Por fin, un Gobierno de Pozuelo se acuerda de la genial Nati Cañada (aunque con un premio raro): Es una artista tan ligada a Pozuelo que su marido José L. Monaj fue Secretario de su Ayto.

Hay artistas que dejan huella en su tiempo y otros que logran algo aún más difícil como es capturar el alma de quienes retratan y convertirla en memoria permanente.
Ese es, precisamente, el territorio artístico en el que se mueve desde hace décadas la pintora Nati Cañada, una creadora profundamente vinculada a Pozuelo de Alarcón y una de las grandes retratistas de nuestro país.
Por eso resulta especialmente significativo que la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero haya decidido entregar a la artista el primer “Premio 8 de Marzo”, un raro premio (si se me permite decirlo) ya que habría que haberla hecho Hija Predilecta de la Villa si lo que se quería era un reconocimiento que, más allá del homenaje institucional, simbolice el agradecimiento de toda una ciudad a una mujer cuya obra ha cruzado fronteras sin perder nunca sus raíces.
Aunque de origen aragonés, Nati Cañada es, ante todo, una pozuelera de corazón. Vive, pinta y siente desde esta ciudad que ha sido su hogar durante gran parte de su vida.
Aquí, en Pozuelo de Alarcón, ha desarrollado una trayectoria artística excepcional que la ha situado entre los grandes nombres del retrato contemporáneo.
Muchos críticos coinciden en señalar que Cañada es, posiblemente, la mejor retratista de España. Sus cuadros no se limitan a reproducir rostros; parecen revelar la vida interior de quienes posan ante ella.
No es casualidad que la artista pida a sus modelos que vistan de blanco durante las sesiones. Según su propia visión, el blanco es el color del espíritu, y ese detalle forma parte de su método para captar algo más profundo que la simple apariencia.
El resultado son obras que muchos expertos han definido como realismo mágico, caracterizadas por una atmósfera serena y envolvente. Tonos pardos, rojizos, verdes o terrosos, aplicados con maestría en óleo sobre tabla, crean fondos apaciguados donde la figura emerge casi como si estuviera suspendida en el tiempo.
No es extraño, por tanto, que sus pinturas cuelguen hoy en palacios, ministerios, instituciones y colecciones privadas de Europa y América. A lo largo de su carrera ha retratado a personalidades de enorme relevancia internacional, desde el rey Juan Carlos I y la reina Sofía de Grecia hasta el tenor Plácido Domingo, el escritor Gabriel García Márquez o el cantante Raphael.
Uno de los episodios más sorprendentes de su carrera tuvo como protagonista al mismísimo Michael Jackson. El “Rey del Pop” decidió que fuera ella quien lo retratara tras descubrir una obra suya en la casa de su amigo, el cirujano estético Arnold Klein, en Los Ángeles. Años después, tras la muerte del artista, aquel retrato pintado por la pozuelera volvió a despertar el interés mundial por su obra.

Por otra parte, la trayectoria de Nati Cañada no puede entenderse tampoco sin la figura de su esposo, el humanista José Luis Monaj, quien fuera secretario del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón y uno de los intelectuales más brillantes que ha tenido la ciudad.
Licenciado en múltiples disciplinas, dibujante y coleccionista apasionado, Monaj fue siempre el gran apoyo de la pintora y su compañero en una vida dedicada al arte.
José Luis fue un artista que disfrutó con la línea, bien fuese en el dibujo, la caricatura o el contorno de los campos de color, en la pintura que, aunque nunca dejó manifestar su capacidad para la expresión plástica, durante el tiempo de su trabajo funcionarial tuvo que mantener su afición en segundo plano. Una vez jubilado volvió con empeño al dibujo.
Ambos (Monaj y Cañada) compartieron además una extraordinaria pasión por el coleccionismo, reuniendo más de quinientas obras, muchas de ellas latinoamericanas, que hoy forman parte de un universo cultural único construido entre viajes, estudio y sensibilidad artística.
Que Pozuelo reconozca ahora la figura de la genial Nati Cañada con su primer “Premio 8 de Marzo” no es solo un acto de justicia cultural. Es también una forma de recordar que, en esta ciudad, ha vivido y creado una artista capaz de mirar a los ojos de sus modelos y devolvernos algo que va mucho más allá de un retrato: la esencia misma de la persona.
Aunque yo, particularmente, crea que han elegido un premio menor…
Hubiera sido la mejor Hija Predilecta… Es una figura mucho más importante que los hasta ahora se les ha concedido ese honor.
Juan Manuel Sánchez






