Noche de caos y reyertas en las fiestas de Alcalá de Henares: La Policía Nacional se vio obligada a cargar para disolver a jóvenes descontrolados por peleas de bandas latinas

Las fiestas de Alcalá de Henares terminaron el sábado de la peor manera posible, con graves reyertas, estampidas, quema de contenedores, barricadas improvisadas y lanzamientos de botellas y otros objetos contundentes a la policía.
Alrededor de las 4 de la mañana, los agentes se vieron obligados a cerrar el recinto ferial tras desatarse una pelea multitudinaria en la que se vieron implicados decenas de jóvenes. Tras ello, el caos se apoderó de las calles aledañas, lo que obligó a la efectivos policiales desplegados a realizar sucesivas cargas para frenar la acción descontrolada de los violentos.
Se investiga ahora si el origen del primer choque, en una de las casetas de la feria, pudo ser originado tras un encontronazo entre miembros de dos bandas juveniles.
Este primer hecho tuvo lugar poco antes de las 3.30 horas, cuando numerosos testigos corrieron a refugiarse en otras barracas, antes de que la megafonía del espacio advirtiera de la necesidad de proceder a su desalojo. Los agentes de la Policía Local y Nacional acudieron a disolver la pelea, recibiendo una primera lluvia de piedras y botellas.
Este incidente motivó la salida anticipada del recinto ferial, que transcurrió tranquila hasta que en una de las puertas de acceso, aledaña a la plaza de la Juventud donde se estaba celebrando un macrobotellón, parte de los concentrados comenzó a tirar a los agentes todo lo que encontraban a su paso.
«Hasta troncos», confirmaban a ABC fuentes policiales. En ese enclave también montaron una barricada con contenedores, llegando a incendiar uno de ellos, además de arrojar las vallas dispuestas por el Ayuntamiento para delimitar el perímetro de las fiestas.
Más de un centenar de miembros del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) y de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional y otros tantos agentes de la Policía Local de Alcalá participaron en las labores de contención, saldadas hasta ahora con un detenido, extranjero aunque nacionalizado español, de 19 años, acusado de desórdenes públicos.
Varios vehículos policiales sufrieron la rotura de lunas y abolladuras y una furgoneta, directamente, quedó inutilizada para circular. Cuatro agentes nacionales, además, resultaron heridos leves por diversas policontusiones.
Pese a los rumores desatados en la zona, no se produjeron apuñalamientos ni tiroteos. De hecho, el Summa-112 no llevó a cabo ninguna atención en la localidad. Controlada la situación en los exteriores del recinto ferial, el foco de violencia se trasladó hasta la estación de la Renfe, después de que algunos vándalos amenazasen a los vigilantes tras cerrar estos las puertas para preservar la seguridad de la base.
Al llegar, los alborotadores volvieron a lanzar adoquines y botellas contra los funcionarios policiales, lo que obligó a establecer un filtro de acceso a la parada desde primera hora de la mañana.
Los miembros del Cuerpo Local y Nacional realizaron cacheos selectivos a fin de que nadie entrara con armas a la red ferroviaria y cerraron un complicado operativo que se extendió hasta pasadas las 8. Los investigadores revisan ahora las cámaras de seguridad para identificar a los participantes en los disturbios y esclarecer el origen de la riña tumultuaria que desató una dura noche de violencia y caos.
Por otra parte, según la Confederación Española de Policía (CEP), estos hechos “vuelven a poner de manifiesto la necesidad de adoptar medidas urgentes para hacer frente, con un endurecimiento del Código Penal, a la creciente agresividad y violencia que se manifiesta vinculada a determinados espacios de ocio por parte de quienes entienden el reducido reproche penal de estas conductas como un estímulo para llevarlas a cabo y poner en riesgo al resto de ciudadanos y a los profesionales de la seguridad pública”.
“Reclamamos al Gobierno y a los partidos políticos que impulsen una reforma del Código Penal para aumentar el castigo vinculado a los delitos de desórdenes públicos y de riña tumultuaria, que en el primero de los casos supone en este momento penas de prisión de seis meses a tres años (art. 557) -que se pueden aumentar al rango comprendido entre uno y seis años, en determinados casos- y en el segundo de tres meses a un año, siendo posible su sustitución por multa de seis a veinticuatro meses (art. 154)”.
“En este sentido, –subrayan– las riñas tumultuarias como las registradas esta pasada madrugada en Alcalá de Henares aseguran a sus protagonistas la impunidad total, conscientes de que es imposible que acaben en prisión por ello. En consecuencia, en CEP reclamamos que se aumente la pena prevista hasta la horquilla comprendida entre seis meses y tres años y que la pena sustitutiva de multa se incremente al rango comprendido entre doce y veinticuatro meses”.
“Para los desórdenes públicos, instamos a la Fiscalía General del Estado que recuerde a todos sus miembros que en el caso de que se den las condiciones del artículo 557.bis del Código Penal para desórdenes públicos, como ocurrió esta madrugada, hay que instar medidas de prisión cuando se porten instrumentos peligrosos o se ponga en riesgo la vida de las personas, incluso causándoles lesiones”.






