Debe ser coincidencia (porque haberlas, haylas) pero tras la denuncia de la ilegalidad de la acreditación de jubilación, Tejero manda una carta a los vecinos diciendo que no es necesaria

Debe de ser coincidencia. O casualidad. En cualquier caso, una combinación de circunstancias, vaya, que ocurren de forma fortuita sin una intención previa ni una causa que las prevea y que tanto abundan en el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón.
Y es que justo después de que El Correo de Pozuelo denunciara la ilegalidad del procedimiento que obligaba a los jubilados que pidieran el descuento del 30% en la ilegítima Tasa de Basuras, ¡zas!, aparece un panfleto firmado por la mismísima alcaldesa Paloma Tejero en los buzones de los vecinos diciendo que ya no hace falta presentar ningún documento. Nada. Ya no tienen que pedir nada. Todo se hará de forma automática.
Qué cosas, ¿verdad?
Cosas de la coincidencia sin duda, no sean mal pensados. Pura telepatía administrativa. Una de esas sincronicidades cósmicas que solo ocurren cuando una denuncia pública destapa una chapuza legal o se alinean dos planetas que también puede ser.
Hasta ayer, el Ayuntamiento obligaba a bajarse un formulario precioso (de esos con membrete oficial y aroma a trámite inútil) en el que se decía que los jubilados debían demostrar su condición de jubilados. Sí, demostrar lo obvio. Con certificado del INSS, declaración de la renta, libro de familia, ADN y, si hacía falta, testimonio notarial de un nieto. O bisnieto, que también los hay.

Todo muy ágil, muy digital, muy Pozuelo Smart City. Muy Tejero.
Pero, ¡oh prodigio!, tras la denuncia de este periódico y por pura coincidencia, la alcaldesa reparte otro papel por los buzones de los vecinos diciendo que no, que no hace falta pedir nada. Que el descuento se aplicará automáticamente. Si esto no es una coincidencia oportuna que venga Dios y lo vea. Ni el Espíritu Santo actúa con tanta precisión temporal.

Paloma Tejero, la alcaldesa de las coincidencias, debería dar clases de improvisación política. Es una maestra. Porque cada vez que mete la pata, aparece un folleto para intentar taparla o una Junta de Gobierno Local Extraordinaria y Urgente. Homérico.
Pero, desgraciadamente para ella, lo único que añade es pérdida de prestigio como consecuencia de su caos. La policía no es tonta y se da cuenta…
Pero no pasa nada. Arrepentidas las quiere el Señor. El arrepentimiento siempre es bueno. En todos los órdenes de la vida y en esto de perdonar “burrocracia” más.
Lo gracioso es que el cambio no se anuncia en la web del Ayuntamiento ni se explica con transparencia. No. Se reparte una carta por los buzones, como quien deja publicidad de una peluquería.
Ahora “sin necesidad de solicitarlo”, dice el panfleto. Casi suena a disculpa, pero sin decir “perdón”. Porque en el Ayuntamiento de Paloma Tejero las disculpas no existen, solo los panfletos de arrepentimiento.
Debe de ser otra coincidencia que todo ocurra justo después de que este periódico recordase ayer públicamente que “el artículo 28.2 y 3 de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, modificado por la Disposición Final Duodécima de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales” afirma que ningún ciudadano tiene la obligación de presentar documentos que ya estén en poder de otra administración.
La ley prohíbe exigir documentos que ya obran en poder de otras administraciones. Una ley que, al parecer, nadie en el Gran Pozuelo de Alarcón conocía. Hasta que alguien la leyó en voz alta. Qué mala suerte.
Y es que la modernidad de Tejero consiste en eso: En repartir papeles contradictorios por los buzones de los vecinos mientras presume de administración digital. Una revolución burocrática con aroma a papel mojado.
Pero, insisto, que nadie me malinterprete porque debe de ser otra casualidad más.
En cualquier caso, felicidades, alcaldesa. Su panfleto es toda una declaración para los ancianos y eso es lo que cuenta… Lo importante.
Qué cosas, Madre del Amor Hermoso. Qué cosas.
El Capitán Possuelo





