Huele a revanchismo por todos lados: Carmena ajustó por un euro el contrato de la Memoria Histórica y lo dejó en 17.999 euros para adjudicarlo a dedo
El Ayuntamiento de Madrid ha utilizado una treta legal, pero más que cuestionable y típica de la «vieja política», para que el contrato de la Cátedra de la Memoria Histórica no fuera sacado a concurso; es decir, para adjudicarlo a dedo. La beneficiaria es Mirta Núñez Díaz-Balart, la hija de la primera esposa del dictador cubano Fidel Castro. La alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid), ha echado mano de la figura del contrato menor de servicios: se trata de aquellos que no llegan a los 18.000 euros y que, por tanto, no tienen que ser publicitados ni salir a concurso, de modo que no haya varios concurrentes que opten a él. De esta manera, el Ayuntamiento puede otorgarlo de manera arbitraria a quien lo desee. O lo que es lo mismo, a alguien de su cuerda ideológica.
Es la artimaña, curiosamente, que utilizó en muchas ocasiones la trama corrupta Gürtel, por ejemplo. En este caso, los consistorios investigados troceaban contratos por debajo del límite (en aquella época, establecido en 12.000 euros) para entregarlos a sus «amigos», según la amplísima investigación sobre la trama corrupta.
En el caso de los contratos menores para asuntos urbanísticos, el umbral está en los 50.000 euros; en el de los de servicios, como este de la Cátedra de la Memoria Histórica, en 18.000. ¿Qué ha hecho Ahora Madrid? Pues un contrato menor por valor de 17.999 euros, tan solo 1 euro por debajo del límite. A ello hay que sumarle el IVA, del 21% (3.779,79 euros), pero que no computa en la normativa de contratación. En total, 21.778,79 euros.






