La mayoría absoluta no debe servir para que Paloma Lorenzo le pregunte a Cristina Sánchez sobre temas absurdos
(03-02-15) Ayer, empecé a leer las respuestas por escrito del Gobierno a las preguntas de la oposición. Me gusta leerlas. Lo he dicho muchas veces. Como el 80% de las mociones del Pleno no tienen que ver nada con la realidad de Pozuelo (creo que a causa de la comodidad por no decir de la pereza o el agotamiento de los actuales concejales), sacio mi curiosidad político-pozuelera a ras de suelo con estas preguntas y estas respuestas. Al menos, con ellas, me entero de cosas que pasan en la calle ya que la inmensa mayoría de las preguntas está sugeridas por los vecinos.
Lo curioso ha sido que, en la primera pregunta y en la primera respuesta, me he detenido. La primera en la frente para que me librase el Altísimo de los malos pensamientos. Pero no me ha librado. Todo lo contrario. Porque esa primera pregunta de Paloma Lorenzo a Cristina Sánchez Masa es una de esas cosas absurdas que hacen posible las mayorías absolutas y que, en una mayoría simple, el partido gobernante se cuidaría mucho de hacer. La pregunta y la respuesta es todo un tratado de política antigua. Prepotente. Onanista. Y desatinada. Y no sigo porque tengo a mi abogado con gripe.
El Gobierno no escarmienta. Y por mucho que se le critique, da igual. Sigue insultando la inteligencia de los pozueleros. ‘Me encanta, compañero, que me haga esa pregunta’. Qué cosa más triste y más falsa. Indica tantas cosas… No me explico como la alcaldesa Adrados sigue permitiéndolo… Pero no quiero hacer sangre porque la pregunta de Paloma Lorenzo es de ‘amigüita’. La ‘pobre’ Cristina Sánchez nunca sale en la foto y la ‘amigüita’ le hizo una pregunta.
No tiene mayor importancia. A fin de cuenta, Paloma es una mandada y tampoco debo creerme todo a pie juntillas. Sólo quiero demostrar lo absurdo del asunto.
Resulta sorprendente, además, que Cristina Sánchez, la concejala de Participación Ciudadana, con una de las funciones más importantes de un Gobierno moderno, tenga menos participación en el mismo que un camarero del Santinno. Paradojas de una política sin talento.
La pregunta de la concejala Lorenzo, según el resumen que se nos muestra en el documento que nos llega a los vecinos, va sobre los nuevos trámites que se pueden llevar a cabo en las Oficinas de Atención al Ciudadano.
Un tema fantástico para hacer una campaña de publicidad de la milk pero no para ir al Pleno. Sería para hacer una campaña fantástica y nadie le diría nada al Gobierno. Nadie. Porque estamos hablando de un servicio público. De un servicio público que se da y que los vecinos no conocen y que deberían conocer.
¿Quién cree el Gobierno de Pozuelo que leerá la pregunta de Paloma Lorenzo y, sobre todo, la respuesta de Cristina Sánchez?
Nadie. Porque nadie, salvo cuatro pirados, lee esta preguntas y estas respuestas. Entre otras cosas porque no se facilitan lo suficiente.
¿Por qué el Gobierno de Pozuelo, entonces, se arriesga a hacer el ridículo por algo que no va a ningún lado?
Ya me han dicho que esto pasa también en el Congreso de los Diputados, lo que no deja de ser una media verdad. Pasa. Pero las preguntas que hacen los diputados del PP al Gobierno, por poner un ejemplo actual, se refieren siempre a sus circunscripciones provinciales. No son preguntas generales sobre lo bien que lo hace la ministra de Fomento, por poner otro ejemplo, sino preguntas sobre lo que piensa hacer con la carretera que presupuestó en su provincia hace dos años y que aún no hay señales de excavadoras y espera que le vuelvan a votar sus paisanos.
No es esto. Aunque algunos piensen que estas dos concejalas también tienen derecho a preguntar y a contestar. Se llama buenismo. Por la caridad entra la peste, dice el viejo refrán castellano. Los excesos de generosidad, en política, se pagan en votos. Y éste es un claro ejemplo.
La Tarántula







