El Día Mundial del Medio Ambiente: Otra oportunidad perdida para hacer ciudad (ya no habrá otro en la legislatura) y para convertir esta fecha en la gran fiesta civil de Pozuelo

El pasado viernes 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Una fecha instaurada por la ONU en 1974 y que, para cualquier ciudad con una mínima conciencia de sí misma, debería ser una jornada grande. Y en Pozuelo de Alarcón, más aún.
El Día Mundial del Medio Ambiente en Pozuelo, con su gran fortaleza medioambiental, es una de esas ocasiones para sacar pecho, reunir a los vecinos y reforzar aquello que la hace diferente… Pero…
Pero en Pozuelo siempre hay un pero…
Pero aquí, una vez más, se ha confundido la anécdota con la estrategia.
Y el problema es que, en esta legislatura, ya no habrá otro Día Mundial del Medio Ambiente porque ya ha empezado de verdad la cuenta atrás.
Ya no se repetirá ningún día como este…
Sin embargo, la alcaldesa Paloma Tejero, perdida y acobardada por la cercanía de la decisión madrileña de su futuro político-personal, no hizo nada. No vaya a ser que…
Bueno, sí, hizo lo de siempre. Cubrir el expediente. Acudió al Aula de Educación Ambiental de Húmera para compartir una jornada con escolares, visitar huertos urbanos, contemplar instalaciones fotovoltaicas y hacerse fotos.
Todo muy bonito. Todo muy correcto. Todo muy pequeño.
Porque el problema no es lo que se hizo. El problema es lo que no se hizo.
Resulta difícil comprender cómo una ciudad que presume de más de 230.000 árboles, más de mil hectáreas de zonas verdes, 32 arroyos, decenas de parques urbanos y dos grandes masas forestales a su alrededor, celebre el Día Mundial del Medio Ambiente casi escondida en un rincón de su término municipal. Un lugar Extramuros.
Y, claro, apenas un centenar de personas participó en sus actividades. Un centenar en una ciudad que se acerca a los 90.000 habitantes.
¿De verdad nadie en el Gobierno pensó que el Medio Ambiente merece algo más?
Pozuelo tiene condiciones para convertir esta fecha en su gran fiesta civil. Lo hemos dicho muchas veces. Tiene patrimonio natural, tiene espacios y tiene argumentos de sobra para consolidarse como referencia medioambiental de toda la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, la sensación es que el Gobierno municipal sigue gestionando el presente a golpe de hacer política de perfil bajo. De actuar con discreción, evitando llamar la atención o buscar protagonismo. Sin molestar. Como si hubiera descubierto unos días antes que existía el Día Mundial del Medio Ambiente y hubiera organizado cualquier cosa para salir del paso.
Lo que debería haber sido una celebración para toda la ciudad terminó reducido a nada. Actividades respetables, por supuesto. Pero insuficientes para una ciudad que presume de ser una potencia verde.
Y es que es Intramuros donde Tejero debería haber planteado el Día Mundial del Medio Ambiente.
¿Por qué no convertir el centro urbano en una gran feria medioambiental?
¿Por qué no organizar actividades simultáneas en todos los barrios?
¿Por qué no involucrar a colegios, asociaciones, comercios y entidades culturales?
¿Por qué no regalar plantas, organizar rutas por los arroyos, conciertos, exposiciones, poesía, fotografía o jornadas científicas?
¿Por qué no hacer que toda la ciudad se sintiera orgullosa de lo que tiene?
El Medio Ambiente no es una actividad extraescolar. No es una fotografía entre macetas. No es un trámite en la agenda institucional.
Es identidad. Es cultura. Es economía. Es salud. Es futuro.
Y Pozuelo, probablemente la ciudad con mayor riqueza ambiental de la Comunidad de Madrid, debería celebrarlo como quien celebra aquello que le hace único.
Porque el Gran Pozuelo de Alarcón es grande por muchas razones. Pero pocas tan evidentes como ser la envidia medioambiental de Madrid.
Una pena que quienes gobiernan la ciudad todavía no hayan comprendido la enorme oportunidad que tienen delante.
Son forasteras. Están de paso.
Ya queda menos.
Juan Manuel Sánchez





