Adrados cree que lo único que importa a la hora de votar es la marca PP, al margen de personas e ideas, y actúa en consecuencia

(17-04-15) Vuelvo sobre Paloma Adrados. Busco explicaciones políticas a tantos errores seguidos. Me gustaría saber en qué está basando su estrategia electoral o, sencillamente, si se sigue moviendo a impulsos, como ha hecho durante toda la legislatura. Especialmente, en la última época. Me preocupa que, tras cuatro años, no haya sacado ni una solo conclusión política. Y, de entrada, no encuentro nada más allá de la torpeza.
Supongo que alguno de ustedes se preguntará la razón de esta preocupación sobre una sola candidata cuando, en la realidad, hay seis candidatos a la alcaldía de Pozuelo. Mi respuesta es sencilla, me preocupa especialmente la política de Adrados porque, a mi entender, va a ser de nuevo la alcaldesa de Pozuelo, con mayoría absoluta o sin ella, y lo que haga nos afectará a todos. Y, hasta ahora, se prevé una nueva legislatura perdida
En cualquier caso, que nadie dude de que, en esta columna, analizaré a todos los candidatos. Pero, también es verdad, que lo haré cuando se muevan y nos enseñen su ‘patita electoral’. Ahora muestran poco contenido analizable.
Pero volviendo a Adrados, mi búsqueda de explicaciones a tanta torpeza política se debe, además, a que me resulta apasionante, políticamente hablando.
De tal manera que, tras varias vueltas al tema, he llegado a la conclusión de que la posición política de Adrados está basada en la creencia de que la marca PP puede con todo. Y lo hace desde una postura casi religiosa. Católica, diría más. El PP me salvará. Y más, en Pozuelo. Y por lo tanto, haga lo que haga, ganaré las elecciones. Y poco importan las ‘tonterías’ políticas que haga o los pecados políticos que realice.
Lo cree tan firmemente que puede llegar, como ha llegado, a permitirse despreciar políticamente a los vecinos de esta ciudad. Ella cree que, haga lo que haga, el día 24 de mayo, los pozueleros saldrán de sus entornos, como salen los caracoles con el sol tras la tormenta, votarán las siglas PP y se volverán sus casas. Le habrá dado igual quién sea el alcalde, lo que haya hecho o lo que vaya a hacer.
La marca está por encima de todo. Lo dice el propio Rajoy. Solo el PP es capaz de garantizar estabilidad y bienestar a este país. No importa si, para ello, tiene que despreciar al individuo. Y, a fin de cuentas, Adrados no hace otra cosa que corresponder a las indicaciones de su líder nacional.
A Paloma le basta con conservar la mayoría absoluta y, entre los errores de uno y las tonterías de otros, la conservará. Y no pasa nada porque pierda cuatro concejales. Le sobra con tener 13. Le echará la culpa del fracaso al desgaste que lleva consigo la responsabilidad de Gobernar y sus palmeros la creerán.
Y, debido a esta forma de entender la política, no se tapa y le importa un carajo irse a la Asamblea con su amiga Cifuentes o solo hablar de los resultados de una gestión ‘magnifica’. Magnífica para una empresa privada pero no para una institución como un ayuntamiento. Pero, para ella, es igual. Paloma Adrados ha entrado en la política pero la política no ha entrado en Paloma Adrados.
Hace unos días, un amigo me decía que no debo escandalizarme porque Adrados no hace otra cosa distinta de la que están haciendo los demás partidos en Pozuelo con su marca madre. Ciudadanos, por ejemplo, anda subido en la ola de Rivera y da igual lo que haga Berzal. Y a menos haga, mejor. Rueda, en cambio, por mucho que haga será arroyado por la caída de UPyD. Bascuñana está a la espera del milagro Gabilondo en el PSM. Pina no ha hecho otra cosa que arrimarse, inteligentemente, al sol que más calienta. Y Pérez de los Mozos, lo mismo. Su política es de ‘aguardo’. Se ha posicionado claramente y espera que los votos vengan a él porque Vox es el único partido que defiende su trayectoria vital y política.
Y puede que lleve razón. Pero hay una diferencia a mi favor. Estos partidos no van a ganar las elecciones y lo saben. Sus políticas no son de ataque sino de desgaste. Y más, en Pozuelo. Y a mí su postura me parece correcta. Pero no puedo admitir que esa sea la política que debe seguir quien tendrá, con seguridad, la posibilidad de gobernar. No acepto la resignación. No quiero que Pozuelo deje de ser la franquicia, como dicen los americanos, de las ciudades madrileñas y está pasando. Y, además, me niego a aceptar la marca como idea política.
El día que lo acepte, cierro la falla y me dedico a contar patos en el Parque Forestal.
¿Qué piensa hacer Adrados, por ejemplo, con Cultura y con Medio Ambiente, que son las dos grandes columnas en donde se debe sostener esta ciudad? Isabel González ya no está y Mónica García Molina debería quedarse sin cartera. ¿Quién de la brillante lista de concejales que nos ha presentado se encargará de esas carteras? Puf…
En cualquier caso, si yo fuese Adrados no confiaría tanto en la marca PP. Ayer encarcelaron a otra de sus referencias.
El Capitán Possuelo






Con respecto al tema pp como marca en Pozuelo le indico que esta vez muchos como yo esta vez no vamos a movilizarnos para volver votar PP e incluso le vaticino que perderan la mayoría absoluta
Muchas gracias por su colaboración. Saludos
Con respecto al tema pp como marca en Pozuelo le indico que esta vez muchos como yo esta vez no vamos a movilizarnos para volver votar PP e incluso le vaticino que perderan la mayoría absoluta
Muchas gracias por su colaboración. Saludos
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