El Reglamento del Pleno, el onanismo político y la ocasión perdida

(24-10-14) El Reglamento del Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón es uno de los ejemplos más claro que existe de lo que no se debe hacer en política. Es más, me atrevo a decir que este Reglamento y otros como éste -que los hay- son la leche que engorda a Podemos. Es así de sencillo y así de claro.
Hubo un tiempo, incluso, en que sólo votaban, en él, los portavoces. A base de denunciar tal atentado a la democracia, se cambió la forma de votar y pasaron a hacerlo todos los concejales presentes. Me dijeron, para justificarse, que así era cómo se hacía en Pozuelo desde siempre. No lo sé. Posiblemente, y para no cargar las tintas, acepto que fuese un Reglamento para dos grupos y se compadrease. Pero, en esta legislatura, hay cuatro grupos en la práctica y lo cierto es que la cosa era escandalosa.
Un día y creo que como consecuencia de una moción de IU de Febrero de 2012 (no lo recuerdo bien), el Gobierno de Pozuelo asumió el compromiso de reformar ese torpe reglamento en esta legislatura.
Por supuesto, pasó el tiempo y pasó y pasó, tic-tac-tic-tac-tic-tac, y ya me temo lo peor a poquito que el Gobierno trate de negociar la reforma con la oposición. El tiempo lo devora todo. Incluso, las buenas intenciones de un Gobierno. Será divertido reformarlo en la próxima legislatura con más grupos y, ¿quién sabe? si habrá que hacerlo, además, sin mayorías absolutas.
Digo todo esto porque me cuentan que, hace unos días y no sé a propuesta de quién, el Gobierno de Pozuelo pensó que había llegado el momento de dejar de pasar vergüenza en los Plenos con las mociones absurdas y las preguntas onanistas que se hace así mismo con su propio mecanismo. Y, como consecuencia de ello, pensó en reformar una parte del Reglamento. Cosa de lo más encomiástica que se puede hacer en Pozuelo.
Me siguen contando que, en una primera vuelta, todo el mundo estaba de acuerdo, aunque la cosa le rechinaba a doña Elvira, la secretaria del Ayuntamiento. Una señora, dicho sea de paso, que, aunque tiene problemas para abrir el micrófono en los Plenos, para esto de la legalidad es muy suya.
Me siguen diciendo, esta vez en los bares de la Plaza Nueva, que las rondas de consultas se fueron agriando por un quítate tú para ponerme yo y alguna que otra cosa nimia de esas que vienen de lejos… El caso es que el asunto se fue diluyendo para terminar en nada. Cosa, por otra parte, que alivió a doña Elvira. Cartucho ahorrado, dicen que dijo al saberlo. A mí, en cambio, me decepcionó.
No sé bien qué pasó. No lo tengo nada claro. Y mira que he intentado averiguarlo ‘de mostrador en mostrador’ como dice la copla. Pero nada. Aunque, la verdad, tampoco es tan importante la razón objetiva de la ocasión perdida. Lo importante es que, por lo que fuese, no se llegó a un acuerdo. Y eso lo lamento. Ocasión perdida. Importante ocasión perdida.
No sé si sería legal o no modificar parcialmente el Reglamento. Pero, si todos los grupos se hubiesen puesto de acuerdo, no hay cláusula del reglamento que lo impida. Entre otras cosas, porque la reforma -si se entiende que la renuncia a las mociones absurdas y las preguntas onanistas es una reforma-, se podría haber hecho bajo palabra.
Ah, ¿qué en política no hay palabra y menos en precampaña? No me lo creo. Creo que sí hay palabra. La política es un noble arte, aunque parezca lo contrario, que llevan a cabo señoras y caballeros. Otra cosa es la condición humana. La condición humana es diversa y hay algunos políticos que se venden por un plato de lentejas de oro. Pero estoy convencido de que aún, en política, se cumplen los acuerdos tácitos a que llegan los políticos.
La pregunta de los millones de fianza de Blesa, ahora, es:
¿Qué hará el Grupo Popular en el próximo Pleno? ¿Dejará de hacer mociones chorras y preguntas del oficio más antiguo del mundo para mantener su idea de regeneración política en Pozuelo o seguirá haciendo el ridículo en el Pleno solo porque ‘yo lo valgo’, que para eso tengo mayoría absoluta?
Es una situación fantástica… Casi un caso práctico de examen de Derecho Político…







