Tomás Gómez, además de ser un líder muy cuestionado, es un tunante de la política y esto era lo que le faltaba al PSOE

(19-12-14) Al circo del PSOE madrileño le crecen los enanos. Además del saqueo ideológico y de votos al que le está sometiendo Podemos, el sobrecoste del tranvía de Parla ha explotado en la misma cara de Tomás Gómez y el líder socialista se ha quedado a tres telediarios de saltar también por el aire. Y estamos a cinco meses de las elecciones autonómicas.
Como ya es sabido, la fiscalía ha pedido la imputación de todos los concejales socialistas del municipio madrileño entre 2006 y 2009. Tomás Gómez fue alcalde de Parla desde 1999 hasta 2008. Le pilla de lleno. Las cuentas no fallan. Aunque, al parecer, una acción de tunante político le libra de estar en el mismo saco que sus compañeros de Gobierno. Una acción de tunante político que, en pura ética política, debería estar considerada como corruptela.
Verán: las obras del tranvía de Parla se adjudicaron en mayo de 2005 por 108 millones de euros al consorcio formado por ACS, FCC, Detren y Caja Castilla La Mancha y cuatro años después, extrañamente, el preció aumentó 40 millones de euros más. ¿Qué había pasado? El coste de la vida sube otra vez, decía Juan Luis Guerra.
Y de esos 40 millones más que se necesitaron, los primeros 25 los aprobó el Gobierno del ahora líder socialista madrileño. Y ahí viene la pillería política. El tunante Gómez se defiende diciendo que él, aunque era el alcalde, en esa Junta de Gobierno, curiosamente, no estuvo porque era 26 de diciembre de 2006 y él estaba de parranda. Era Navidad. Sus palabras exactas son: “Como alcalde que era, estaría con vecinos o cantando villancicos con los niños en alguna escuela. Eran fechas navideñas”. No se lo cree ni él.
Es verdad que no estuvo en aquella Junta. Pero no sé qué es peor. Porque no estar en una Junta de Gobierno tan importante sin causa justificada es dejación de responsabilidad. El hecho, incluso, te lleva a pensar en alevosía y premeditación. Vale, no firmó la aprobación del aumento de precio pero no lo hizo porque sabía, a conciencia, que lo que se aprobaba no era conforme a derecho y prefirió largarse y dejar a los suyos a los pies de los caballos, como así ha sido. Tunante y mal compañero.
Ahora Gómez lo sabe y se ha lanzado a hacer bolos por los medios de comunicación para defenderse. ¿Cómo era aquello? ¿Excusatio non petita, accusatio manifesta? Así era. “Quien se excusa, se acusa”. Si estuviésemos en la Edad Media y se le aplicase el adagio, los tres telediarios que le quedan se reducirían a uno. Incluso, a menos. Apenas se leerían titulares del primero cuando le llegaría la imputación.
Tomás lo tiene chungo. Pese a que acuse, para defenderse, a todo el que se mueva. Y, más, si es del PP. A este paso, Gómez terminará acusando al Lucero del Alba. Pero el PSOE ya no se puede permitir más tunantes… Se acabó.
Gómez lo tiene todo en contra. Puf. Empiezan a aparecer más papeles y a no cuadrar fechas. Papeles que, en muchos casos, son fuego amigo para sacarlo d







