El Orden del día del Pleno y la falta de respeto
El jueves pasado, en el post que escribí, tras el Pleno del Ayuntamiento, hice una pregunta: ‘¿Sería posible que las preguntas (y valga la redundancia) fuesen delante de las mociones?
Hoy, leídas las respuestas a las preguntas realizadas por la oposición para ser respondidas por escrito por el Gobierno del Ayuntamiento (respuestas que están ya colgadas en la web del propio Ayuntamiento), abundo en el tema y vuelvo a preguntar: ¿Sería posible que se le prestase mayor atención a estas preguntas y que, incluso, fuesen al Pleno en un lugar importante?
Ya sé que está establecido por reglamento que las mociones vayan delante de los ruegos y de las preguntas y todas esas antiguallas. Pero el reglamento, como todo, se puede cambiar y se debería cambiar. Ya vale de darle un lugar prominente a las mociones, que no dejan de ser más que miraombligos de los concejales, y esconder las respuestas por escrito a preguntas que son, en su mayoría, de los pozueleros. No hablo de quitar las mociones, hablo de que hay que darles su lugar y, desde luego, limitarlas en su número. Si no hay, no hay. No hace falta rellenar. Porque algunas son tontadas, la mayoría son temas que se pueden resolver con preguntas y el resto, salvo honrosas excepciones, son mociones egocéntricas.
Y hago esta crítica constructiva porque, en un tiempo en el que la sociedad exige un acercamiento de los políticos a la realidad de los problemas de los ciudadanos, es necesario romper moldes y dar a cada cosa política su auténtico sitio. Algo nada nuevo, por cierto, ya que todo esto lo cantaba Carlos Cano, en 1977, en su mítico álbum ‘A la Luz de los cantares’ y que después volvió a publicar en su otro legendario LP ‘El Gallo de Morrón’, en 1981. El tema en el que reclamaba una nueva forma de hacer política se titulada ‘Política no seas saboría’ y en su estribillo decía:
“Política no seas ‘saboría’/ y arrímate un poco al querer/ que no se te escape la ‘vía’/ por esa ‘hería’ que abre el poder”.
Las circunstancias, en 2014, se están repitiendo. La vida de la política se ha escapado por la herida que le ha vuelto a abrir el poder y va siendo hora de que se cambien las obsoletas circunstancias que la alejan de la realidad ciudadana como es la estructura de un Pleno arcaico.
No se puede perder el tipo con una moción sobre el cambio del césped artificial de un campo de hockey y que una pregunta para responder por escrito se conteste en una sola línea.
Pondré solo un ejemplo. Una de las preguntas de la señora Pina (y es otro ejemplo) decía: “En el mes de noviembre de 2013 pregunté que si estaban incluidas, en la operación asfalto, las pistas de baloncesto colindantes con el CEIP Infanta Elena, para que se pudiera usar como pista de patinaje, se me contestó que las pistas no estaban incluidas. Dado que la operación asfalto se va a retrasar, y a la vista del estado de dichas pistas
¿Sería posible reconsiderar la posibilidad de asfaltar las pistas mencionadas?”
A lo que el señor Calvo Sotelo ha respondido con un lacónico: “Las pistas polideportivas colindantes con el CEIP no están previstas en el plan de asfaltado 2014”
Y eso no es así. Eso es una falta de respeto al ciudadano que la hacía por boca de la señora Pina. Debe ser que el señor Calvo Sotelo hace tiempo que no pasa por allí. Y es una pena. Sobre todo, cuando el señor Pablogil se pegó una pasada del 8, en el Pleno del otro día, poniéndose medallitas de las reformas que ha llevado a cabo y de lo bien que están las pistas deportivas públicas. A los dos se les debería caer la cara de vergüenza.
Como se les debería caer a muchos de los concejales que responden a esas preguntas con una, repito, una línea. Sin explicar razones ni circunstancias. Rebosándoles soberbia hasta en la firma. Y eso es, insisto, una falta de respeto grave y un alejamiento total de la realidad.
Es cierto, como es el caso de la señora González, que, al menos en las respuestas de este Pleno, se explaya en las razones de su negativa. Pero es la excepción que confirma la regla. Lo normal es que las respuestas sean displicentes.
Y esto no es así, señora Adrados. Porque, además, esas preguntas que hace la oposición son quejas de ciudadanos y estoy convencido de que las respuestas del Equipo de Gobierno les defraudan. La política municipal es la que más debe arrimarse al ‘querer’.







