¿Alguien sabe qué hay detrás de la declaración de desierta de la concesión demanial de la C/ Bellas Artes para vivienda pública asequible? ¿Acaso hay algún tipo de interés oculto detrás?

¿Qué ha pasado?
O, mejor, ¿qué está pasando?
¿Qué está pasando en el Pasillo del Infierno para que en la Junta de Gobierno de hoy se declare desierto el procedimiento abierto convocado para la concesión demanial sobre parcela municipal sita en Calle Bellas Artes nº 24 para construcción y explotación de viviendas de protección pública de precio limitado destinadas a arrendamiento?
¿Qué raro?
¿Qué ha pasado para que la alcaldesa Paloma Tejero dé marcha atrás a una de sus bazas electoralistas, esas que anuncia como éxitos antes de tiempo y terminan, cuando terminan, como el rosario de la aurora?
La de la Junta de Gobierno Local amenaza con convertirse en otro ejemplo de esta peculiar forma de gestionar Pozuelo que tiene Tejero…
Se sacó a concurso un suelo municipal para construir viviendas y ahora lo tumba sin explicación alguna…


¿Pero no estábamos en la legislatura de la vivienda?
Porque, si hacemos caso a la propaganda municipal, Paloma Tejero ha convertido el acceso a la vivienda en una de las grandes prioridades de su mandato.
Jóvenes, alquiler asequible, emancipación, oportunidades… El repertorio habitual.
Lo malo es que, cuando abandonamos el terreno de los anuncios y entramos en el de los resultados, la música empieza a desafinar.
Ya lo advertimos en El Correo de Pozuelo el pasado 13 de mayo, cuando nos preguntábamos a qué venía aquella inesperada concesión de Bellas Artes.
¿Era un intento de compensar el fracaso de las viviendas de la calle Fernando Coca de la Piñera?
¿Por qué aparecía en aquel momento?
¿Por qué tanto secretismo que ni siquiera pasó por JGL o pasó de noche?
Y, sobre todo, ¿qué sentido tenía poner en marcha esta operación mientras ARPO seguía acumulando interrogantes?
El 25 de mayo volvimos sobre el asunto.
Nos temíamos que Bellas Artes pudiera ser una cortina de humo para disimular los problemas de ARPO y la incapacidad del Gobierno municipal para convertir sus promesas de vivienda en realidades tangibles.
Ahora, la declaración de desierto añade una nueva incógnita a la colección.
¿Qué ha ocurrido, insisto?
¿No ha concurrido ninguna empresa interesada?
¿Las condiciones de la concesión no resultaban atractivas?
¿Ha fallado la operación por razones económicas, urbanísticas o administrativas?
¿Qué explicación va a ofrecer el Gobierno de Tejero a los vecinos?
Son preguntas elementales que merecen respuestas, no otra sesión de fuegos artificiales propagandísticos.
Porque declarar desierto un procedimiento no significa necesariamente que el proyecto sea inviable. Pero sí significa que, por ahora, no ha conseguido el objetivo para el que se convocó.
Alcaldesa, ¿qué piensa hacer ahora con Bellas Artes?
Aunque la pregunta del millón de euros es:
¿Se ha dejado desierta porque hay intereses ocultos y se va a terminar adjudicando a dedo?
El Barrio de Bellas Artes es muy “goloso”…
Juan Manuel Sánchez






