical, marginal y excéntrico, según El Mundo, usa el fútbol como trampolín para lograr hacerse un hueco en los medios separatistas. En 2009 y 2012, fundador y presidente de Catalunya Acció, aprovechó las finales entre Barcelona y Athletic en Mestalla y el Calderón para repartir por las gradas 10.000 silbatos en cada partido y, tras ello, supo proclamarse víctima. En ambas ocasiones, la fundación Defensa de la Nación Española (Denaes) presentó ante la Audiencia Nacional una querella criminal contra él y, aunque éstas nunca prosperaron, Espot se ayudó de sus correspondientes procesos judiciales para denunciar una persecución del Gobierno y formar su personaje.
En una ocasión, por ejemplo, un coche le embistió en Barcelona mientras montaba en bicicleta y el portal ‘e-Notícies’ publicaba: “Preguntado sobre si fue el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), se ha reído y ha contestado: ‘no lo sé, no tengo el nombre de la persona'”.
Columnista en medios como El Punt Avui o Nació Digital, se declaraba orgulloso “delator”, en 2010, aseguró haber denunciado de forma anónima a 3.000 comercios catalanes por usar el castellano en sus rótulos y escaparates.
Promotor en los años noventa de campañas fracasadas como el boicot a Hacienda de los comercios catalanes o el reconocimiento internacional de las selecciones deportivas, en 1999 se presentó a las elecciones al Parlament como candidato por Tarragona del Partit Espinaltià (según Directe, “una especie de pseudosecta que defendía la independencia de Cataluña a través de la ‘psicoestética’, una ciencia que estudiaba el hombre a través de los artilugios que necesita para sobrevivir”) y sus resultados fueron nefastos. Cosechó 122 votos en su provincia y su formación se quedó en 799 votos en toda la comunidad autónoma.
En 2011, unió Catalunya Acció a Solidaritat Catalana per la Independència (SI), ganó las primarias del nuevo partido para ser el alcaldable por Barcelona, pero su decisión de presentarse en solitario provocó la marcha del único activo de la entidad, Joan Laporta, y le llevó a su segundo desastre en las urnas. Sólo consiguió 6.802 apoyos, un 1,12% del total, y la coalición, que había logrado cuatro diputados autonómicos apenas unos meses atrás, acabó desapareciendo en la práctica.
Espot volvió a centrarse en sus acciones puntuales y en su empleo como “director de ventas para Europa y Sudamérica de una compañía industrial norteamericana” que en múltiples ocasiones ha sido puesto en duda.
Cuestionado por el nombre de la empresa siempre se ha mostrado críptico, mientras el Registro Mercantil muestra una capacidad ’emprendedora’ dudosa. Desde 1993 abrió y cerró hasta cuatro negocios, USA Marketing, Catalunya Producte, Amsport y Procat Hockey, según publicó ‘El Confidencial’ todos con expedientes fiscales y de la Seguridad Social.
Su último movimiento fue dar de alta en enero de este mismo año la empresa Xtend Europe, de la que es único accionista, y cuya actividad apenas se define: “Construcción, mantenimiento, comercio al por mayor y al detalle, distribución comercial, importación y exportación, actividades inmobiliarias, actividad profesionales, industrias manufacturaras, etcétera”.
Y este es el personaje intelectual al que siguen los catalanes como borreguitos para separarse de España.
En declaraciones a la Agència Catalana de Notícies (ANC), Espot acaba de declarar que no piensa cumplir con el ‘castigo’ impuesto por la Comisión Antiviolencia. “Mi voluntad es no pagar la multa”, comentó, antes de negar que vaya a promover una colecta y de añadir: “Se me condena por redactar un manifiesto. Estamos igual que en 1940, la época del franquismo más duro. No sé si la gente es consciente, pero es muy grave”. “Como el mundo ha evolucionado y no me pueden quemar como en tiempos de la Inquisición ni fusilar en el Camp de la Bota, me crucifican con esta sanción estrambótica. No me pararán. De esto se acordarán porque se les va a girar en contra”, finalizó amenazante.
La Tarántula





