Pablo Gil es mejor de lo que aparenta pero eligió el equipo perdedor, ahora sabe más del Ayuntamiento de lo que la gente piensa

(30-04-15) Este fin de semana pasado, dejé el vestido que estoy cortando para una ocasión muy especial. Vestido vaporoso, por cierto, con tela de textura ligera y fresca. A la altura de la rodilla. Perfecto para combinar con cualquiera de los zapatos de la colección de Beatriz Pérez.
¡Qué rabia! Siempre acabo mezclando todo con lo municipal. Tengo que dejar esta obsesión pero, claro, ahora toca pagar el impuesto de coches y no puedo evitar acordarme de todos los que chupan y chupan de lo público en esta ciudad…
El caso es que dejé el vestido y llevé a los niños a su entrenamiento en el Valle de las Cañas. Me siento muy orgullosa de este espacio deportivo de nuestra ciudad. ¡Viva Pozuelo! Para hacer tiempo, me enchufé los auriculares y me dispuse a caminar por todo el complejo, intentando abstraerme de los niños, el griterío, las pelotas…
Qué bien y que bonito está todo. Aunque la joya de la corona es, sin duda, el polideportivo, el Fitnessport. Es majestuoso.
A día de hoy, sigo sin entender cómo el Ayuntamiento se desprendió de ese negocio y lo externalizó. No lo entiendo. Intentaré enterarme de los motivos que llevaron a tomar esa decisión. Lo averiguaré. Sé a quién preguntar. Recuerdo que detrás de esta operación se habló de Nacho Costa (ex concejal) y de una concejal que pasó, afortunadamente, solo una legislatura en Pozuelo, una tal Pilar Garrido.
De repente… Alguien casi me arrolla. ¡Manolo, por Dios bendito, y con esas pintas! Iba ciego. Con la sudadera a medio caer que le sienta fatal porque ya no tiene 20… Pero estaba allí, junto al edificio privatizado, uno de los temas favoritos de mi amigo…
No hizo falta que le recordase el tema… De entrada me soltó que ya me contará cosas sobre el tema. Dice que en el negociado de contratación hay gente que estaría encantada de contárselo a él y que él me lo contaría a mí. Y todo se andará.
Mi intriga aumentó cuando le dije que Pablo Gil, actual concejal de deportes, iba de número 5 en la lista del PP de Pozuelo y que sería por algo… Manolo me contestó que Pablo no va a decir nada, ya no. Ya es una tumba.
Y, sin venir a cuento, cambió de tema y me preguntó por el aparcamiento subterráneo de la Avenida de Europa. Yo le respondí, ¿qué aparcamiento? Y mi amigo me dijo… que te cuente Pablo Gil, o Beatriz Pérez o el mismo Félix Alba lo que pasó sobre ese tema… (aunque estos últimos no sé si se enteraron de algo, que lo dudo, en una famosa y “pública” Comisión de Gobierno, con portazo incluido).
Me quedé de piedra… Pero cuando quise reaccionar, Manolo ya había echado a correr entre risas….
No me quedó más remedio que volver al presente y me fui a recoger a los niños. Me dirigí a los vestuarios y cuál fue mi sorpresa que me encontré con el mismísimo Pablo Gil charlando con unos trabajadores amigablemente.
Hay que reconocer que el chico es agradable. De Pozuelo él y su familia. Muchos recordamos cómo sufrió esa familia con la pérdida de su madre, y cómo sufrió él. Le tocó ayudar en casa. Pablo, ingeniero. Sin experiencia. Pero con una voluntad de hierro para el trabajo.
Le arrebataron una victoria política en la sede pozuelera del PP de una forma maquiavélica. Cosas de otro Pablo.
Pablo Gil, sin embargo, es amigo de sus amigos. Es honesto. Fiel. Sincero. Los que no le conocen dicen de él que es un palmero del poder. Pero no es así.
Pablo Gil lleva ya demasiados años, es verdad. Pero era muy joven cuando empezó. Demasiado. Se merece representar a los vecinos de Pozuelo y se merece el reconocimiento de todos. Algunas personas, que se dedican a filtrar información de todos sus compañeros, quieren dejarle como un “pelota” y un “tiralevitas”, pero lo único que ha hecho este señor es decir lo que piensa, aunque no siempre en el lugar más adecuado. Pero lo ha dicho.
Quizás se equivocó eligiendo determinadas compañías en estos años. Pablo Gil, ten cuidado porque hay relaciones tóxicas que pueden acabar contigo.
Probablemente, fuiste pelota en una época. Luego te revelaste cuando comprendiste la jugada. Te habías unido a un equipo que, hoy, está fulminado en el PP por su cercanía a Francisco Granados y te diste cuenta de que te habías equivocado.
No te gustó Gonzalo Aguado pero trabajaste para sacar adelante aquel obrón de la Plaza del Padre Vallet. Y hoy, lo sé, te toca comulgar con un carácter que no soportas, bueno, con dos. Tienes una paciencia infinita.
La gente dice que has estado obsesionado con las “irregularidades” que te imaginabas o las actitudes poco éticas que sospechabas. Siempre me he preguntado si todas esas sospechas se las has hecho saber a Paloma Adrados o se han quedado en cafés y comentario extra-consistorio. Porque tú sabes que hay ex concejales que se fueron por la puerta grande y no se lo merecían, otros se marcharon por la puerta de atrás sin merecerlo y otros siguen y tampoco se lo merecen…
Pero no quiero embalarme porque la información es oro y está en el Ayuntamiento. Y quien quiera conocer Pozuelo, que tire de expedientes, administrativos, que no judiciales. O que espere a que Sira lo cuente… que lo contaré.
Chorreando de sudor estaba mi Luisito cuando lo recogí. Después paramos en el mercadillo. Carpa del PSOE. Jóvenes del PP, dos. Publicidad electoral. Paloma está mejor en las fotos que al natural. Lo digo por decir que no piensen mal. Observando a los jóvenes peperos volví a pensar en Pablo Gil.
Creo en ti, Pablo. Aunque no creo en lo que te rodean. Es difícil atinar cuando uno está rodeado de tanta mediocridad, pero tu sigue así. Eres un buen tío, pero búscate otra salida, ésta debería ser tu última legislatura. No va más.
Sira Q.




