Hoy no hay Junta de Gobierno de Pozuelo (sus miembros se han ido de vacaciones) pero dejando, publicitariamente, que huela a fiesta impuesta, aunque solo sea del Centro del Pueblo

Ya huele a feria…
“Ya huele a feria, que ole, ya huele a feria”, cantaban hace años Los Amigos de Gines…
Se referían a la Feria de Sevilla, pero en Pozuelo, aunque estamos a primeros de agosto, ya huele a Feria…
Bueno a Fiestas. Aquí son Fiestas.
De hecho, hoy es miércoles, tiempo de Junta de Gobierno Local pero, en lugar de nuestro “Consejo de Ministros”, la alcaldesa Tejero y sus “girls” (que diría Macarena) han decidido irse de sus merecidas vacaciones sin que los vecinos sepan quién ha asumido el mando.
Una información que, dicho sea de paso y por transparencia institucional, debería ser conocida.
No puede darse la sensación de que no hay nadie al volante…
Aunque, a decir verdad, a nadie le puede extrañar que esto pase en agosto cuando es lo que pasa todo el año.
En cualquier caso, el silencio culposo (por imprudencia, negligencia o falta de cuidado) ya forma parte del paisaje político municipal y de la forma de gobernar de estas forasteras.
Eso sí, mientras la actividad de gobierno se detiene, la maquinaria propagandística funciona a pleno rendimiento.
Falta todavía un mes para las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación y ese Gobierno en reposo ya ha puesto toda la carne en el asador para promocionarlas.
Conciertos, autobuses gratuitos, pulseras, recintos, carteles, venta de entradas, artistas y campañas de difusión.
Todo preparado.
Y, claro, este despliegue lleva inevitablemente a una pregunta de la mayoría de los vecinos:
¿Esa es hoy la prioridad de la ciudad?
Da la impresión de que sí.
Al menos para la alcaldesa Paloma Tejero. Después de tres años y medio marcados por la polémica del Recinto Ferial, por enfrentamientos con vecinos, por subida de impuestos, por proyectos discutidos y por una gestión que no ha conseguido generar ilusión, las fiestas parecen convertirse en el gran escaparate político del final de la legislatura.
En la penúltima gran oportunidad que tiene Tejero para ofrecer una imagen amable antes de que lleguen las urnas en mayo de 2027.
El disloque final será en Navidad,
Sin embargo, existe un problema de fondo que ninguna fiesta puede ocultar el fracaso político de Tejero y su faraónico proyecto de transformación de la ciudad.
Se siguen llamando “Fiestas de Pozuelo”, pero en realidad continúan siendo, esencialmente, las fiestas de Centro de la Ciudad.
La programación religiosa, institucional y popular gira alrededor de Pozuelo Pueblo. Es lógico que la patrona sea celebrada allí. Con su gente. Lo que ya no resulta tan lógico es que, décadas después, el municipio siga sin haber construido un sentimiento festivo común para los más de 90.000 vecinos que viven repartidos entre urbanizaciones, barrios y colonias se sientan partícipes de esas fiestas y que la Consolación sea la Virgen de todos.
Paradójicamente, y como medida absurda, el Gobierno instalará también este año hasta tres recintos feriales buscando acercar dicha fiesta a más ciudadanos. Pero repartir escenarios no significa crear identidad compartida. El problema nunca ha sido la distancia física, sino la emocional.
Los vecinos de la Avenida de Europa, precisamente donde Tejero quiere consolidar el futuro Recinto Ferial permanente, volverán a sufrir buena parte de las consecuencias del dispositivo festivo mientras muchos de sus vecinos sienten que esas celebraciones ni les representan ni nacieron pensando en ellos.
Es más, se sienten rechazados.
Es una contradicción política difícil de explicar.
El programa de fiestas incluye artistas como Pignoise, Vanesa Martín, Despistaos, Marlena, Marlon, Depol o Nena Daconte, además de actividades infantiles, deportivas, taurinas, religiosas y populares.
Habrá encierros, procesiones y concursos para todos los públicos. Nadie puede negar el esfuerzo organizativo. Incluso, lanzaderas gratuitas para que algunos vecinos puedan volver a sus casas, intentando paliar el grave problema de movilidad de la ciudad…
Pero una ciudad no se cohesiona únicamente con conciertos de dos euros, pulseras o autobuses gratuitos un par de veces al año.
Se cohesiona cuando todos sus vecinos sienten que forman parte del mismo proyecto.
Y quizá ese siga siendo el gran fracaso político de esta legislatura. Y de las anteriores.
En Pozuelo ya huele a feria.
Lo que todavía no huele es a esa ciudad unida en la que sus vecinos tengan, insisto, sentido de pertenencia a ella.
Es más, creo que unas fiestas impuestas desde arriba, como está haciendo Tejero, terminan siendo contraproducentes…
Basta con preguntar a los vecinos del entorno de la Avenida de Europa.
Y a otros muchos.
Manolo Pérez






