Pozuelo vive el momento más esperpéntico de su historia (la Policía Municipal expedienta al propio Ayto, del que depende, por falta grave) y la Oposición guarda un ominoso silencio

Lo vivido el pasado viernes 31 de julio en Pozuelo de Alarcón no solo trasciende el mero desatino administrativo habitual de su Ayuntamiento.
Es un episodio tan inusitado que debería ser contestado de forma inmediata por la Oposición…
Y es que no es normal que la propia Policía Municipal haya tenido que intervenir de urgencia para paralizar unas obras oficiales promovidas por su propio Ayuntamiento que había prohibido temporalmente la Comunidad de Madrid para evitar los incendios.
Unas obras caprichosas, dicho sea de paso, en el Recinto Ferial contra todo un vecindario y, simplemente, para humillarlo.
Un Recinto Ferial que nadie quiere pero con el que Tejero tiene que demostrar quién manda en la ciudad…
Pero, ¿dónde está esa oposición que debería preguntar por esta ilegalidad?
¿Dónde están esos grupos municipales que dicen ejercer el control del Gobierno?
¿De vacaciones?
No me puedo creer que ante una crisis tan grave sigan de vacaciones…
¿Van a esperar, tal vez, al Pleno de mediados de septiembre para formular una pregunta oral o una pregunta escrita conociendo perfectamente cuál será la respuesta?
Porque todos sabemos cómo funciona esto…
El Gobierno contestará con evasivas, culpará a terceros, minimizará lo ocurrido y dará por cerrado el asunto.
La clásica tomadura de pelo institucional a la que estamos acostumbrados…
Cosas de la esa mayoría absoluta a tres centímetros de la autocracia.
Vamos, igual que pasó con el reciente escándalo del proyecto de la Real Federación de Fútbol de Madrid.
Y encima se burlarán en su propia cara…
Como si no hubiera pasado nada.
Como si fuese normal que la Policía Municipal tuviese que frenar las decisiones del propio Ayuntamiento.
Claro que tampoco se escucha a los concejales no adscritos, esos a quienes el equipo de Gobierno parece conceder unos segundos de existencia en cada Pleno para después volver a ignorarlos durante un mes.
¿No tienen nada que decir en un tema tan escandaloso como éste?
¿No consideran suficientemente grave este episodio?
¿Es que ninguno de ellos, por ser agosto, va a decir nada de esta mamarrachada política?
Supongo que no…
Ese es un mal endémico de la política pozuelera.
En Pozuelo no hay Oposición. Hay ‘Oposiamigos’, en acertada definición de “Alejandre”.
Ni siquiera la hubo cuando el PP perdió la mayoría absoluta durante la segunda legislatura de Quislant.
Y la verdad es que no me lo he explicado nunca porque lo que pasa aquí no pasa en ningún sitio.
Yo entiendo que se juegan mucho porque su sueldo está en manos de la alcaldesa de turno y, a fin de cuentas, da igual lo que hagan porque el Pleno no sirve para nada…
En las casi cinco legislaturas que he vivido la política pozuelera, le he dicho a la Oposición que existe una forma de hacer política (la inventó Antonio Herrero en los años 80 cuando el rodillo felipista).
Y consiste en sacar el debate del parlamento (en este caso, Pleno) y llevarla a los medios de comunicación, pero no debo ser muy convincente porque apenas he logrado éxito.
Deben existir imponderables que desconozco para qué sigan perdiendo el tiempo…
Pero lo cierto es que hacer oposición mes a mes, en cada Pleno, no sirve para nada salvo para engordar estadísticas que enviar a Madrid… Con el agravante de que apenas llegan a sus votantes cuando deberían llegar a la mayor población posible (hecho que inventó hace muchos años el Cardenal Herrera Oria con la información católica).
Además, esa labor de oposición tiene un primer mandamiento que nadie, al menos en Pozuelo, respeta. Y esa obligación tiene que ser en tiempo real. Aunque estemos en Agosto.
La actualidad es la que le da fuerza a esa oposición. No se puede esperar un mes (en esta barbaridad, mes y medio) para hacerla porque ya se ha enfriado y, por lo tanto, ya habrá perdido su potencia.
Pero allá cada cual.
No quieren darse cuenta de que cuando la Oposición calla, cuando desaparece o cuando actúa con una lentitud burocrática impropia de quien pretende ser alternativa de gobierno, deja de cumplir una parte esencial de su función democrática.
En política, y más en política local, no basta con votar en contra una vez al mes.
Hay que estar cuando los vecinos esperan que alguien alce la voz ante los escándalos.
El silencio político resulta casi tan grave como este propio acto innombrable de la alcaldesa Tejero conculcando una resolución de sentido común.
Pozuelo de Alarcón no puede ser un hazmerreír institucional por culpa de unos políticos desvergonzados pero tampoco puede permitirse una Oposición anestesiada que contemple en silencio esta indignante impunidad.
Manolo Pérez






