Consideraciones y preguntas de un vecino de Pozuelo atónito por la designación de Tejero como candidata del PP al Congreso de los Diputados y una especulación sobre su elección

Estimado Director:
No tengo por costumbre prodigarme en este tipo de escritos, como tampoco vierto comentarios en las noticias de los periódicos digitales, generalmente tan fútiles como efímeros. Sin embargo, una noticia que pude leer en su diario me dejó tan impactado que me he sentido impelido a tomar la pluma (en este caso, la tecla).
Publicaba El Correo de Pozuelo la lista de candidatos por el Partido Popular al Congreso de los Diputados por la circunscripción de Madrid, en la que figura Paloma Tejero con posibilidades de alcanzar la ambicionada bicoca.
Me quedé estupefacto.
Para los vecinos de Pozuelo de Alarcón resulta inconcebible que el partido de la oposición, llamado a regenerar el país tras la plaga legislativa del Sanchismo, haya escogido para tan hercúlea tarea, entre otros, a la inútil señora que gobierna nuestra querida ciudad.
Como es lógico, nos viene inmediatamente a la cabeza alguna que otra pregunta:
¿Tienen todos los componentes de esta lista el mismo nivel de incompetencia que acredita nuestra nefasta alcaldesa?
¿Por qué habríamos de creer que todos los miembros de la lista de candidatos al Congreso por el Partido Popular son gente cualificada para ejercer su papel como legisladores excepto una?
De la inconsistencia política de nuestra protagonista hemos tenido sobradas muestras, como conocen sobradamente los lectores de su periódico.
Siempre preocupada por el foco y la propaganda obscena, la hemos visto durante esta legislatura en una sucesión continua de imágenes ridículas, ya fuera inaugurando cualquier acera, montando el numerito con una pala en la mano (para mofa de los verdaderos trabajadores), fotografiándose junto a un “árbol líquido” o pinchando discos como una adolescente cualquiera.
Narcisismo infantiloide en versión pepera.
Su modelo de ciudad se manifestó finalmente como el de un lugar donde concentrar los mayores botellones y realizar grandes obras faraónicas que los ciudadanos no demandan.
Sus proyectos son los propios de quien carece de una visión política y de quien desprecia a sus administrados.
Estaba yo reflexionando sobre todo esto tras leer la noticia y entonces me pregunté sobre cuál puede ser la razón que haya podido llevar a la dirección de la calle Génova a incluir a este desperdicio político entre los futuros miembros del poder legislativo.
Fue entonces cuando recordé una fotografía de la ínclita con Feijoo en un acto celebrado en la Universidad Francisco de Vitoria, la fundación vinculada a la organización de los Legionarios de Cristo y que está ubicada en Pozuelo.
Como, para los que estamos jubilados, especular es gratis, comencé a recordar que estamos ante una organización ultraconservadora tristemente célebre por las veleidades lujuriosas de algunos (bastantes) de sus miembros.
Pero también recordé lo que se publicó tiempo atrás con relación a las estrechas vinculaciones entre miembros de anteriores gobiernos nacionales del PP con esta organización tan siniestra.
Recordé entonces los tratos privilegiados que ha recibido la Universidad por el Ayuntamiento de Pozuelo, desde los turbios asuntos en materia urbanística hasta el patético concurso restringido a los alumnos de la escuela de arquitectura de la citada universidad.
Lógicamente, somos más de uno los que nos preguntamos si el Partido Popular se encuentra verdaderamente bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijoo o todavía planea la sombra de aquel otro presidente que parece no marchitarse nunca.
No lo sé.
Pero de algún sitio habrá tenido que salir el aval a una mujer cuya trayectoria política y bagaje de gestión resultan lamentables.
El balance de esta legislatura se puede resumir en proyectos paralizados judicialmente, imposición grosera de la tasa de basuras, arrogancia y desprecio a la oposición, mucho botellón adolescente, indignación entre sus electores naturales y un postureo autocomplaciente tan continuo como insoportable.
El problema que suscita este tipo de decisiones radica en que a los electores del espectro político de la derecha se les presenta alguna que otra duda legítima.
¿Va a regenerar el Partido Popular España si consigue desalojar a Pedro Sánchez del poder con esta recua de diputados?
¿Quién está a los mandos del Partido Popular?
¿Tiene algún tipo de legitimidad o de credibilidad Alberto Núñez Feijoo cuando se rodea de semejante tropa?
¿Es este el quipo con el que vamos a hacer frente a una situación de emergencia nacional como la que vivimos?
Por suerte, la derecha sociológica tiene otras opciones para votar.
La competencia no solamente resulta saludable en los mercados. También en política es muy necesaria.
No obstante, como pozuelero, bien está lo que bien acaba, y no hay mal que por bien no venga. Si nos quitan de encima a este petardo político, bienvenida sea la noticia.
Juan Pozuelo






