Por mucho que estén intentando lavarles la cara, Tejero y Picazo siguen en su línea de cabrear vecinos de Pozuelo: Ahora en el Barrio de la Estación, donde la suciedad los desborda

Los vecinos del Barrio de la Estación del Gran Pozuelo de Alarcón están hartos. Muy hartos. Llevan meses denunciando la suciedad, los malos olores y la falta de higiene en sus calles pero la alcaldesa Paloma Tejero y su vice-alcaldesa Miriam Picazo siguen sin mover un dedo.
Los contenedores desbordan, los charcos de grasa se mezclan con restos de pescado y las ratas, como denunciamos hace unos días, ya son parte del paisaje. Pero en el Ayuntamiento, silencio. O peor: propaganda. La Estación está muy lejos.
Estas son las últimas fotografías que nos han mandado los vecinos:


Unos vecinos del Barrio de la Estación, además de hartos, indignados. Dicen que el Ayuntamiento pasa de todo. Y no es para menos. Desde que abrió un restaurante japonés en la calle principal, los desperdicios de comida y grasa se acumulan a diario. Sacan las bolsas al contenedor común, sin cubos homologados, sin control y sin inspección municipal.
Un foco de insalubridad evidente que nadie corrige. O el Ayuntamiento no inspeccionó nada antes de autorizar el local, o lo hizo con una ligereza inadmisible.
En cualquier caso, el resultado es el mismo: abandono total.
Y lo peor es que esta historia ya no es exclusiva del Barrio de la Estación. Son muchos los barrios de Pozuelo donde los vecinos empiezan a perder la paciencia. Se sienten engañados, ninguneados, cansados de pagar por un servicio que no funciona. Porque, encima, Lucía Molares (la concejala de Hacienda que ni vive en Pozuelo) sigue cobrando la famosa Tasa de Basuras como si aquí todo reluciera.
Una tasa ilegítima, adelantada y, a la vista está, injustificable. Se paga caro por un servicio que apesta, mientras la alcaldesa y su equipo viven de espaldas a la realidad.
Pozuelo se desangra por los márgenes y nadie hace nada.
Tejero, Picazo y Molares conforman el Gobierno del desencanto. El de las promesas huecas y las escobas de cartón.
La gente empieza a perder el miedo y a levantar la voz. Porque Pozuelo no es una postal para presumir en redes. Es una ciudad real, con vecinos que pagan sus impuestos y que ya no soportan más la suciedad, la desidia ni la soberbia de quienes deberían servirlos.
Pero la culpa es del PP de Madrid que insulta a los vecinos mandando a políticos menores a esta ciudad. Y lógicamente, a todos les viene grande el cargo.
Por mucho que ahora se haya desatado un lavado de cara, especialmente, en Telemadrid para aparentar que hacen algo, la realidad es sucia.
Juan Manuel Sánchez






