La apertura del Hospital Memorial Publio Cordón en Pozuelo, y que pondrá a la ciudad como ejemplo de atención sanitaria en el mundo, vuelve a dejar a Tejero en entredicho

La alcaldesa Tejero o sus asesores áulicos están más perdidos que el alambre del pan Bimbo. Ya hasta carecen de visión política o, a lo peor, nunca la han tenido, que todo puede ser.
Su capacidad para establecer la jerarquía de la noticia es manifiestamente mejorable. No saben (o eso aparentan) distinguir la información que es importante para la ciudad de la que no es…
Es así de fácil… Y bien que lo siento.
La alcaldesa y sus asesores dan el mismo tratamiento informativo a la paella de la Fiestas de San Gregorio de Húmera o a la patochada de la Hermandad del Rocío en una especie de cutre romería por las calles de Pozuelo (para mayor gloria de unos señores con presuntas aspiraciones a concejal) que a la apertura del Hospital Memorial Publio Cordón (HMPC) en la ciudad.
Mientras la Comunidad de Madrid lo celebra como un hito de prestigio internacional y los grandes medios informan de su excelencia, en Pozuelo para su máxima autoridad es algo parecido al populismo de unos cuantos…
De hecho, le ha dado la misma publicidad a lo sucedido el fin de semana, entre cutre y populachero, que a la inauguración de un centro hospitalario que va a poner a Pozuelo de Alarcón en el mundo por algo distinto a la fama que le dan los ricos que viven en la ciudad.
El contraste es, sencillamente, hiriente. Por un lado, tenemos una inversión privada que supera los 100 millones de euros para levantar un hospital pionero en el mundo y, por otro, un grupito de gente endogámica que se cree heredera directa de la Pata de Gaspar de Alarcón.
Pero para esta alcaldesa, es lo mismo.
El HMPC es un centro que sitúa a Pozuelo en el mapa de la excelencia médica global gracias a su apuesta por el robot Da Vinci 5, su innovadora figura del Gestor Personal de Salud y una plantilla de 250 profesionales de élite dedicados a un modelo de medicina humana y tecnológica sin precedentes.
Un proyecto que rinde homenaje a Publio Cordón, un símbolo de dignidad y excelencia, y que eleva el estatus de nuestra ciudad a cotas de referencia internacional.
Sin embargo, frente a esta proyección de modernidad y prestigio, la alcaldesa Paloma Tejero pone a su misma altura la “cutrez y la chabacanería”.
Es incomprensible que, mientras el sector sanitario y empresarial mira a Pozuelo con admiración, la política de la alcaldesa lo valore igual que una paella popular en las fiestas de Húmera y unas romerías pozueleras que rozan el anacronismo.
Es inaudito.
Resulta desolador observar cómo el gran cambio prometido en 2023 se ha diluido en una política de gestos vacíos y “populacheros”. Y que apenas afecta a 300 vecinos…
El Hospital Memorial Publio Cordón es el legado de una familia que cree en Pozuelo para cambiar la forma de hacer medicina ya que son los mismos inversores que hicieron con el prestigioso Hospital Quirón en el barrio de los pintores. Hospital que vendieron y que, de nuevo, han decidido seguir invirtiendo en Pozuelo.
Un hospital que presenta, además, un modelo asistencial revolucionario.
Y es que el HMPC rompe con la imagen tradicional de los hospitales.
Sus instalaciones, diseñadas con materiales naturales y luz cálida, evocan la atmósfera de un hotel exclusivo para fomentar la tranquilidad del paciente.
Sin embargo, su verdadera innovación reside en su filosofía operativa. El centro huye de la atención masiva para centrarse en la medicina personalizada, donde el “tiempo clínico” es sagrado.
Cada paciente dispone de un Gestor Personal de Salud, una figura pionera encargada de coordinar todo su itinerario médico, evitando la fragmentación del sistema y garantizando un acompañamiento emocional constante.
En definitiva, Pozuelo de Alarcón acoge una institución que no solo busca curar enfermedades, sino acompañar a las personas en todas las etapas de su salud, elevando el prestigio de la sanidad madrileña a nuevas cotas de eficiencia, innovación y dignidad humana.
Empieza la era del “humanismo clínico”. Y es en el Gran Pozuelo de Alarcón.
Lamentablemente, tenemos una alcaldesa que parece no entender qué ciudad gestiona. Mientras la inversión llama a nuestra puerta con un hospital de 48 habitaciones de lujo y tecnología de medicina molecular, Tejero prefiere la foto fácil en actos se podrían definir como “reliquias a tres centímetros del ridículo”.
Nunca entendió el significado de la filosofía política que emana del paraguas Pozuelo Prestigio, bajo el que debía arropar toda su gestión…
Siempre pensó que era un eslogan…
Y así nos va…
Esperemos que quien venga la próxima legislatura, aunque no siga la filosofía política del Prestigio de la ciudad, al menos sepa qué Pozuelo de Alarcón quiere y la ciudad necesita…
Y hablo de resolver sus grandes problemas políticos como ciudad y no de gestionar las chuminadas de Administración Ordinaria…
Pero eso parece que es pedir demasiado a gente que viene a Pozuelo a escalar un peldaño más en su carrera político-personal…
El Capitán Possuelo





