El mito ya superado de la “calidad de vida” o la torpeza política de Tejero perdiendo otra oportunidad de reivindicar su liderazgo en Pozuelo, pero su discurso se atascó en los 8 kms

Ayer, la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero volvió a hablar en público en acto organizado por el PP de la Comunidad de Madrid en el que se trataba de dar publicidad a un buen eslogan “Madrid está de moda”.
El acto estuvo dividido en cuatro mesas redondas, por llamarlo de alguna manera.
En la primera, titulada “Claves del éxito económico de Madrid” intervino Paloma Tejero.
La mesa fue moderada por Jesús Moreno, vicesecretario de Acción Política del Partido Popular de Madrid y alcalde de Tres Cantos.
Y participaron:
-Rocío Albert, consejera de Economía, Hacienda y Empleo.
-Engracia Hidalgo, delegada del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Hacienda.
-Paloma Tejero, alcaldesa de Pozuelo de Alarcón.
-Manuel Llamas, periodista y analista económico.
Me la tragué entera. Y, como primer titular, debo decir que nuestra alcaldesa era poco “pollo para tanto arroz”, dando la sensación de que no se había preparado el tema y que, desde luego, no sabía de qué hablaba…
Demasiadas muletillas y titubeos, demasiados anacolutos y frases inacabadas, demasiadas repeticiones de conceptos y todos los tópicos del mundo mientras trataba de convencer al mundo mundial de la Calidad de Vida de Pozuelo…
Y soy blando.
Aquí tienen una de sus intervenciones, publicada por la propia Comunidad de Madrid…
La calidad de vida es una política económica.
Invertir en ella hace convertirte en una atracción de inversión.@PalomaTejero_ #MadridEstáDeModa pic.twitter.com/JQp7aIkH9Y
— PP Comunidad de Madrid (@ppmadrid) May 19, 2026
Como tantas otras veces, la alcaldesa Tejero no estuvo a la altura de la ciudad y mira que era fácil…
Pero vayamos por partes que diría Jack El Destripador…
Para empezar tengo que decir que la calidad de vida que nuestra alcaldesa definió en un concepto antiguo y muy pasado de moda en Pozuelo…
Hubo un tiempo en que hablar de “calidad de vida” en el noroeste de la Comunidad de Madrid significaba algo diferenciador. Era una marca registrada, un marchamo de exclusividad que Pozuelo de Alarcón abanderaba con orgullo.
Había puesto las bases de ese “Pozuelo, Calidad de Vida” el alcalde José Martín Crespo y el alcalde Jesús Sepúlveda lo materializó.
Pero de eso hace ya más de veinte años. Hoy, el concepto no solo está plenamente democratizado y asumido por cualquier municipio vecino o lejano, sino que se ha quedado obsoleto como argumento de progreso.
En pleno siglo XXI, cuando la ciudadanía exige vanguardia, gestión eficiente y soluciones a problemas estructurales complejos, el discurso oficial se ha estancado en la autocomplacencia.
Como lo estancaron Paloma Adrados, Susana Pérez Quislant y, ahora, Paloma Tejero…
Boadilla del Monte, Las Rozas o Majadahonda tienen ya más calidad de vida que Pozuelo. Pozuelo solo tiene la mala fama que le dan los ricos.
Y es que nuestras últimas alcaldesas no entendieron la ciudad. Pretendieron seguir vendiendo como un logro extraordinario lo que ya es un mínimo común múltiple. Y no consiguieron superar aquel concepto político.
Por eso, en esa intervención pública, la alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero evidenció esa preocupante desconexión con la realidad de la ciudad que dirige. Su alocución, lejos de proyectar la solidez e innovación que se le presupone al municipio, famoso porque unos cuantos vecinos son los más ricos de España, se convirtió en un catálogo de lugares comunes y evidentes carencias comunicativas, impropias de la representatividad de esta plaza.
El fondo del asunto denotó una preocupante falta de profundidad conceptual.
Ni la alcaldesa parece haber entendido que Pozuelo sufre un evidente estancamiento, ni su corte de asesores (esos pretorianos forasteros que desconocen la idiosincrasia y la historia local) han sido capaces de explicar que los vecinos ya no compran el viejo mantra del oasis residencial.
Y, claro, al carecer de un proyecto de futuro real y pegado al terreno, el relato político se desmorona, traduciéndose en una puesta en escena deslavazada y dubitativa.
Las disfunciones en su oratoria reflejan fielmente este vacío de contenido.
Durante el discurso, fue clamorosa la presencia recurrente de muletillas, titubeos y sonidos de apoyo como “eh…”, combinados con conectores de relleno como “bueno”, “al final” o “pues”.
Estas pausas vocalizadas restaron todo el dinamismo y la contundencia que requiere un mensaje institucional de calado, transmitiendo una incómoda sensación de improvisación o de falta de convicción en lo que se estaba defendiendo.
A esto se sumaron constantes anacolutos y frases inacabadas.
Al enlazar la descripción de los servicios públicos con la supuesta reacción de las empresas inversoras, la alcaldesa encadenó ideas sin cerrar las estructuras sintácticas previas, obligándose a reconducir el argumento sobre la marcha para no perder el hilo por completo.
Para intentar compensar esa falta de fluidez, el discurso se refugió en la redundancia sistemática, repitiendo en un bucle cansino los “8 kilómetros de distancia a la capital”, la cercanía al centro y los “espacios verdes”.
(8 km a troche y moche, por carretera algo más)
Una pena.
Se podía haber preparado un discurso coherente basado en una idea moderna de la ciudad… No la tiene.
No lo hizo. Hizo el ridículo. Había gente muy preparada escuchándola y perdió la oportunidad. Y eso que el PP de Madrid, para ayudarla otra vez, le había colocado el balón en el Punto de Penalti para que solo lo lanzase…
No supo lanzarlo.
Defraudó.
Una pena. Porque entre las 15 personalidades invitadas solo hubo tres alcaldes invitados. Uno de ellos la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón…
Una oportunidad única para explicar una idea de ciudad de cara a la próxima legislatura y todo se quedó en nada…
Incluso, llegó a decir que tiene proyectado la construcción a medio plazo de 1.000 viviendas…
Ni siquiera se acordó de que solo en ARPO se construirán 5.500 viviendas, de las que 2.900 tendrán algún tipo de protección…
No. Paloma Tejero no estuvo a la altura de lo que esta ciudad necesita.
Pozuelo de Alarcón no merece una retórica tan pobre ni un proyecto tan plano.
Presumir de ubicación geográfica o de zonas verdes (patrimonio que viene dado por la historia y el mapa, no por la gestión actual) es el recurso de quien no tiene nuevos logros o nuevas ideas que ofrecer.
Disfunción total.
El Capitán Possuelo






Repite lo mismo todo el rato, calidad de vida 15 o 20 veces en 3 minutos. Los 8 km igual. Y no dice nada de lo que de verdad se puede hacer para atraer empresas, ni de que servicios publicos de calidad ofrece que no son distintos de los de otras ciudades en casi nada y en algunos casos son peores.
Es una evidencia que no conoce la ciudad y se ve tambien en esto. Triste problema repetido por los dedazos de quien sea, empeñados siempre en poner de alcalde y llenar las listas del PP de gente que no vive aquí.
Muchas gracias por su participación. Saludos
Usted lo ha contado, Capitán: hace 40 años Pepe Martín Crespo diseñó y construyó un urbanismo ejemplar que generó verdadera calidad de vida, sin trampa ni cartón electoral. Pero desde hace dos décadas, el negocio familiar del PP en Pozuelo vive exclusivamente de aquellas rentas físicas… y las rentas ya se han agotado. Ahora la heredera, Paloma Tejero, confunde un foro económico con un mitin de barrio y demuestra que lo único que ha heredado es la silla y la torpeza para articular una idea propia.
Como toda empresa familiar que se precie de morir de éxito, el holding municipal está lleno de primos acomodados y asesores forasteros que nunca han pisado un problema real, pero cobran como consejeros delegados. El resultado es una gerente de tercera generación que lleva media legislatura sin soltar un dato que no esté caducado, mientras los municipios vecinos le han pasado la factura de la modernidad por la cara.
Como toda empresa familiar mal gestionada, el negocio se convierte en una jaula de grillos donde los herederos se pelean por el sillón mientras la empresa se hunde. El abuelo Crespo puso los cimientos de hormigón y las zonas verdes; los siguientes vivieron de la inercia, y a Paloma Tejero solo le ha tocado apagar los incendios con un discurso atascado en las glorias del pasado. Porque no se puede vender “calidad de vida” cuando ni siquiera sabes cuántas viviendas se van a construir en tu propia ciudad, y la única idea brillante que se te ocurre es repetir la distancia a la capital como un loro con ansiedad.
El consejo de administración (léase la cúpula del PP madrileño) ya ha tenido que intervenir varias veces para que esta jaula de grillos no se despeñe, pero la heredera sigue empeñada en demostrar que lo suyo no es liderazgo, sino el síndrome del hijo del dueño: sube los impuestos, no ejecuta los presupuestos, hace el ridículo en público y encima presume de que su abuelo fundó el chiringuito. Enhorabuena, Pozuelo: tienen una alcaldesa que ni siquiera ha leído el expediente de su propia casa.
Muchas gracias por su participación. Saludos