Ya sé que soy un pesado. Lo sé. Es condición, como la del cuento del escorpión y la rana. Pero esa pesadez, rayando en la locura, me lleva a revisar asuntos en los que nuestros políticos gastan caprichosamente nuestros dineros. Y uno de los ejemplos más claros de esos caprichitos es la creación este año ...