El Ayto de Pozuelo vive en una constante contradicción: Mientras abandona las lagunas del Parque Forestal Adolfo Suárez, en el Parque Urbano de las Cárcavas reinan los cormoranes

El día de San José de este mismo año 2020, El Correo de Pozuelo publicó un artículo en el que se ponía de manifiesto cómo los humedales favorecen la biodiversidad. Se incluían varias fotos tomadas en el parque de las Cárcavas de un grupo de cormoranes grandes y de una garza real.
Esta mañana (por hoy 19 de noviembre) he vuelto después de bastante tiempo a dar un paseo por ese parque. Y me he llevado dos sorpresas agradables.
La primera ha sido ver cuánto habían crecido muchos de los árboles allí plantados y que el parque en general estuviera bastante verde. Supongo que en parte se debe a las abundantes lluvias de este otoño y en parte al trabajo de los jardineros. Lo cierto es que los setos junto a las barandillas de madera que impiden acercarse a los estanques también aparecían frondosos.
La segunda ha sido ver que, aparte de las aves habituales, principalmente ánades azulones, pero también aves tan exóticas como algunos gansos del Nilo, este noviembre volvía a haber cormoranes grandes. En menor número que los vistos el año pasado, pero ahí estaban.
El cormorán grande (Phalacrocorax Carbo) es un consumado pescador y en España está presente en las costas y en embalses y zonas húmedas del interior. En nuestro país es un ave esencialmente invernante, aunque en los últimos años se ha asentado y se reproduce en algunos embalses. Tenerlo en Pozuelo es un lujo.

El parque de las Cárcavas, a pesar de no ser muy grande y estar encajonado entre calles con bastante tráfico y chalés, es un buen ejemplo de lo que se puede conseguir en un parque urbano. En especial si dispone de estanques, a los que además no te puedes acercar demasiado.
Pero mientras un parque urbano como Las Cárcavas empieza, por fin, a estar cuidado y mantiene sus humedales para la biodiversidad (y a las pruebas me remito), nuestro Ayuntamiento tiene abandonados lugares tan emblemáticos como las lagunas del Parque Forestal Adolfo Suárez e, incluso, lo atropella construyendo un aparcamiento infumable de descomunales dimensiones con extraños y poco explicados objetivos…
¿Es ignorancia o es dejadez o es otra cosa inconfesable?
Creo, sinceramente, que lo último.
Un ecologista de derechas (que también los hay)





