En “ferry” regular y de su bolsillo: Las vacaciones de la primera ministra Georgia Meloni y la dolorosa comparación con las de Pedro Sánchez viviendo gratis a cuerpo de rey

Paseos en lancha para descubrir calas recónditas, buena mesa y selfis con turistas y lugareños: Giorgia Meloni ha disfrutado de unos días de descanso en La Maddalena, en la costa norte de Cerdeña, junto a su hija Ginevra, de 9 años. Unas vacaciones que ha pagado íntegramente de su propio bolsillo; una conducta que contrasta con el comportamiento de Pedro Sánchez.
Mientras la mandataria italiana asume sus propios gastos, el presidente del Gobierno no ha dudado en instalarse a cuerpo de rey en la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, adonde desplazó no solo a su mujer e hijas, sino también a sus padres para disfrutar de unos días de descanso.
Ahora, la primera ministra italiana continuará con su veraneo, lejos de los focos, antes de regresar a Puglia en la segunda quincena de agosto.
En una extensa entrevista concedida a la revista Chi, la propia Meloni ha explicado su búsqueda de privacidad: “En algún lugar de Italia, el lugar más hermoso del mundo, pero no les diré dónde, y no porque sea un secreto de Estado, sino por la necesidad de normalidad. Intentar descansar unos días con periodistas apostados en la puerta y fotógrafos encaramados en lo alto no es fácil. Claro que están haciendo su trabajo, pero esos días son los únicos en los que puedo ser simplemente una madre como todos los demás, y trato de protegerla lo mejor que puedo”.
Madre e hija recalaron en la isla conocida como el Caribe de Europa por sus aguas turquesas y la belleza de sus paisajes el pasado 6 de agosto, tras viajar a bordo del ferry regular que cubre el trayecto desde Palau —dando otra lección de sencillez frente al abuso constante que en España se hace del Falcon y los recursos del Estado para trayectos privados—.
Se alojaron en el Grand Resort Ma&Ma, un oasis de tranquilidad de cinco estrellas desde donde le agradecieron su estancia con una cariñosa publicación en Instagram. Mientras que las mañanas las dedicaron a descubrir pequeñas islas del archipiélago como Caprera, Spargi o Budelli, por las tardes tuvieron tiempo para pasear por el centro histórico del pueblo y disfrutar de cenas en el puerto deportivo de Cala Gavetta.
Durante la entrevista con Chi, al ser preguntada por la presencia de su hija en sus desplazamientos, Meloni dejó clara su prioridad familiar e integridad: “Mira, no me gusta que Ginevra sea el centro de atención, así que no es que viaje conmigo por el mundo: hay ocasiones, muy raras, en las que la llevo conmigo, sobre todo cuando estoy fuera tres o cuatro días como haría cualquier madre. Pero dadas mis obligaciones, no lo hago a menudo, en parte para que no falte al colegio. Me pregunta por qué elegí este trabajo, por qué tengo que trabajar tanto, si lo que hago realmente vale la pena. Un par de veces me ha preguntado por qué mi trabajo era más importante que ella, y se me encogió el corazón”.
Antes de poner rumbo a sus vacaciones, Giorgia Meloni celebró el 74º cumpleaños de su madre, Anna Paratore, junto a su hermana Arianna, llevándola a cenar al histórico restaurante de Roma Antica Pesa, en el Trastevere. El fin de semana continuó con una breve escapada a la costa romana, donde un paparazzi la captó luciendo un bañador verde que dejaba al descubierto sus tatuajes.





