Las pintadas en el Gran Pozuelo de Alarcón no existen (si no son públicas) ya que Tejero y Picazo (pese al Embellecimiento) solo limpian lo que creen suyo, dejando el resto a los vecinos

Ayer nos enteramos (por la publicación del Acta) que La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón ha aprobado la adjudicación del contrato del Servicio de Eliminación de Pintadas en Espacios Públicos. Un contrato de 179.937 euros, prorrogable hasta cuatro años, para borrar las pintadas que afean las calles del municipio.
Hasta ahí, todo parecía normal. Pero…
Pero, como siempre en Pozuelo, hay un pero que hace que lo que parece lógico acabe siendo absurdo…
Y es que el contrato se limita, literalmente, a los “espacios públicos”. Ni una mención a las fachadas privadas, muros de comunidades o cierres de comercios donde también hay pintadas.
Es decir, el Ayuntamiento limpiará con dinero público lo que le pertenece (bueno le pertenece a los vecinos, ellos solo lo administran) pero el resto de la ciudad que se aguante. Si tu casa, tu garaje o tu negocio tienen una pintada indecente por culpa de unos vándalos a los que la Policía Municipal no impide hacerlo, no es asunto de la Concejalía de Embellecimiento. Aunque su propio nombre (Embellecimiento) suene a chiste. Cosas de la modernidad. El problema es del vecino. Manda güevos.
La responsable de este embellecimiento tan parcial es Miriam Picazo, Primera Teniente de Alcalde y titular del Área de Medio Ambiente, Vivienda y Embellecimiento. Un cargo tan rimbombante como vacío de sentido, salvo que se mire desde el pijoterío que nos gobierna.
¿De verdad es “embellecer” la ciudad solo quitar lo que afea el espacio público y dejar el resto en manos de la suerte o del bolsillo de los vecinos?
Pozuelo tiene pintadas no solo en las paredes municipales. Basta con dar un paseo por el Centro de Pozuelo, la Estación o Húmera para comprobar que el vandalismo no distingue entre lo público y lo privado. Pero el Gobierno de Paloma Tejero sí. Y su solución es tan corta de miras como su política estética: si no es suyo, no se limpia. Perdón, distingue entre lo que es de los vecinos comunalmente de lo que es de los vecinos privadamente pero que todos se pagan con sus impuestos.
Este contrato, como tantos otros, se aprueba sin una reflexión de fondo.
Se limpia lo que da foto, lo que se puede medir en un acta, lo que luce en una nota de prensa. No lo que mejora realmente la ciudad. Porque, si el objetivo fuera embellecer Pozuelo de verdad, la acción tendría que ser integral: Un plan serio de erradicación de pintadas, sanciones a los autores y colaboración con propietarios privados para eliminar el deterioro visual.
Lo hacen los Gobiernos de los Ayuntamientos de Alcobendas, Boadilla del Monte, Las Rozas, Madrid, Móstoles, Paracuellos del Jarama o Villalbilla.
¿Por qué no lo hace el Gobierno de Pozuelo teniendo, además, una Concejalía de Embellecimiento?
Y si hay que cambiar la Ordenanza, que se cambie. Si se cambió para atracar a los vecinos con la Tasa de Basuras, ¿por qué no con la de limpieza?
Pero eso implicaría pensar, coordinar y gestionar. Tres verbos que parecen prohibidos en este Ayuntamiento.
Aquí se actúa a golpe de contrato, no de criterio. Se aprueban gastos, se firman adjudicaciones y se reparten responsabilidades vacías bajo nombres pomposos. Mientras tanto, los vecinos ven cómo las pintadas permanecen en muros, persianas y fachadas, como recordatorio de que la belleza de Pozuelo se acaba en la acera municipal.
Y la pregunta es inevitable:
¿Acaso las fachadas privadas no son de Pozuelo?
¿Acaso los vecinos que las padecen no pagan sus impuestos aquí?
Si la Concejalía de Embellecimiento solo se preocupa por los espacios públicos, ¿para qué existe?
Pozuelo no necesita una concejalía de embellecimiento. Necesita un Ayuntamiento que entienda que la ciudad no se embellece por decreto ni con contratos parciales, sino con una política seria y sensible hacia su entorno. Y sobre todo, con voluntad de servir a los vecinos.
Mientras eso no ocurra, Pozuelo solo será fachada en el papel cuché.
Es cierto que las pintadas se deben al vandalismo, qué duda cabe, pero también a la negligencia de unas forasteras que están en Pozuelo de paso…
Manolo Pérez






